El pasado 17 de junio, el Consejo de Administración de Galletas Gullón nombró a Lourdes Gullón Rodríguez como presidenta de la compañía, relevando en el cargo a su madre, María Teresa Rodríguez Sainz-Rozas, tras 36 años al frente de la galletera. Una sucesión lógica en cualquier empresa. Pero en Gullón ha reavivado la crisis familiar y ha destapado un plan oculto para vender la galletera, según ha podido saber MERCA2.

Detrás de este plan está Juan Miguel Martínez Gabaldón, hombre de confianza de María Teresa Rodríguez desde poco después de que en 1983 muriese su marido, Juan Manuel Gullón, y esta tomase las riendas de la empresa. Tras 30 años, el Consejo de Administración le nombró consejero delegado de la compañía. Se trata de una persona de la más “absoluta confianza” de la hasta ahora presidenta, quien considera a Martínez Gabaldón una pieza clave en el desarrollo de la empresa galletera.

El relevo en la presidencia de Galletas Gullón aviva la guerra familiar y aflora un plan oculto para vender la compañía

Sin embargo, su papel también ha resucitado la crisis familiar que, en este Consejo de Administración, llegó a su punto álgido tras aprobarse la salida de este órgano de los tres hijos de la matriarca. Mantienen sus puestos de trabajo, pero pierden la capacidad de decisión. Hernán es director de Exportación, Rubén lleva la Planificación y Félix es director de Expansión. 

“Con esta maniobra María Teresa Rodríguez eliminaba toda oposición familiar a los planes de Martínez Gabaldón de poner en venta la empresa y dar por concluidos todos los episodios de disputas entre sus hijos y el máximo directivo de la compañía”, explican fuentes cercanas a la empresa. El proceso de venta lo estaría liderando el vicepresidente de la compañía, Salvador Ruiz Gallud, reelegido durante este Consejo. También es socio director del área Fiscal de la consultora Equipo Económico, fundada por el anterior ministro de Hacienda Cristóbal Montoro.

Fuentes de la compañía niegan a MERCA2 que se haya iniciado un proceso de venta. Además, alegan que los cambios se han realizado para “profesionalizar” la empresa y que se sienten “orgullosos de ser una compañía familiar”.

MARTÍNEZ GABALDÓN Y LAS GUERRAS FAMILIARES

Los planes de Martínez Gabaldón no se entienden sin las crisis familiares de Gullón. En 2009, estalló la guerra familiar en Galletas Gullón, que cristalizó en múltiples procedimientos judiciales iniciados por los hermanos e hijos varones de la presidenta de Gullón, contra la compañía, el consejo de administración y sus directivos. Los hijos querían tener más poder en detrimento de Martínez Gabaldón, pero su madre se lo negó.

Lourdes Gullón Rodríguez, presidenta de Galletas Gullón, relevando en el cargo a su madre María Teresa Rodríguez Sainz-Rozas.

Así que despojaron de todos sus poderes a esta, a pesar de tener una participación mayoritaria en la empresa (el 55% en ese momento). Le prohibieron incluso entrar en la fábrica, aunque finalmente acabarían expulsados del Consejo de Administración y su madre retomando el control en un hecho casi insólito en el mundo empresarial. La Junta de Accionistas se celebró en un Mercedes con María Teresa Rodríguez, su hija, Martínez Gabaldón y una notaria ante la imposibilidad de entrar a la empresa.

En 2014, la matriarca de la empresa palentina volvería a permitir la entrada de estos tras aclarar la situación y producirse pronunciamientos desestimatorios de los tribunales. Pero cinco años después se ha vuelto a certificar su salida.

Hasta en dos ocasiones han sido expulsados los tres hijos de la matriarca del Consejo de Administración de Gullón

La participación accionarial también ha sido la fuente del conflicto. En 2014, el capital se distribuirá de la siguiente forma: María Teresa Rodríguez (55,29%), Juan Miguel Martínez Gabaldón (16%), Hernán, Rubén, Félix y Lourdes Gullón Rodríguez (3,86% cada uno), autocartera (10,49%) y capital disperso (2,78%).

Según fuentes conocedoras del proceso, Martínez Gabaldón se ha ido haciendo poco a poco con acciones de galletas Gullón, con compras a diversos accionistas y a la propia María Teresa, hasta consolidar una participación ligeramente superior al 20%, mientras que los hijos tienen una participación cada uno del 4% aproximadamente.

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“En ocasiones muchos de los que vendían creían hacerlo a María Teresa, cuando en realidad estaban vendiendo a Martínez Gabaldón”, según las fuentes. Esa compra se hace previa amortización de la autocartera para que sea más ventajosa. Se desconoce a qué precio ha comprado Martínez Gabaldón ni en qué condiciones. Situación que, al parecer, ha intensificado la tensión con el resto de la familia.

Así, la venta de Galletas Gullón sería la mejor forma para Martínez Gabaldón de rentabilizar su paquete de acciones, ya que la compañía no reparte dividendo, sino que reinvierte sus ganancias en el negocio. No obstante, necesitaría convencer a María Teresa, presidenta de honor ahora y socia mayoritaria.

GULLÓN, UNA HISTÓRICA QUE FACTURA 360 MILLONES

Galletas Gullón es uno de los principales fabricantes de galletas de España, donde se pueden adquirir en Mercadona y otras cadenas de supermercados. Fundada en 1892 alcanzó una facturación en 2018 de 360 millones de euros, 19 millones más que en el ejercicio anterior, lo que supone un incremento de sus ventas del 5,5%. La empresa da empleo a más de 1.400 trabajadores.

La innovación en producto se consolida como una de las señas de identidad de la galletera. Gullón lidera desde hace años el segmento de galleta-salud, actualmente con el 35% de cuota de mercado gracias a las más de 30 referencias saludables que ofrece. De hecho, la galletera es pionera en este aspecto. Dio un giro en su política comercial al crear en 1979 la primera galleta integral del mercado español y en 1986, la primera galleta con aceites vegetales. 

La expansión internacional es otra de las causas de la evolución positiva de la compañía. En este sentido, las ventas fuera de España ya suponen el 40% de la facturación total, que se ha visto reforzada con los buenos resultados obtenidos por las filiales de Portugal, Italia y Reino Unido.