Para un autónomo no es extraño tener deudas, pero lo que pocas veces se tiene en cuenta es que su morosidad suele estar causada a su vez por la morosidad que sufre por parte de sus clientes. De hecho, este es uno de los temas que quita el sueño a quienes deciden trabajar por su cuenta. Y es que no es raro que después de entregar un trabajo o servicio haya que esperar más tiempo del debido para cobrar la factura.

Pero la cosa puede ser todavía peor, hay casos en los que el tiempo va pasando y pasando y al final el autónomo se queda sin cobrar por su trabajo. Esto ocurre porque muchas veces opera lo que se conoce como prescripción de las deudas. Un fenómeno que, sin embargo, se puede evitar. Así, siempre existirá la posibilidad de reclamar judicial o extrajudicialmente lo debido.

¿Cómo evitar la morosidad de los clientes?

morosidad

Esto es algo bastante complicado, puesto que no depende directamente del autónomo. Lo que se suele hacer en muchos casos es pedir un anticipo por el trabajo a realizar. Así, si el cliente llega a retrasarse con el pago, o directamente no paga, el autónomo habrá cobrado al menos una parte de lo que le correspondía.

Por otro lado, conviene analizar bien a los clientes antes de empezar a trabajar con ellos, y a veces es importante tomar medidas incluso con aquellos con los que se lleva mucho tiempo trabajando. Si un cliente que hasta este momento ha sido solvente empieza a dar problemas de pagos, lo mejor es exponer las cosas claramente y romper la relación comercial.

Un último consejo que no ayuda directamente a evitar la morosidad de los clientes pero que por lo menos evita que te quedes con facturas sin cobrar. Revisa periódicamente la contabilidad para asegurarte del estado de las cuentas. Así podrás detectar qué factura están pendientes y hacer una reclamación antes de que opere la prescripción.

Comentarios de Facebook