El dato de creación de empleo que cita el gobierno de Javier Milei en Argentina ha abierto una polémica con lecciones directas para cualquier lector español que siga las estadísticas laborales. La cifra oficial, recogida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), habla de 509.876 puestos de trabajo creados entre el primer trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2026. El presidente argentino celebró el número con un mensaje en X: “Mentir es violencia. Ciao!”.
Los analistas laborales, sin embargo, fueron rápidos en poner contexto sobre la mesa. Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo y curador de Argendata en Fundar, explicó que la cifra esconde una composición muy distinta a la que sugiere la euforia oficial. El crecimiento del empleo fue del 2,2% en tres años, por debajo del 3% que creció la población en edad laboral. Dicho de otro modo, el mercado no absorbió ni siquiera a las personas que se incorporaron al mundo del trabajo.
El matiz más relevante llegó de la mano del economista Jorge Colina, especialista en economía laboral del instituto Idesa. En diálogo con LA NACION, Colina señaló que el aumento de medio millón de trabajadores corresponde prácticamente al cuentapropismo no registrado e informal. Son empleos de plataformas, ventas ambulantes y trabajo independiente de baja productividad. “Es un acto de supervivencia”, resumió.
La estructura del dato es la clave de todo. Se destruyeron 170.000 puestos asalariados registrados y se compensaron con unos 492.000 nuevos puestos no asalariados entre cuentapropistas y patrones, más 192.000 puestos asalariados no registrados. El saldo final es positivo en términos brutos, pero el empleo formal cayó y la precariedad avanzó. No es un matiz menor: es la diferencia entre un mercado laboral que crea oportunidades estables y otro que multiplica la informalidad.
La creación de puestos de trabajo no siempre equivale a mejora del empleo: el dato argentino muestra más trabajadores, pero menos empleo formal y más precariedad.
La polémica en redes también alcanzó a la presentación visual del dato. Andrés Snitcofsky, especialista en diseño, cuestionó el gráfico publicado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, al considerar que manipula el eje vertical para exagerar la variación y omite el cambio en porcentaje. Una lección de alfabetización estadística aplicable a cualquier comunicado oficial sobre empleo, también en España.
Qué muestra el debate sobre la calidad del empleo
La discusión argentina no es ajena al mercado laboral español. Aquí también conviven titulares de creación de empleo con quejas por la temporalidad, los salarios bajos y la rotación en sectores como la hostelería, el comercio o el trabajo de reparto. La diferencia entre un puesto asalariado registrado y un cuentapropista informal es comparable a la brecha entre un contrato indefinido y un falso autónomo.
Los economistas argentinos no niegan el dato del Indec. Lo que cuestionan es la lectura política. Schteingart comparó el ritmo de creación con gobiernos anteriores: 170.000 puestos anuales en la era Milei, frente a 280.000 durante el gobierno de Mauricio Macri y 442.000 con Alberto Fernández. La comparación incluye empleo formal e informal y refleja una desaceleración, no un récord.
Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, lo resumió con ironía: “Casi medio millón de no asalariados y 200.000 asalariados no registrados. Nada, eso”. La frase encierra una advertencia universal: desconfiar de las cifras de empleo sin preguntar por el tipo de contrato, la jornada y la cotización.
Cuatro claves para leer cualquier dato de creación de empleo
Aunque la fuente sea argentina, el método sirve para analizar ofertas y estadísticas laborales en España. Primero, hay que comparar la creación de empleo con el crecimiento de la población activa. Si el empleo crece menos que las personas disponibles para trabajar, la tasa de empleo empeora. Segundo, hay que separar el empleo asalariado del no asalariado. El cuentapropista puede ser un autónomo consolidado o un repartidor sin red de protección.
Tercero, conviene mirar la evolución del empleo formal. Un mercado que pierde asalariados registrados y gana trabajadores informales no está creando empleo de calidad. Cuarto, hay que revisar cómo se presenta el gráfico. Un eje vertical recortado o una escala sugerente pueden convertir una mejora modesta en una hazaña. La alfabetización estadística es una herramienta de defensa del candidato.
Este debate también interpela a los medios que publican ofertas de empleo. La pregunta no es solo cuántas vacantes se crean, sino qué hay detrás de cada puesto: salario, tipo de contrato, jornada real y posibilidades de proyección. El dato argentino es un ejemplo extremo, pero el mecanismo se reproduce en muchas estadísticas de contratación.
Qué pueden aprender los candidatos españoles de esta polémica
En España, el SMI de 2026 se sitúa en 1.184 euros mensuales por catorce pagas, según los acuerdos recientes entre el Gobierno y los agentes sociales. Cualquier oferta que no especifique el tipo de jornada o que presente el salario bruto anual sin desglose merece una lectura cuidadosa. La informalidad argentina es un espejo incómodo: la precariedad se disfraza a menudo de flexibilidad, emprendimiento o libertad.
El candidato español tiene una ventaja frente al trabajador informal argentino: un sistema de inspección laboral más potente y una negociación colectiva que fija suelos salariales por convenio. Sin embargo, los falsos autónomos y los contratos temporales encadenados siguen siendo una vía de precarización. Mirar el detalle del contrato antes de firmar es la primera regla de autodefensa laboral.
La polémica también deja una conclusión accionable: no basta con leer el titular de un informe oficial. Hay que abrir la tabla, mirar la composición del empleo y comparar con el crecimiento de la población activa. Si el dato no resiste ese triple filtro, la celebración es prematura. Milei celebró medio millón de puestos, pero el empleo registrado cayó en 170.000 personas.
La próxima vez que aparezca una noticia sobre creación récord de empleo en España, el lector de Merca2.es tendrá el criterio para preguntar cuántos de esos puestos son indefinidos, cuántos cotizan y cuántos superan el SMI. La calidad del empleo se mide en derechos, no solo en números. Y el dato argentino es una advertencia escrita en grande.





