Ethereum: valoración toca mínimos de 7 años con MVRV Z-Score en -0,7

El indicador no alcanzaba niveles tan bajos desde 2018, lo que históricamente ha señalado largos periodos de acumulación antes de una recuperación. Los flujos on-chain y el menor interés social refuerzan la señal de que el activo podría estar infravalorado.

Ethereum (ETH) se encuentra en una zona de valoración que no se veía desde hace siete años. El MVRV Z-Score, un indicador que mide la diferencia entre el valor de mercado y el precio promedio de compra de los inversores, ha caído a -0,7, un nivel que la firma de análisis on-chain Glassnode solo había registrado en diciembre de 2018 y en el verano de 2022. ETH cotiza alrededor de 1.684 dólares, con una subida del 3% en el día, pero muy por debajo de su precio a principios de año.

Lo que dice este indicador, en lenguaje llano, es que el inversor típico de Ethereum está en pérdidas y que el activo se está comprando por debajo del coste medio de quienes ya estaban dentro. El sector ve ahí una oportunidad, aunque la historia enseña que estas zonas de infravaloración pueden durar meses.

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Qué significa el MVRV Z-Score y por qué el valor de -0,7 es histórico

El MVRV Z-Score ajusta la simple comparación entre precio de mercado y coste base de los poseedores (el MVRV bruto) con la volatilidad histórica. Cuando entra en números negativos, indica que el mercado ha llevado las cotizaciones por debajo de lo que pagó la mayoría. En otras palabras, el tenedor medio de ETH está bajo el agua.

Los datos de Glassnode muestran que ETH ha visitado esta zona verde —lecturas inferiores a -0,5— solo en tres ocasiones en toda su historia: a finales de 2018, tras el crac de aquel año; a mediados de 2022, después del colapso de Terra y la quiebra de Celsius; y ahora, en junio de 2026. En las dos primeras, el precio acabó recuperándose, pero el indicador se mantuvo en negativo varios meses antes de girar.

Un inversor que entre hoy no debería esperar un rebote fulminante mañana. El suelo de valoración está ahí, pero el detonante de la recuperación aún no se ha activado.

Cuando el tenedor medio está en pérdidas y el ruido se apaga, el mercado suele estar más cerca del suelo que del techo.

Los datos on-chain refuerzan la idea de acumulación silenciosa

La baja valoración no ha desatado todavía compras masivas en todos los frentes. Los saldos de ETH en los exchanges (las plataformas de compraventa) cuentan una historia de acumulación a largo plazo que se ha frenado puntualmente. Según la plataforma de datos Santiment, el suministro en exchanges cayó desde unos 8,5 millones de ETH en diciembre hasta un mínimo de 6,82 millones a finales de abril, coincidiendo con las compras de principios de año.

Luego, durante la caída de mayo, parte de ese ether regresó a las plataformas: subió hasta cerca de 7,7 millones antes de volver a bajar a 7,28 millones. El flujo neto actual es ligeramente positivo, con una entrada modesta de 32.100 ETH. No es una salida masiva, pero tampoco indica pánico vendedor. La tendencia de fondo, con menos monedas disponibles para vender, sigue apuntando a una acumulación estructural.

Más llamativo es el comportamiento de las métricas sociales. El interés del gran público por Ethereum ha disminuido justo cuando el precio toca mínimos. El dominio social —una medida de cuánto se habla de un activo en redes— bajó de 4,0 a principios de abril a 1,22 en junio. El volumen de menciones cayó a 94, después de picos de capitulación a finales de mayo. En mercados financieros, ese silencio cuando los precios están bajos suele reflejar agotamiento de los vendedores, no pánico.

Los datos de carteras grandes confirman esa pauta. Las ballenas siguieron acumulando mientras los inversores minoristas reducían su exposición, una división típica del final de las tendencias bajistas.

¿Suelo de mercado o solo una pausa? El análisis de Merca2

La combinación de un MVRV Z-Score en zona infravalorada, una reducción neta de ether en exchanges y un interés social en mínimos es, sobre el papel, el cóctel que precede a las grandes recuperaciones. Pero conviene no precipitarse. Los ciclos anteriores muestran que el indicador puede permanecer en negativo durante meses mientras el precio lateraliza. No fue hasta finales de 2019 cuando Ethereum arrancó realmente después de su suelo de 2018, y en 2022 el rebote tardó más de un año en consolidarse.

Para interpretar bien el momento conviene mirar tres factores: la evolución del suministro en exchanges, el comportamiento del Z-Score y la llegada de algún catalizador externo. De momento, los dos primeros pintan un cuadro favorable, pero la ausencia de un detonante claro invita a la cautela.

En esta redacción creemos que la lectura actual del MVRV convierte a Ethereum en uno de los activos más baratos de su historia medido con este baremo, pero la falta de catalizadores inmediatos —un cambio regulatorio favorable, una actualización de red con impacto en comisiones o una nueva oleada de adopción institucional— invita a la prudencia. El inversor que llegue ahora difícilmente podrá cronometrar el suelo exacto, pero sí puede aprovechar para estudiar el activo con menos ruido y más fundamentos.

Lo que está pasando con Ethereum en este arranque de junio no es un espectáculo. Es una señal silenciosa, de las que suelen pasar desapercibidas. Y a veces, eso es justo lo que importa.


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