No se sabe bien qué tienen de mágico, pero está claro que los castillos son monumentos atractivos para casi todo el mundo. Será por los grandes acontecimientos que uno imagina que se han desarrollado entre sus muros, por lo antiguos que resultan, o tal vez por el encanto que transmite la Edad Media. Una época oscura, en muchos sentidos, pero también fascinante a ojos de los apasionados de la Historia. De una forma u otra, lo que no se puede dudar es de lo impresionantes que estos monumentos pueden resultar para cualquier viajero. Por suerte, en España hay muchísimos castillos que visitar, y algunos de los más espectaculares de ellos se encuentran en Castilla-La Mancha.
¿Quieres conocer algunos de los más recomendables? Pues no pierdas detalle, porque seguro que muchos te sorprenden, y sin tener que moverte demasiado lejos de casa.
Castillo de Sigüenza

Está claro que Guadalajara esconde muchos más encantos y secretos de los que en ocasiones se suele pensar. Cuando se habla de castillos, sin ir más lejos, es imposible no encontrar en la provincia castellana algunos de los más destacables de toda España. Es lo que sucede con el castillo de Sigüenza, una edificación cuyo origen se remonta al propio siglo XII, si bien ha ido experimentado ampliaciones y cambios con el paso de los años. Algo que quizá explique su fantástico estado de conservación actual.
Además, como suele suceder con muchos lugares similares, actualmente se ha convertido en un parador, por lo que es posible utilizarlo como lugar de descanso.
Castillo de Belmonte

Hemos hablado de lo infravalorada que en ocasiones puede estar Guadalajara, pero lo mismo podría decirse de Cuenca. Por mucho que en los últimos años los visitantes que se acercan a ella para disfrutar de unos días de calma o para gozar de su incomparable gastronomía, hayan aumentado, todavía sigue siendo una relativa desconocida para otros.
Se podría hablar largo y tendido sobre Cuenca pero, refiriéndonos en esta ocasión a castillos de Castilla-La Mancha, no podía faltar en nuestra lista uno de los más llamativos: el castillo de Belmonte. Su peculiar mezcla de estilos y su majestuoso aspecto lo han convertido en un merecido Bien de Interés Cultural, y además puede visitarse tanto por dentro como por fuera.
Castillo de Almansa

Hay algunos castillos que, simplemente por su épico aspecto exterior, ya merecen una visita. Es lo que sucede con el castillo de Almansa, levantado en pleno siglo XVI en la provincia de Albacete. Su elevada ubicación hace que se trate de un castillo que bien podría haber inspirado las historias de El señor de los anillos o Juego de tronos.
Al igual que sucede con los dos anteriores que hemos visto hasta el momento, se haya en un fabuloso estado de conservación.
Castillo de Jadraque

Además de por su impresionante apariencia, algunos castillos también cuentan con un interés extra: las muchas historias que se cuentan sobre ellos. Algo que bien se podría aplicar al castillo de Jadraque, también en Guadalajara. De él se cuenta que se construyó nada más y nada menos que en el siglo XV, y además tuvo un primer dueño de excepción: el mismísimo Cid, Rodrigo Díaz de Vivar.
El castillo de Jadraque puede visitarse, pero en horarios y jornadas concretas, por lo que conviene planificarlo primero.
Castillo de Guadamur

Algunos monumentos solo necesitan un breve vistazo para transmitir algo distinto a cualquier otra cosa. Es lo que les sucede a muchos visitantes cuando pasan por Toledo y reservan al menos un rato para conocer el castillo de Guadamur. Otra de las fortificaciones mejor conservados y más bonitas de toda la Comunidad, y si se nos apura también destacable a nivel nacional.
Sus viejas estancias vieron pasar a figuras tan ilustres y representativas como Juana La Loca, Felipe el Hermoso o incluso al emperador Carlos V. Ahí es nada.
Castillo de Molina de Aragón

Hemos comenzado este artículo por Guadalajara, así que, ¿qué mejor forma de terminarlo que regresando a ella? En concreto, poniendo la lupa en otro de sus castillos más emblemáticos, el de Molina de Aragón. Es cierto que no se encuentra en tan buen estado como algunos otros monumentos de la localidad, pero su antigüedad y gran tamaño lo convierten igual en una visita aconsejable.
Además, si los castillos son atractivos, aquellos que se encuentran en una situación de cierta ruina, parecen transmitir a veces todavía más misterio y nostalgia.


































































