Las vacaciones suponen ese breve período de descanso y desconexión, en el que nos olvidamos del trabajo y las obligaciones diarias para dar paso a la tranquilidad y el ocio. Un remanso de paz para refugiarnos del caos y las prisas cotidianas.
Sin embargo, las vacaciones también son la ocasión perfecta para hacer todo aquello que tenemos pendiente y que el trabajo no nos permite durante el resto del año. A veces se convierten en un motivo de presión para aprovechar el tiempo al máximo y nos olvidamos del fin último: descansar.
El estrés: cada vez más común en vacaciones
Cuando se aproximan las vacaciones son muchos los que se frotan las manos y se lanzan a planear grandes aventuras. A menudo buscamos la forma de aprovechar el tiempo al máximo, organizando viajes a destinos exóticos y otras muchas actividades que nos permitan alejarnos de la rutina.
No obstante, encontramos un segundo grupo al que las vacaciones, literalmente, le estresan. Puede que te parezca extraño, pero es cierto. Las causas pueden ser muchas y variadas; desde quienes prefieren no pasar tiempo con su familia o pareja, hasta aquellos que lo único que desean durante estos días es descansar en su hogar.
Ambas opciones son, por supuesto, totalmente válidas, pues todo depende de los gustos y necesidades de cada uno. Sin embargo, hay un tercer grupo de personas que se encuentran en una posición intermedia; es decir, no quieren perder la oportunidad de realizar grandes planes pero lo último que pretenden es añadir estrés a sus vidas.
Tenemos una buena noticia para todos ellos. Con cierta organización y siguiendo una serie de pautas se puede lograr un período vacacional repleto de diversión y aventuras sin renunciar al descanso. Basta con encontrar el equilibrio perfecto, y aunque a priori parezca imposible, no lo es.
¿Por qué me estresan las vacaciones?
Antes de pasar a explicar algunos consejos para evitar el estrés en vacaciones, es importante analizar las causas de este malestar. No es ninguna menudencia, dado que cada vez son más los que sienten ansiedad ante la “imposición” de vivir unas vacaciones trepidantes.
Puede que hayas oído hablar del término ‘depresión postvacacional’ en referencia al período de tristeza y desánimo que experimentamos cada vez que dejamos las vacaciones atrás y regresamos a la rutina. Pero no podemos olvidar otro concepto algo más desconocido pero igualmente importante, el de ‘depresión vacacional’.
¿Qué significan estas palabras? La ‘depresión vacacional’ consiste en un estado caracterizado por la tristeza, la ansiedad, los nervios y la angustia ante el cambio de rutina ligado a las vacaciones. Aparece ante la dificultad para adaptarnos a los cambios y, por lo general, esconde otros problemas más profundos.
Las causas pueden ser muchas. Una de las más comunes es el conflicto interno que podemos experimentar al dejar nuestro trabajo “desatendido”. Esto ocurre especialmente en aquellas personas de altos cargos que se encuentran al frente de un equipo. También es común en casos de perfeccionismo y, en el lado más extremo, de problemas de adicción al trabajo.
Las vacaciones también pueden generar estrés por motivos económicos, ya que implican un gasto importante, a veces incluso inesperado. Por otro lado, hay a quien le cuesta salir de la rutina y presenta un gran estrés ante los cambios que implica el período vacacional: salir de casa por unos días, conocer nuevos sitios, modificar los horarios… Abandonar la zona de confort no siempre es fácil.
Asimismo, en vacaciones pasamos más tiempo con la familia y/o la pareja. Esto conlleva un fuerte estrés si la relación con las personas de nuestro entorno no es buena. De igual forma encontramos la tensión que implica planificar determinados viajes y planes.
Todo ello compone el caldo de cultivo perfecto para generar síntomas como cefaleas, insomnio, fatiga, tristeza e incluso dolores musculares y problemas digestivos.
Consejos para evitar el estrés en vacaciones
Como vemos, es necesario evitar este molesto estrés si queremos disfrutar realmente de nuestras vacaciones. Para ello podemos recurrir a pautas como las que resumimos a continuación.
Desconexión digital
En un mundo en el que la tecnología supone no sólo nuestra herramienta de trabajo, sino también nuestro medio de ocio, es realmente complicado llegar a desconectar completamente. Sin embargo es fundamental poner límites y pedir a los compañeros de trabajo y superiores que, a menos que sea absolutamente imprescindible, respeten nuestro tiempo de descanso.
Una planificación flexible
Si bien es cierto que las vacaciones requieren cierta planificación, tampoco conviene planear las actividades al milímetro. No debemos perder de vista que el fin último de este período es descansar nuestro cuerpo y mente. Debemos permitirnos una mínima flexibilidad y dejar espacio a la improvisación. Si en un momento dado no nos apetece hacer lo que habíamos planeado no ocurre absolutamente nada.
Tiempo a solas
Las vacaciones son una oportunidad ideal para practicar el autocuidado. No abandonemos la oficina para dedicarnos a otras obligaciones como limpiar la casa, cuidar de la familia las 24 horas y ordenar los armarios. También es importante reservar algún tiempo para nosotros mismos: un baño relajante, paseos en soledad, ratos de lectura, etc.
Un sueño adecuado
¿Cuántas veces nos quejamos de los madrugones y del poco tiempo que tenemos para dormir? Las vacaciones nos ofrecen la oportunidad de recuperarlo. Es el momento perfecto para dormir todo lo que queramos, olvidémonos del dichoso despertador.
Adaptación progresiva
Si el tiempo nos lo permite, lo ideal es dedicar uno o dos días previos antes de volver al trabajo a estar en casa y asimilar el regreso a la rutina. Esto es especialmente recomendable para aquellas personas a las que les cueste adaptarse a los cambios.
Conexión con la naturaleza
Una de las mejores maneras de desintoxicarse de las preocupaciones del día a día es la conexión con la naturaleza, pues nos ayuda a relajarnos y a centrarnos en pensamientos más positivos. Las actividades en un entorno natural son perfectas para alimentar nuestras vacaciones y llenarnos de energía.
Vivir el presente
Hemos dejado para el final el que probablemente sea el consejo más eficaz y, sin embargo, el más complicado. Tratemos de mantener la atención en el presente, disfrutemos las muchas cosas positivas que nos ofrece este tiempo de ocio y descanso. Es la forma perfecta de recargar nuestra energía y volver al trabajo con una mejor actitud.