Móvil en la cama

Se ha escrito mucho sobre la peligrosidad o no de los teléfonos móviles por las radiaciones. Algunos estudios aseguran que es realmente peligroso para la salud, mientras otros aseguran que son totalmente inocuos y no hay que preocuparse por ello. También hay preocupación por dejar el móvil cerca de la cama mientras duermes. Lo que si es seguro es que la tecnología está alterando nuestro estilo de vida y también la salud.

Aquí intentaré despejar tus dudas y dejarte algo más tranquila/o, así como darte algunos consejos para que el móvil no sea un problema para tu salud. Además, para tener una idea más clara sobre la radiación de estos móviles, te aconsejo leer un artículo sobre el sensor SAR que te servirá de base para comprender todo esto que sigue…

Las claves sobre la peligrosidad del móvil mientras duermes

¿Es realmente dañina la radiación del móvil?

sensor SAR, móvil

Vamos por partes, lo primero es reconocer que un teléfono móvil, al igual que otros aparatos electrónicos, emiten radiación no ionizante. Por tanto, no es una radiación demasiado perjudicial para la salud para el uso cotidiano que se le da.

La radiación es una propagación de energía en forma de ondas electromagnéticas (como en el caso de los móviles) o de partículas subatómicas. Pero todo lo relacionado con la palabra “radiación” ya suena a peligroso.

Un móvil puede emitir aproximadamente una potencia de radiación de 0,125W, algo más que los 0,05W de una red WiFi. Por tanto, no deberías tener tanto miedo a este tipo de tecnología. Además, la radiación en sí no debería ser perjudicial. Solo si estás sometido a una altas dosis y/o por un prolongado tiempo.

Los estudios científicos actuales dicen que el uso normal de la tecnología inalámbrica no produce cáncer ni otros problemas de salud. Por tanto, un uso moderado no te debería preocupar en absoluto, además, estamos usando móviles desde los años 90, y la cantidad de tumores cerebrales no ha aumentado como para certificar que es muy dañina.

La OMS puso en marcha un programa en 1996 llamado Proyecto Internacional CEM. En él se estudiaban los campos electromagnéticos de baja intensidad como el de las redes WiFi y móviles. Durante más de 30 años se han analizado los resultados y han concluido que no producen efectos negativos en personas. Ahora bien, eso no quiere decir que vivir cerca de antenas de telefonía móvil, torres de alta tensión, estaciones eléctricas, etc., no implique riesgo, ya que ahí la potencia sería mucho mayor…