CaixaBank reduccion oficinas

CaixaBank ha adelantado en un año el objetivo de reducción de su red de oficinas, de modo que pasará de las 4.219 que tenía a junio de 2019 a 3.640 en 2020, en lugar de en 2021, como estimaba inicialmente.

Así lo indica la entidad en una presentación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en la que enmarca esta mayor velocidad en la reducción de su red comercial en su estrategia de ahorro de costes.

CaixaBank prevé que el plan de bajas que afectó a 2.000 personas, propiciará un ahorro anual de 200 M€ a partir de 2020

Paralelamente, la entidad pretende acelerar la transformación de parte de su red hacia el formato ‘store’, concebido como centros de asesoramiento, de modo que prevé contar con 600 establecimientos de estas características en 2020, un año antes de lo previsto, 195 más que las 405 oficinas ‘store’ con que contaba a cierre de junio.

Además de mejorar la productividad por empleado de la red, CaixaBank prevé que el plan de bajas, que se ha saldado con la salida voluntaria de más de 2.000 personas hasta agosto, propicie un ahorro de costes anual de 200 millones a partir de 2020.

Por otro lado, y ante las nuevas medidas del BCE de estímulos adicionales para reducir el coste por el exceso de cash en los balances, CaixaBank ya cobra a otras entidades financieras y a unas pocas grandes compañías por los depósitos que tienen en la entidad. La entidad calcula que esta tasa podría aplicarse a unos 40.000 millones de euros en depósitos no operativos de clientes institucionales, el 67% de su volumen total de depósitos.

CAIXABANK Y EL AJUSTE QUE ACABÓ “BIEN”

El banco presentó su Plan Estratégico 2019-2021 en Londres el pasado 27 de noviembre de 2018. Entre los grandes números y objetivos, reducir su red de sucursales. En concreto, cerrar “más de 800”. La idea de la dirección del banco es la consolidación del modelo de oficina urbana Store (con un mínimo de 600 sucursales en 2021 que luego amplió) y la apuesta por mantener el modelo de AgroBank en el ámbito rural (más de 1.000 oficinas en poblaciones de menos de 10.000 habitantes).

El crecimiento de las oficinas Store conlleva el cierre otras más pequeñas o cercanas y el consiguiente exceso de capital humano en la red comercial. En enero, la entidad comunicó a los sindicatos que preveía reducir su plantilla en toda España en 2.157 personas. En ese momento comenzó una negociación entre representantes de los trabajadores y la dirección del banco. Hubo hasta conatos de movilizaciones, pero finalmente alcanzaron un acuerdo en mayo, tal y como había anticipado Gonzalo Gortázar en la presentación de los resultados del primer trimestre. Al final el número de salidas quedó fijado en 2.023 personas.

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El plazo de adhesión al ERE comenzó a finales del mes de mayo y finalizó a mediados de junio. Los voluntarios superaron las estimaciones de la dirección. Casi 3.000 empleados solicitaron formar parte del plan de ajuste. Sin embargo, solo 1.900 de ellos cumplían estrictamente con los criterios provinciales fijados por la entidad. Oficialmente no había números.

CaixaBank estimó en un primer momento que un 60% de las personas que se sumaran al programa saldrían de la entidad en la segunda mitad de 2019. El resto, en el segundo semestre de 2020. Los plazos fueron reduciéndose hasta que a finales de julio Gonzalo Gortázar anunció que las salidas se harían en su “práctica totalidad” el 31 de ese mes.

Dicho y hecho. El plan de ajuste ha supuesto un gasto de 978 millones (685 millones netos) que han quedado registrados en los resultados del primer semestre. Los empleados no están en las oficinas ni en el balance de CaixaBank. La vida sigue.

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