El techo de deuda de Biden: ¿Puro teatro o un riesgo real?

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Es el techo de deuda en EE UU se negocia contrarreloj. Sin embargo, según avanza el pulso entre demócratas y republicanos, éstos reculan a la hora de la verdad, dejando entrever que se ampliará los límites si no hay efectivo para abonar las nóminas y las letras con vencimiento en junio. Esta treta, que se está consensuando, muestra que el pulso se parece más a una obra de teatro, puro teatro, que a un riesgo real de impago.

EE UU jamás ha entrado en esta situación, a excepción de 1979 por un error técnico que retrasó el pago unos días. Han pasado guerras mundiales, una guerra fría, las de Irak, diversas crisis, como la del petróleo y la inmobiliaria de 2008; una pandemia severa y mundial que ha dado paso a una hiperinflación en Occidente, aderezada con la mayor y más agresiva política monetaria en la primera potencia de Occidente.

La probabilidad de impago es baja, pero es un escenario que puede darse. Nadie lo niega, pero como en toda buena obra de teatro hay que añadir dosis de drama, incertidumbre y un giro radical en el último acto para contentar o aliviar al mercado. En el mercado nadie sabe a ciencia cierta el día en el que el Tesoro de EE UU dejará de tener la liquidez necesaria para hacer frente a los millones de nóminas de los funcionarios y hacer frente a las obligaciones de deuda.

JANET YELLEN SUELTA LA ALARMA TRAS MEDIO AÑO JUGANDO CON LOS NÚMEROS

Janet Yellen, la secretaria del organismo público, aseguró que los problemas aparecerían a partir del 1 de junio. Goldman Sachs aventuró el impago para el próximo día 8 de junio, mientras Schroeders considera que el escenario podría darse, en el caso de llegar, en agosto tras la inyección de los impuestos fiscales de mayo.

Janet Yellen juega con los números para evitar el impago de la deuda antes de tiempo
Janet Yellen juega con los números para evitar el impago de la deuda antes de tiempo

Las negociaciones están estancadas, pero los republicanos juegan con los márgenes para incrementar el gasto público para tratar de dar la sensación de que ellos mandan en EE UU, pese a que son los demócratas quienes ocupan la Casa Blanca. Joe Biden, presidente de EE UU, ha mostrado cierto nerviosismo y canceló su gira asiática para tratar de reconducir las negociaciones.

El Tesoro juega con los números desde el pasado mes de enero, cuando se alcanzó el límite

Sin embargo, sus mensajes más claros es que no aceptará las condiciones impuestas por los republicanos. EE UU registra un límite de endeudamiento de 31,4 billones de dólares, con una deuda en manos estadounidenses de más de ocho billones de dólares, prácticamente el 34% del total. El resto está en el resto del mundo, especialmente en China.

El Tesoro juega con los números desde el pasado mes de enero, cuando se alcanzó el límite. Así, ha aplazado las inversiones en las pensiones federales, entre otras. Medidas que ya son inaplazables y que ponen en riesgo no sólo los salarios de los empleados públicos.

BIDEN RENIEGA DEL ACUERDO POR EL TECHO DE DEUDA Y EXIGE CARTA BLANCA

Biden ha tratado de alcanzar un acuerdo con una única condición: que le den carta blanca. Sin embargo, Kevin McCarthy, líder republicano en la Cámara de Representantes, le ha acusado de preferir el ‘default’ que alcanzar un acuerdo para recortar el gasto público. Cabe señalar que EE UU se encuentra a las puertas de una recesión y sólo el impulso del gasto público ayuda a mantener la balanza fuera de este gravísimo escenario.

Lejos de ceder, las posiciones están encontradas. Pero, a la hora de la verdad con unas elecciones presidenciales el próximo año y sin un acuerdo, el techo de deuda será una de las armas electorales más dañinas para los demócratas. Y es que, Biden puede aplicar un nuevo techo de deuda con la ley en la mano o bien un posterior decreto. Sin embargo, los seguros de impago de la deuda de EE UU, los denominados Credit Default Swaps (CDS), han alcanzado máximos no vistos desde 2008, tal y como informó MERCA2.

LA CARTA DE BIDEN PARA ANULAR EL TECHO DE DEUDA

La Casa Blanca puede suspender el techo de deuda porque la deuda se paga, tal y como muestra el espíritu de la Constitución estadounidense. No obstante, los republicanos tratarán de arrancar el acuerdo de última hora con un recorte del gasto, aunque sería quirúrgico y de cara a la galería.

En caso de convertirse en una tragedia, la cara negativa vendrá directamente de las agencias de calificación. Una rebaja de la nota de la deuda de EE UU sobrevuela el país, más con el precedente al que se tuvo que enfrentar Barack Obama, que estuvo a punto de no alcanzar un acuerdo. Las ‘big four’ atizaron un severo castigo rebajando la triple A, una nota que se ha recuperado años después. Cada día que pasa incrementa la incertidumbre en este drama y los efectos se verían a uno y otro lado del Atlántico.