En el nuevo capítulo de Valle Salvaje parece que las consecuencias de la ruptura de la serie se ven modificadas por las decisiones tomadas por los guionistas de la serie, quienes insisten que no tienen miedo a hacer explotar lo establecido, provocando un cambio de rumbo, unos cambios de lealtades y unas decisiones que determinan el rumbo de los protagonistas.
UN PODER QUE CAMBIA DE MANOS

La justicia poética llega para Bernardo a Valle Salvaje en el peor instante posible. Tras meses de una cruel burla y vergonzosos enfrentamientos, el título que le pertenecía vuelve a sus manos, y José Luis se deja llevar por un ataque de furia incontrolable. Las escena que abren Mercedes y Bernardo es un bocado de lo más sabroso para los espectadores: por fin caen los bandidos y respiran los oprimidos. Pero la paz no durará mucho.
José Luis, que ya se había acostumbrado a imponer su ley con un puño de hierro, es un volcán a punto de convertirse en erupción. Su reacción junto a su desesperación por revertir la decisión es casi patética y revela una vulnerabilidad que no le habíamos visto aún. El espectador casi llega a paladear su derrota cuando, presa de un impulso, acaba rompiendo todo lo que lo rodea, incapaz de aceptar que su reinado se ha puesto en crisis.
La pregunta que queda en el aire es más peligrosa aún que el propio enfrentamiento físico: ¿Quién es el que le apuñaló por la espalda? Las miradas de la sospecha van recorriendo a su círculo más cercano que incluye a sus leales aliados y con aquella simple fachada de lealtad.
Mientras tanto, Bernardo goza de su victoria, aunque hay una sombra de inquietud en su mirada, la de saber que José Luis no va a rendirse sin antes quemar todo a su paso. Pero esto no es solamente una batalla ganada, sino un punto de partida que puede dejar a Valle Salvaje hecho añicos.
BATALLA POR LA LIBERTAD EN VALLE SALVAJE

Hasta ahora Adriana ha sido un personaje en Valle Salvaje que ha estado siempre a la sombra, pero hoy en este capítulo da un paso al frente, pues Rafael está comprometido con Úrsula, pero ella, ante esa situación toma una decisión irrevocable; no abandonará Valle Salvaje. En un diálogo muy emotivo con Julio, expone todas sus dudas y su amor por ese espacio vital que ha ido construyendo junto a sus hermanos. Pero Julio, en su papel de hermano autoritario y frío no está dispuesto a negociar.
La tensión entre los dos hermanos llega a su clímax cuando Julio le ordena que obedezca sin cuestionar. Su voz es imperativa y no deja lugar a réplicas, casi como si Adriana fuera un objeto de una lista de control. Sin embargo, algo ha cambiado en ella; ya no baja más la mirada. En un murmullo lleno de determinación, le recuerda que no es una niña a la que pueda arrastrar a su antojo. Se trata del primer acto de rebeldía abierta y Julio no sabe cómo reaccionar.
La auténtica bomba se pone a estallar cuando Adriana decide sincerarse con Rafael. En medio de lágrimas reprimidas le dice que no puede tragarse la idea de marcharse, pero también que le horripila lo que puede hacer Julio en caso de que se resista a marcharse. La respuesta de Rafael la deja sin respiración: no le da la palabra de consuelo que ella esperaba, sino que le da un dato que pulveriza todas sus certezas.
UN MISTERIO QUE PUEDE CAMBIARLO TODO

Rafael ha sido un acertijo desde el primer capítulo, aunque a partir de ahora el juego se complica. Su relación con Úrsula siempre ha sido un juego y la confesión que hace a Adriana podría dejarlo claro. ¿Es el matrimonio un convenio que lo aprisiona? ¿O tiene un secreto que ni Adriana adivina? La mirada que se cruzan, retorcida de sensaciones convulsas, parece indicar que las cosas jamás son como parecen ser.
Hay un detalle revelador en su conducta: cada vez que está cerca de Úrsula, su sonrisa se descompone, se encoje, como si le doliera. Los observadores más agudos han recibido la invitación de ver cómo él evita su contacto como si esa pequeña caricia le quemara. ¿Es remordimiento por engañar a Adriana? ¿Es un saberse en relación con algo oscuro con el que juega con la familia de Úrsula? Las teorías son múltiples; lo cierto, por el contrario, es que Rafael no es un simple peón, sino un gran pero oculto jugador de ajedrez.
En la medida en que avanza la ira de José Luis, Rafael podría ser otro de los elementos que consigan dar una vuelta a todo el tablero. Si Rafael cambia de bando, podría traerse muy abajo a los actuales poseedores del poder. La pregunta que queda camiseta a este capítulo es contar realmente con Valle salvaje: José Luis, que ha quedado malherido pero aún tiene capacidad de hacer daño; Bernardo, que ha quedado rendido a la efímera victoria; o, por fin Rafael, el tipo al que todo el mundo menosprecia, que podría ser el que pronuncie las últimas palabras.

















































































