Los productos limpiadores forman parte de nuestra vida cotidiana, pues los utilizamos día a día para mantener nuestros hogares desinfectados. El problema es que muchas veces abusamos de los mismos, utilizándolos con demasiada frecuencia o en cantidades desproporcionadas.
Además, no siempre elegimos los productos adecuados. A veces nos hacemos con auténticos ejércitos de marcas y variedades que, además de no lograr el resultado adecuado, generan un mayor impacto medioambiental.
Los productos básicos de limpieza

Como decíamos, no es en absoluto recomendable contar con una colección demasiado extensa de productos de limpieza. Eso sí, es imprescindible tener siempre en casa ciertos elementos como:
- Jabón para lavar la vajilla a mano.
- Un detergente para lavavajillas (si tenemos).
- Un limpiador específico para la vitrocerámica.
- Un desengrasante para limpiar las zonas más complicadas.
- Un friegasuelos.
- Un detergente para la lavadora.
- Lejía para desinfectar puntualmente, especialmente el baño.
- Un limpiador anti cal para zonas como la mampara de la ducha.
- Un limpiacristales para espejos y ventanas.
La lista de productos básicos de limpieza para el hogar ya es bastante larga. Pueden añadirse algunos más dependiendo de los gustos y necesidades de cada uno; por ejemplo, hay quien no quiere prescindir del suavizante para la ropa. Sin embargo, no merece la pena acumular en nuestro armario productos innecesarios.
La clave está en elegir bien

Más vale tener unos pocos productos de limpieza específicos y eficaces que no acumular decenas de ellos sin meditarlo bien. Sería un gasto económico y medioambiental totalmente inútil. Por ello, la clave para hacerse con el kit adecuado es elegir aquellos que nos vayan a ser realmente prácticos.
Pero, ¿cómo saberlo? El truco está en leer con detenimiento las etiquetas. Para empezar, lo ideal es escoger aquellas marcas de fabricantes artesanales y nacionales, mejor aún si su actividad está comprometida con el cuidado del medio ambiente. Cuantos más químicos contengan sus etiquetas, más abrasivos serán.
Aquí hay que insistir en desmentir un falso mito. Al contrario de lo que se suele decir, los productos ecológicos no tienen por qué ser ni menos ni más eficaces que los típicos que encontramos en cualquier supermercado. Es más, ayudan a aliviar algunos problemas como alergias, irritaciones cutáneas o dificultades respiratorias. El inconveniente, no obstante, es que suelen ser aproximadamente un 25% más caros, dado que sus materias primas también son más costosas.
No obstante, no siempre es fácil comprender la información detallada en estas etiquetas. Algunos ingredientes son altamente tóxicos y conviene evitarlos, al menos, en grandes dosis. Un ejemplo es el butoxietanol, un disolvente que puede ocasionar dolor de garganta y problemas pulmonares, entre otros.
El hipoclorito de sodio, por su parte, combinado con el amoníaco puede generar la emisión de gases tóxicos altamente nocivos para las vías respiratorias. Es un químico muy común en la mayoría de marcas de lejía. Su contacto directo puede ocasionar problemas como enrojecimiento e irritación de la piel, tos, náuseas, dolor de garganta e infecciones oculares.
Mención aparte merece el amoníaco, definido por la OCU como “un producto a evitar”. Este químico suele protagonizar diversos accidentes, especialmente si hay niños en casa, pues se trata de un líquido muy corrosivo. Hay que usarlo en pequeñas dosis y con mucha precaución, no mezclándolo jamás con otros elementos.
Los cinco productos prohibidos por la OCU

Siguiendo esta línea, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha elaborado una lista con los cinco productos de limpieza más dañinos del mercado, tanto para la salud como para el medio ambiente.
Limpiador para el WC
Los limpiadores especialmente diseñados para el WC son más agresivos que aquellos destinados al baño en general, pues puede contener más ácidos. Los más perjudiciales son los que se venden en bloque o pastillas, ya que vierten contaminantes al agua del desagüe. Asimismo, según indica la OCU tras su análisis, no son especialmente eficaces.
Limpiahornos
Los limpiadores para horno por lo general contienen sosa cáustica, por lo que son altamente corrosivos. Sin embargo, son muy populares en el mercado, pues son capaces de desincrustar la suciedad que queda adherida en el interior del horno. La clave para utilizar la mínima cantidad está en limpiar el horno con productos menos agresivos después de su uso.
Desatascador químico
Contiene fuertes sustancias corrosivas altamente perjudiciales para el medio ambiente, que también pueden dañar la salud de las personas tras continuas exposiciones. El tradicional desatascador con ventosa o el alambre desatascador son dos buenas alternativas.
Desinfectantes y antibacterias
Su uso debe ser puntual. No es necesario utilizar estos desinfectantes a diario, ya que los productos de limpieza clásicos son capaces de eliminar por sí mismos las bacterias. Es más, los desinfectantes pueden ser contraproducentes, pues al crear un ambiente aséptico ayudan a las bacterias a desarrollar una mayor resistencia. Además, sus componentes permanecen en el agua, dañando el medio ambiente.
Ambientadores
Son completamente innecesarios y pueden ayudar a desarrollar problemas como asma, bronquitis o migrañas. Nada mejor que ventilar bien y, si queremos aportar aroma a nuestra casa, mejor buscar opciones ecológicas.
Menos es más

Al hilo de esta lista, la OCU también ha querido ensalzar la figura del producto multiusos. Al contrario de lo que se suele creer, estos limpiadores son aptos para eliminar la suciedad de la mayoría de las superficies sin dañarlas. Esto no les resta eficacia, ya que incluso puede diluirse en agua y continuar siendo efectivos.
Asimismo, la Organización nos ofrece algunos consejos para el uso de limpiadores tóxicos y peligrosos, que debemos utilizar siempre con mucha precaución y en su justa medida.
- Mantén las ventanas abiertas durante las horas de limpieza.
- Lee atentamente las etiquetas e instrucciones de uso antes de emplear cada producto.
- Usa guantes. Son imprescindibles para evitar quemaduras y otras irritaciones en la piel. En determinadas ocasiones, además, son recomendables las gafas protectoras.
- Cierra bien los envases después de usar cada producto para evitar accidentes.
- Recurre a alternativas naturales. El vinagre de limpieza, el agua oxigenada, el limón o el bicarbonato son buenas alternativas para reducir el uso de químicos en el hogar.
























