Quién gana: la cesta básica más barata de las tres

Las comparativas de cesta básica realizadas en los últimos meses sitúan a Lidl como la opción más económica de las tres. El creador de contenido Lluís Lairón compró diez productos básicos y saludables —avena, arroz, pasta, huevos camperos, carne picada, pollo, queso fresco, frutos secos, plátanos y verdura congelada— y el ticket quedó en 23,21 euros en Lidl, 24,40 en Carrefour y 24,86 en Mercadona, con apenas 1,65 euros entre el primero y el último. Otra comparación de 20 productos de marca blanca, medida por kilo, dio a Lidl como ganador en nueve de ellos y un 2% más barato que Carrefour y un 2,3% que Mercadona, que resultó el más caro. En una compra semanal para dos personas, Lidl sumó 78,05 euros frente a 81,51 de Mercadona y 86,94 de Carrefour.
El triunfo de Lidl, sin embargo, no es ni homogéneo ni abultado, y ahí está el matiz que justifica la lista. Carrefour se impuso en la carne picada de vacuno analizada y empató con Lidl en queso fresco batido y plátanos, y su programa de fidelización puede rebajar el ticket final. En su último estudio anual, la OCU coloca a Lidl y Mercadona en índices de precio muy próximos —108 y 109— y a Carrefour algo por encima, en 110, una horquilla de pocos puntos que se traduce en dos o tres euros por compra. El contexto lo agranda: con los huevos un 12,5% más caros que hace un año, el pescado fresco un 7,8% y la docena de huevos medianos por encima de los tres euros, elegir formato y cadena pesa más que nunca.
Huevos: lo que cuesta la docena en cada cadena

La docena de huevos medianos (clase M) se ha convertido en el mejor termómetro para comparar cadenas. A finales de septiembre, Carrefour es la más barata de las tres: vende la docena de huevos de gallinas criadas en suelo de su marca El Mercado a 2,60 euros, 25 céntimos por debajo de Mercadona. La cadena de Juan Roig mantiene la docena M en 2,85 euros desde su tercera rebaja del año, aplicada el 29 de julio, y ofrece los huevos grandes L a 3,05 euros, los camperos a 3,35, los XL a 4,30 y el estuche de 24 unidades a 5,25. Lidl recortó el 3 de agosto la docena de huevos frescos M de gallinas sueltas en gallinero de 2,99 a 2,85 euros, con lo que iguala a Mercadona en el formato básico. La horquilla entre la más barata y la más cara de las tres se queda, por tanto, en esos 25 céntimos.
Que las diferencias sean tan estrechas es llamativo después de lo ocurrido en 2025. En octubre de ese año, FACUA detectó subidas de hasta el 26% y denunció que Mercadona, Lidl, Dia y Aldi aplicaron incrementos idénticos para mantener precios calcados: la docena M pasó de 2,60 a 3,10 euros, la L de 2,80 a 3,30 y el paquete de 24 huevos de 4,75 a 5,75. El huevo cerró 2025 como el alimento que más se encareció, con un 31,3% interanual según el INE, y Lidl fue la cadena donde más subió la docena M en términos interanuales durante el otoño, un 53,5% (de 2,02 a 3,10 euros). En 2026 la tendencia se ha moderado —el IPC del huevo subía un 14,1% en junio— y Mercadona acumula tres rebajas: de 3,10 euros en enero a 3 en marzo y 2,85 desde julio.
Pescado fresco al kilo: merluza, dorada, lubina y salmón

El pescado fresco es uno de los grandes responsables de que la cesta de la compra no dé tregua: esta categoría se encareció un 7,8% interanual entre agosto de 2025 y agosto de 2026, según el IPC, después de picos del 8,7% en abril. Dentro de la pescadería, dorada, lubina, merluza y salmón concentran buena parte del gasto y también las mayores diferencias entre cadenas. La OCU analizó estas cuatro especies en diez supermercados —entre ellos Mercadona, Carrefour y Lidl— durante abril y concluyó que el formato de venta altera el precio final. En la dorada, la pieza entera se movió entre 8,95 y 9,95 euros el kilo, mientras que los filetes en bandeja escalaron a 22,49-23,95 euros. Ajustando la merma —solo el 55% del peso de la dorada es comestible—, el sobreprecio medio ronda el 27%, con picos del 47% en cadenas como Alcampo. Es decir, en los pescados pequeños la bandeja se paga cara.
Con la lubina el desequilibrio es todavía mayor: la pieza entera costaba en abril entre 10 y 12 euros el kilo, frente a los 22,79-25,95 euros de los filetes envasados, un sobreprecio corregido por merma en torno al 45%. La película cambia en los pescados grandes. En merluza, la pieza entera arranca en unos 13 euros el kilo y los cortes preparados se mueven entre 17 y 25 euros tanto en mostrador como en bandeja; en salmón, el entero parte desde 10,49 euros el kilo y las rodajas o lomos se sitúan entre 20 y 23 euros en ambos formatos. Ahí no hay sobreprecio claro por el envase: la elección es comodidad frente a ahorro de tiempo, no de dinero. La vía más económica sigue siendo la pieza entera, aunque obliga a asumir mermas del 20% en la merluza y del 33% en el salmón.
Por qué se han disparado: gripe aviar, piensos, cuotas y gasóleo

El huevo lidera desde hace meses la inflación alimentaria: en junio se encareció un 14,1% interanual, frente al 1,9% del conjunto de los alimentos, según el INE. Detrás está, primero, la gripe aviar: la última oleada obligó a sacrificar más de dos millones de gallinas ponedoras en granjas españolas y a confinar las aves criadas al aire libre, lo que recortó la oferta justo cuando el consumo crecía. España, tercer productor de la UE con unas 962.000 toneladas, vio además cómo el desplome de la producción en otros países europeos tensaba el mercado.
El segundo factor es el pienso, que concentra entre el 60% y el 70% del coste de producción de una granja de puesta. La crisis del estrecho de Ormuz ha encarecido las materias primas: la urea subió en torno al 26%, los cereales unos 20 euros por tonelada, la soja —de la que España depende en un 90%— podría alcanzar los 500 euros por tonelada y la metionina y otros aminoácidos entre el 30% y el 50%. Solo el pienso añade ya miles de euros al mes a una explotación media.
En el pescado se cruzan los recortes de cuotas con el carburante. La campaña de la sardina ibérica arrancó en 2026 con 16.848 toneladas, un 2,79% menos, y se cerró el 1 de agosto por agotamiento de la cuota; la flota de bajura de Ondarroa ha perdido un 70% de su cuota de caballa. El bacalao, del que España importa el 85% de lo que consume, sigue en máximos por los recortes en el Atlántico Norte: entre 9,62 y 13,25 euros el kilo en los mayoristas y hasta 14,09 en Mercamadrid. El pescado subía un 8,8% interanual en junio y en julio fue la partida que más se encareció, un 2,75%, según la OCU.
El gasóleo agrava la ecuación. Un arrastrero paga entre 900 y 1.000 euros diarios solo en combustible y las embarcaciones de altura de Ondarroa suman unos 4.000 euros al día, frente a ayudas de en torno a 500 euros. En Motril ha amarrado media flota de arrastre. El gasóleo profesional pasó de unos 0,70 euros el litro a entre 1,17 y 1,40, el cebo se ha duplicado —de 60 o 70 céntimos el kilo a 1,40 o 1,50— y el precio en lonja no siempre acompaña.
La subida en cifras: cuánto más que hace un año

Los datos del INE ponen cifras al fenómeno: el huevo cerró 2025 con un encarecimiento interanual de hasta el 30,2%, el mayor de toda la cesta de la compra, mientras que el pescado fresco y congelado subió un 7,5% en el mismo periodo. Ya en octubre, con una inflación general del 3,1%, los huevos acumulaban un 22,5% más que un año antes y el pescado un 7,2%, los repuntes más intensos de ambos productos desde 2022, el ejercicio en que la guerra de Ucrania desbocó los precios. La perspectiva más amplia confirma la tendencia: el conjunto de la alimentación acumula un alza del 33,9% en cuatro años, con el huevo casi al doble de lo que costaba entonces.
Ese encarecimiento se traduce en gasto y en precios de estantería. Los hogares españoles desembolsaron 1.650 millones de euros en huevos el año pasado, 300 millones más que en 2024, según el VI Observatorio del Consumo de Huevo en España. Una docena de huevos medianos ronda los 2,85 euros en Mercadona y los 2,60 euros en la variedad de cría en suelo de Lidl, mientras que los formatos XL o camperos superan los cuatro euros, según los precios que FACUA recopila a diario en las principales cadenas. El pescado fresco, con subidas interanuales cercanas al 8%, es el otro gran protagonista de esta escalada récord que explica por qué comparar supermercados se ha convertido en una tarea cotidiana.

























