Desde el pasado domingo 3 de agosto, nuestro país ha sido invadido por una nueva y potente ola de calor que mantiene en alerta a gran parte del territorio. Las temperaturas diurnas superan los registros normales por entre cinco y diez grados, según ha advertido la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), y todo indica que este episodio extremo no será pasajero.
La incertidumbre reina entre expertos y las personas a pie. ¿Cuándo cederá el sofocante calor que parece haberse instalado sin invitación? Las previsiones hablan de un fin de semana crítico, con valores que superarán los 42 grados en algunas regiones. Pero la pregunta que se repite es solo una: ¿hasta cuándo durará esta ola de calor?
Un fenómeno que aprieta: temperaturas sin precedentes en pleno verano

No es la primera ola de calor de este verano, pero sí la más intensa. Desde su llegada el pasado domingo, los termómetros han trepado sin pausa en casi toda la península. Las cifras estremecen: 42 grados en Badajoz y Córdoba, 41 en Orense, 40 en zonas del suroeste y valores similares en la cuenca baja del Miño. Incluso regiones donde el calor no suele ser extremo —como el norte de Galicia o Castilla y León— han comenzado a sentir sus efectos.
La Aemet lanzó un aviso especial por ola de calor y actualiza sus previsiones casi a diario. En sus redes sociales, informaron que el fenómeno “persistirá, al menos, hasta el próximo domingo” y que sus efectos podrían intensificarse con el paso de los días. Las zonas más expuestas: las depresiones del cuadrante suroeste, el valle del Guadalquivir, el Guadiana y, en menor medida, el Tajo y el Ebro.
El lunes 4 de agosto marcó un nuevo pico: la masa cálida se extendió hacia el interior de la fachada cantábrica, una región que rara vez registra valores tan extremos. Durante el martes y miércoles, la situación no dio respiro. Incluso en el nordeste peninsular, donde el calor suele tardar más en llegar, se esperan máximas que rozarán los 40 grados.
La incertidumbre del jueves: un punto de inflexión o solo una pausa

A partir del jueves 7 de agosto, los modelos meteorológicos se tornan menos precisos. La palabra “incertidumbre” comienza a formar parte del vocabulario de la Aemet, aunque sus expertos coinciden en algo: las temperaturas seguirán en ascenso, especialmente en el este peninsular. Si bien se contempla una leve tregua en el Cantábrico durante el viernes, esta bajada será muy puntual y no afectará al conjunto del país.
De hecho, es probable que el sábado las temperaturas vuelvan a repuntar en la mitad occidental, lo que prolongaría esta ola de calor al menos hasta el fin de semana. En ese caso, se superarían los siete días consecutivos con temperaturas anómalamente altas, un umbral que clasifica a este episodio como una ola de calor “larga”, según los criterios de la Aemet.
En palabras del organismo: “Es posible que las zonas donde se superen los 42 grados sean más extensas en el Guadalquivir y Guadiana que en jornadas anteriores”. Y añaden: “No se descarta que estos valores se alcancen también de manera más localizada en el valle del Tajo y, en menor medida, en el del Ebro”.
Un cielo despejado que no da tregua: la ausencia de nubes agrava la situación

Uno de los factores que contribuye a que esta ola de calor sea más sofocante es la ausencia casi total de nubosidad en gran parte del territorio. Mientras que los cielos despejados pueden ser sinónimo de días agradables en otras estaciones, en verano suelen convertirse en una trampa térmica que impide que el calor se disipe por la noche.
La Aemet prevé que, al menos hasta mediados de semana, los cielos continúen claros, especialmente en el centro y sur de la península. Sólo en el norte de Galicia y algunas zonas del Cantábrico se espera nubosidad, con posibilidad de lloviznas aisladas el martes. También podrían registrarse chubascos breves en el Pirineo y en áreas de la Ibérica oriental, aunque estos fenómenos no tendrán impacto significativo en la evolución de la ola de calor.
El cuerpo humano y el calor extremo: los riesgos invisibles que debemos atender

Más allá de la incomodidad y los contratiempos que genera, esta ola de calor representa un riesgo real para la salud pública. Las temperaturas por encima de los 40 grados pueden provocar golpes de calor, deshidratación, fatiga e incluso alteraciones cardiovasculares en personas vulnerables.
Los expertos recomiendan prestar especial atención a niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas. Es fundamental mantenerse bien hidratado, evitar la exposición directa al sol entre las 12 y las 18 horas, y utilizar ropa ligera. También es aconsejable limitar las actividades físicas intensas y permanecer en lugares frescos o ventilados.
Desde el Ministerio de Sanidad se han reforzado las campañas de prevención y se actualizan constantemente los avisos por temperaturas extremas. “Una ola de calor no es solo una cuestión climática, es también un desafío sanitario y social”, afirman.
¿Cuándo terminará la ola de calor? El pronóstico sigue sin ser definitivo

La pregunta más repetida en redes sociales, tertulias y conversaciones cotidianas es la misma: ¿cuándo terminará esta ola de calor? Y la respuesta, por ahora, es “no se sabe con certeza”.
Según la Aemet, todo apunta a que el episodio continuará al menos hasta el domingo 10 de agosto. A partir de ahí, la evolución dependerá de varios factores: el comportamiento de las masas de aire en altura, la llegada de frentes atlánticos y la posible irrupción de aire más fresco desde el norte.
Algunos modelos climáticos contemplan una ligera normalización de temperaturas para comienzos de la semana siguiente, pero otros no descartan la posibilidad de que el calor vuelva a intensificarse en la segunda quincena de agosto. De ser así, esta ola de calor se uniría a una tendencia ya observada en años anteriores: veranos más largos, más secos y con eventos extremos cada vez más frecuentes.
La comunidad científica ya lo advirtió: las olas de calor no solo serán más comunes, sino también más largas y agresivas como consecuencia del cambio climático. En palabras del climatólogo Sergio Vicente-Serrano, del CSIC, “estos eventos son el nuevo rostro del verano en la Península Ibérica”.












































