La guerra familiar y los cambios del pasado Consejo de Administración de Galletas Gullón destaparon un plan para vender la compañía. Hecho que ha disparado el interés de fondos como KKR, ProA o Cinven por la adquisición de la galletera, según informan fuentes financieras.

Así, el proceso de venta está impulsado por el actual equipo directivo encabezado por el consejero delegado, Juan Miguel Martínez Gabaldón. Este fue elegido en el Consejo de Administración del pasado 17 de junio, donde también se nombró a Lourdes Gullón Rodríguez como presidenta de la compañía, relevando en el cargo a su madre, María Teresa Rodríguez Sainz-Rozas, tras 36 años al frente de la galletera. 

Los fondos KKR, ProA o Cinven se interesan por comprar Galletas Gullón

Dentro del equipo de Martínez Gabaldón, el proceso de venta lo está liderando el vicepresidente de la compañía, Salvador Ruiz Gallud, reelegido durante este Consejo dada su experiencia como socio director del área Fiscal de la consultora Equipo Económico, fundada por el anterior ministro de Hacienda Cristóbal Montoro. Por el momento, solo “se está limitando a recoger intenciones de compra sin que se haya iniciado proceso alguno de negociación”, según explican fuentes financieras a MERCA2.

Algunos de estos fondos son expertos en este tipo de operaciones. Tal es el caso del fondo KKR, que lanzó recientemente una opa sobre Telepizza. Actualmente ha elevado hasta el 83,96% su participación en la cadena de pizzerías a través de la orden sostenida de compra que había puesto en marcha tras anunciar su decisión de excluir de bolsa a la compañía.

Por su parte, la compañía galletera niega a MERCA2 que se haya iniciado un proceso de venta. Además, alegan que los cambios se han realizado para “profesionalizar” la empresa y que se sienten “orgullosos de ser una compañía familiar”.

GUERRA FAMILIAR

Fundada en 1892, Galletas Gullón alcanzó una facturación en 2018 de 360 millones de euros, 19 millones más que en el ejercicio anterior, lo que supone un incremento de sus ventas del 5,5%. La empresa da empleo a más de 1.400 trabajadores. Motivo por el cual no se entienden los intentos por vender la compañía teniendo en cuenta la buena situación financiera y la estabilidad corporativa tras años de disputas entre los hijos de María Teresa y Martínez Gabaldón.

Eroski

Eroski reduce su deuda a la mitad en diez años y salva a Caprabo de la venta

En la última década, el día a día de Eroski ha estado marcado por una obsesión: conseguir el apoyo de los bancos...

No obstante, “María Teresa Rodríguez parece estar enferma y ausente”, según el testimonio de vecinos que frecuentan la tienda de galletas que ella regenta de forma diaria en el pueblo. Y añaden que esta puede ser la “razón por la que ha dimitido” y “ha cedido a las presiones de Martínez Gabaldón para vender la empresa”. Al parecer, esta “ha impulsado que sea Lourdes Gullón, maestra de profesión y ajena por completo a la gestión de la empresa, mera ejecutora de los deseos de su madre, la que asuma la presidencia y eliminar así la oposición del resto de hermanos Gullón”, según fuentes financieras.

Cabe recordar que Martínez Gabaldón es el hombre de confianza de María Teresa Rodríguez desde poco después de que en 1983 muriese su marido. Sus tres hijos varones siempre se han opuesto a los planes de Martínez Gabaldón. De hecho –por segunda vez– se aprobó la salida de los tres hermanos del Consejo. Mantienen sus puestos de trabajo, pero pierden la capacidad de decisión. Hernán es director de Exportación, Rubén lleva la Planificación y Félix es director de Expansión. Ninguno de los hijos ha querido hacer declaraciones.

Martínez Gabaldón se ha ido haciendo poco a poco con acciones de galletas Gullón, con compras a diversos accionistas y a la propia María Teresa, hasta consolidar una participación ligeramente superior al 20%, mientras que los hijos tienen una participación cada uno del 5%, aproximadamente. Así, la venta de Galletas Gullón sería la mejor forma para Martínez Gabaldón de rentabilizar su paquete de acciones, ya que la compañía no reparte dividendo, sino que reinvierte sus ganancias en el negocio. 

PARALELISMOS CON EL CASO FONTANEDA

Aguilar de Campoo es conocido como el pueblo de las galletas. No solo por la presencia de Gullón, sino por otra de las históricas del sector, Fontaneda. Lo ocurrido con esta empresa familiar y los paralelismos que guarda con Gullón ha causado alerta en amplios sectores políticos, económicos y sociales de Castilla y León.

Fontaneda fue vendida a Nabisco en 1996 y en 2002 cerró la fábrica que tenía en Aguilar de Campoo bajo la dirección de United Biscuits. La marca permaneció, pero pasó a otras multinacionales que externalizaron la producción. Desde 2006 Galletas Fontaneda es comercializada por la multinacional Mondelez International, que está teniendo problemas para relanzar esta marca comercial. En 2014, lo que había sido una fábrica de galletas puntera era solo suelo urbanizable. 

Así, Gullón podría correr la misma suerte. “Una posible compra por parte de un fondo de capital riesgo como los citados siembra igualmente recelos por la operativa habitual de esas plataformas de inversión. Permanecen unos años en la compañía y luego proceden a la venta entera o troceada para rentabilizar su inversión”, señalan fuentes financieras.  

Gullón lidera desde hace años el segmento de galleta-salud, actualmente con el 35% de cuota de mercado gracias a las más de 30 referencias saludables que ofrece. De hecho, la galletera es pionera en este aspecto. Dio un giro en su política comercial al crear en 1979 la primera galleta integral del mercado español y en 1986, la primera galleta con aceites vegetales.