Francia ha culminado la repatriación de 15.000 millones de dólares en oro desde las bóvedas de la Reserva Federal en Nueva York, según documentos consultados por Yahoo Finance. La operación, que se ha mantenido bajo el radar durante meses, marca el mayor movimiento de reservas áureas desde territorio estadounidense por parte de un país europeo en las últimas décadas.
Un regreso silencioso con décadas de historia
Los lingotes repatriados formaban parte de las reservas del Banco de Francia, custodiadas en EE.UU. desde los tiempos de Bretton Woods. La decisión responde, según fuentes cercanas, a una revisión estratégica sobre la seguridad de los activos físicos en el extranjero. El banco central galo no ha emitido comunicado oficial, pero la operación, valorada en unos 13.600 millones de euros al cambio actual, se ha completado sin incidentes.
Cabe recordar que el oro físico depositado en Nueva York por bancos centrales extranjeros alcanzó su pico en los años 70 y ha ido menguando desde la crisis financiera de 2008. Alemania, Holanda y Austria ya repatriaron parte de sus reservas entre 2013 y 2017. Pero la magnitud de la maniobra francesa —equivalente a más del 5% del total de sus reservas de oro— la convierte en un punto de inflexión.
El efecto contagio: Roma y Fráncfort miran a París
La noticia ha disparado las especulaciones sobre posibles réplicas en otras capitales europeas. Italia, que mantiene unas 2.452 toneladas de oro en sus reservas —buena parte bajo custodia en Londres y Nueva York—, siempre se ha resistido a mover su metal amarillo por las implicaciones legales. Sin embargo, la presión política para «nacionalizar» los activos de reserva nunca ha sido tan alta.
Alemania completó su programa de repatriación hace años, pero el Bundesbank aún conserva una porción significativa en el extranjero «como medida de liquidez». La decisión francesa podría reabrir el debate en el Consejo de Gobierno del BCE, donde el oro es un activo contable de primer orden.
¿Patrón oro 2.0 o simple protección contra el riesgo geopolítico?
La repatriación coincide con un contexto de desdolarización lento pero constante. Tras la congelación de activos rusos en 2022, los bancos centrales del Sur Global han acelerado sus compras de oro, desconfiando de la moneda estadounidense como refugio seguro. China, India y Polonia son los grandes compradores. Pero que un país del G7 traiga su oro de vuelta a casa añade un nuevo ingrediente.
Francia ha pasado del discurso a la acción: tener el oro en París es tenerlo bajo control directo, sin intermediarios.
El precio del oro cotiza cerca de máximos históricos, superando los 2.400 dólares por onza. En ese escenario, algunos analistas ven la maniobra como una jugada de doble filo: reduce la exposición a un posible bloqueo de activos, pero también elimina la profundidad del mercado neoyorquino y la capacidad de ejecutar operaciones de liquidez con rapidez. No obstante, el Banco de Francia ha demostrado que para él pesa más la soberanía sobre sus reservas que la liquidez inmediata.
El debate está servido. Si otros miembros de la eurozona siguen la estela, el mapa de las reservas globales podría cambiar en los próximos dos años. Y no será un simple cambio de bóveda.





