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Las estafas con los productos está a la orden del día, especialmente con la alimentación, como algunos pescados codiciados que se intentan falsificar (véase atún rojo, cazón, chanquetes,…). Además, con la etiquetas también se pretende dar una imagen falsa o confundir al consumidor para atraerlo. Un punto crítico está en los etiquetados como light, que suelen ser bastante dudosos. Afortunadamente, algunos etiquetados están entre los más fiables, como los de Mercadona y Eroski, etc.

Mercadona, Eroski,… los etiquetados más fiables

Normativa del etiquetado y sanciones

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Las etiquetas de los productos, ya sean supermercados como Mercadona, Eroski, u otros, así como alimentación y otro tipo de productos, necesitan aportar información veraz y práctica para el usuario o consumidor. Pero esto no siempre se cumple, pese a que hay sanciones por no hacerlo. El motivo es que muchos fabricantes o distribuidores quieren hacer más atractivos sus productos, aunque ello implique engañar al consumidor.

Ya sea para hacer un producto aparentemente mejor, más saludable, o hacer pasar un tipo de producto por otro más caro, las artimañas que se conocen son muchas. Y esto es aún más peligroso en el caso de las personas que son intolerantes a algún ingrediente o tienen problemas de salud y que necesitan conocer de manera mucho más precisa lo que consumen.

Los gobiernos se esfuerzan en imponer nuevas normas para que eso no sea así. Prueba de ello es la nueva norma del Reglamento 775/2018 que se ha comenzado a aplicar el 1 de abril de 2020 y que proviene desde la Unión Europea para regular el etiquetado del origen de los alimentos.

Por poner un ejemplo, esta nueva normativa impone una serie de cambios a los fabricantes para mejorar el etiquetado y evitar información engañosa. Además, se deben incluir alérgenos, información nutricional, método de conserva, fecha de caducidad o consumo preferente, y país de origen del producto.

Es decir, esta nueva norma de la UE pretende:

  • Que el consumidor conozca el país o lugar de origen.
  • Dar valores reales de nutrientes y composición.
  • Que la etiqueta sea legible con tamaños de letra no inferiores a los 1.2 mm.
  • Unificar la forma en la que se etiqueta en todos los estados miembros.