Solo el 36,6% de los televisores y decodificadores en España soportan el estándar UHD. La cifra, extraída del último recuento de UHD Spain, se convierte en el dato clave del cambio de la TDT que el Gobierno acaba de activar. El BOE del 6 de junio adjudicaba la licencia de un nuevo canal y, con ella, la cuenta atrás hacia la migración a DVB-T2. La fecha más probable para el arranque es septiembre de 2026.
La resolución, con referencia BOE-A-2026-12297, formaliza la entrada de Servicios Integrados Entretenimiento Televisivo, SL como nuevo operador de TDT. Pero el movimiento va mucho más allá de un canal adicional: es el pistoletazo de salida para que el múltiplex RGE2 empiece a emitir en DVB-T2 con compresión H.265/HEVC. Solo con ese cambio se abre hueco para tres señales en UHD que esperan fecha de estreno.
Un plan en dos fases con el Mundial como escaparate
La hoja de ruta del Plan Técnico Nacional de la TDT se ha diseñado para evitar apagones bruscos. En la primera fase, el múltiplex RGE2 —donde hoy está La 1 UHD— trasladará los canales Clan y DKiss a otras posiciones. El espacio liberado alojará las versiones UHD de La 2, Antena 3 y Telecinco. Será un despliegue limitado, pero estratégico: coincide con la retransmisión del Mundial de fútbol de 2026 en 4K a través de La 1 UHD.
Los usuarios no se quedan sin ver los canales. Las emisiones simultáneas en HD se mantendrán en el múltiplex RGE1, de modo que quien no tenga equipo compatible verá la misma programación en calidad estándar. Es una decisión inteligente, pero el mensaje es claro: cuanto antes se renueve el parque de receptores, antes se accede a la mejor imagen.
La TDT española avanza al ritmo que le marcan los hogares: sin el 90% de equipos UHD, el encendido completo se pospone sine die.
¿Cuántos hogares están realmente listos para el salto?
Las estadísticas de UHD Spain correspondientes a 2025 revelan una brecha importante. El 67,8% de los dispositivos receptores (televisores y decodificadores) son compatibles con DVB-T2, la puerta técnica para las emisiones UHD. Sin embargo, solo el 36,6% puede decodificar la señal en resolución 4K. Es decir, casi dos de cada tres hogares seguirán viendo la TDT en HD durante un tiempo indefinido.
Esto no es un fallo de planificación, sino la consecuencia de una migración que depende del ritmo de renovación de electrodomésticos. El Gobierno ha establecido dos umbrales para la segunda fase: solo cuando el 95% de los dispositivos soporten DVB-T2 y el 90% sean capaces de mostrar UHD se extenderá la nueva tecnología a todos los múltiplex. Hasta entonces, el DVB-T2 solo vivirá en RGE2. La resintonización, que llegará en las próximas semanas, será el primer test colectivo de ese camino.

Hay quien teme repetir la experiencia de anteriores adaptaciones de la TDT. Pero en esta ocasión la principal diferencia es que no hay riesgo de perder canales, solo de quedarse en la definición actual. El mercado de Smart TV, además, está en un momento favorable: es posible encontrar modelos 4K por debajo de 400 euros, una barrera que hace más digerible la actualización.
La TDT como espejo del consumo audiovisual europeo
Mientras en España se planifica esta transición dual, la mayoría de los países europeos avanzan con más lentitud o directamente han renunciado a la TDT como vector de innovación. Francia y Reino Unido mantienen emisiones en HD sin hoja de ruta para UHD, y Alemania ya desconectó buena parte de su red terrestre. España, en cambio, sigue defendiendo la televisión digital terrestre como columna vertebral del consumo gratuito y universal. La 1 UHD con el Mundial en 4K es la prueba de que el modelo quiere ser competitivo frente a las plataformas de pago.
Esa apuesta tiene sentido si se manejan bien los tiempos. Acelerar demasiado la migración dejaría fuera a millones de espectadores; retrasarla en exceso desincentivaría a los fabricantes y a las cadenas. El equilibrio es precario, pero el mecanismo de doble emisión y umbrales de penetración demuestra que, al menos sobre el papel, alguien ha pensado en no repetir los errores del pasado. Lo que no se ha comunicado con claridad, y es probable que pese en la opinión pública, es cuánto tiempo aguantarán las emisiones simultáneas en HD antes de ser apagadas. Ese calendario, hoy ausente, será la clave para medir el verdadero ritmo del cambio.




