A todos nos gustan las pipas de girasol. Parecen ser el tentempié perfecto cuando estamos viendo una película, para acompañar una conversación y, sobre todo, cuando éramos más pequeños. Sin embargo, ¿cómo de buenas son para nuestro organismo?
Existen varias razones para ingerirlas. Siempre de forma controlada, no hay nada de malo en comer unas cuantas. No obstante, el problema que suelen presentar es que, una vez que empiezas, no sabes realmente cuándo parar. Y lo que iba a ser coger un par termina acabándose la bolsa por completo.
Y es que lo malo es que también existen algunas razones por las que es mejor mantenernos lejos de ellas. Por ello, hay que tener especial cuidado si es que vamos a introducirlas en nuestra cesta de la compra. Descubre 5 razones por las que sí tomar pipas de girasol y otras 5 por las que es mejor evitarlas a toda costa.
Las pipas de girasol mejoran nuestro ánimo

Ricas en proteínas, las pipas de girasol contienen varios componentes como aminoácidos, entre los que destaca el triptófano. Este es precursor de la serotonina, el cual a bajos niveles se relaciona con enfermedades depresivas y obsesivas.
Por ello, algunas investigaciones afirman que este aminoácido en concreto puede ser bueno para mejorar el estado de ánimo. Sobre todo, en mujeres con síndrome premenstrual o personas que sufran depresión.
Eso sí, siempre es necesario comer el producto junto con otros alimentos ricos en carbohidratos. Estos ayudarán a mejorar la absorción, ya que otros aminoácidos podrían combatir con el triptófano para su transporte a nuestro cerebro.
Previenen los problemas en el embarazo

Las semillas del girasol también son una fuente muy rica en ácido fólico. Esta vitamina B es esencial en nuestro organismo para realizar la división celular y hacer el material genético.
Por esta razón, es tan importante durante el embarazo. Bajos niveles de dicha vitamina podrían aumentar riesgos de defectos en el tubo neural y la espina bífida del bebé. Además aumentan las probabilidades de que este nazca prematuro o bajo de peso.
Por ello, si eres una mujer embarazada es bueno consumir este tipo de semillas con el objetivo de que el bebé se forme de la manera adecuada y nazca con una salud fuerte.
Nos ayudan a controlar nuestro peso

Gracias al triptófano, que también está presente en otro tipo de semillas, las pipas de girasol nos pueden ayudar a controlar el peso. Esto se debe a que dicho aminoácido es un gran regulador del apetito.
Además, este tipo de semillas se consideran un alimento saciable. Por ello, siempre es bueno tener unas cuantas a mano para esos ratos entre horas en las que nos apetece picar algo.
También contienen ácido clorogénico. Evidencias científicas afirman que este podría ser conveniente para perder peso. Asimismo, contienen también grasas saludables que nos ayudarán a perder grasa no beneficiosa.
Mejoran la piel

Otro de los beneficios de las pipas de girasol es que contribuyen a mejorar nuestra piel. La función de estas semillas es evitar que el girasol se seque. Por ello, su aceite mejora la hidratación.
Este tipo de aceite natural es una barrera protectora para nuestra piel, pues evita que la humedad se pueda escapar de ella.
Según un estudio, aplicar de forma directa ese aceite en la piel durante cuatro semanas ayuda a preservar su integridad, así como a mejorar la hidratación.
Las pipas de girasol previenen el Parkinson

Gracias a la vitamina E que contienen las pipas, nutriente vital para la salud, también son recomendables para prevenir ciertas enfermedades.
Una de las más importantes es la enfermedad del Parkinson, que afecta al movimiento y dificulta la realización de acciones cotidianas e imprescindibles como puede ser andar, hablar e incluso comer.
Debido al efecto neuroprotector de este tipo de vitamina, las semillas de girasol reducen el riesgo de padecer dicha enfermedad degenerativa.
No controlar su consumo aumenta el peso

Sin embargo, si su consumo se escapa de nuestro control también podemos empezar a notar los inconvenientes que produce tomar demasiadas.
En primer lugar, si consumimos cerca de 100 gramos, lo que equivale a una bolsa, debemos saber que estamos ingiriendo entre la tercera y cuarta parte de las calorías que requerimos de forma diaria. Y es demasiado.
Por ello, consumir toda la bolsa termina en un exceso de calorías que desemboca en un irremediable aumento de peso si no controlamos su consumo.
Problemas de adicción

Como comentábamos al principio, es complicado que abras una bolsa de pipas y puedas parar de comer. A eso nos referimos con que crean adicción. Y esto puede suponer un problema.
Tomar demasiadas semillas de girasol aumenta el riesgo de sufrir efectos secundarios diversos. Estos pueden ser el aumento de peso, diversos tipos de erupciones en la piel o el incremento de la presión arterial.
Por ello, hay que medir bien la cantidad que tomamos para no excedernos en la misma. Si no lo hacemos, sus beneficios se volverán en nuestra contra.
Comer muchas pipas de girasol aumenta el riesgo de accidente cardiovascular

Uno de los componentes principales de estas semillas es el sodio. Esto quiere decir que consumirlas en exceso no es demasiado bueno para nuestra salud cardiovascular.
Además, no solo debemos pensar en el sodio que contiene la propia pipa, que es lo de menos, sino también el de la cáscara y la que se le añade cuando las cuecen.
Por ello, si eres una persona hipertensa o que debe mantenerse alejada de la sal, es recomendable mantenerse también alejado del consumo de pipas de girasol.
Enfermedad renal crónica debido al fósforo

Otro de los principales componentes de las pipas es el fósforo. En caso de mezclarlas con otros alimentos, el fósforo obtenido por nuestro organismo puede ser demasiado.
En el momento en que haya un exceso en la sangre de dicho minera, el sistema renal es el encargado de depurarlo. Por ello, le podremos estar poniendo en una dura situación con la que no está acostumbrado a lidiar.
Existe una relación demostrada entre los niveles de fósforo en sangre altos y la enfermedad crónica renal. Por ello, este tipo de semillas pueden llegar a ser un peligro.
Mal olor en el sudor

El mal olor en el sudor es otro de los efectos secundarios que puede provocar el abuso en el consumo de pipas.
Este se debe a su gran cantidad de selenio. Las pipas aportan 50mg cuando la cantidad recomendada es de 70. En caso de mezclarlas con otros alimentos, nos excedemos enseguida en su consumo.
Este exceso en la sangre puede provocar malos olores no solo en el sudor, sino también mal aliento y que el cabello y las uñas se vuelvan débiles.






























