El Gobierno libera 4,4 millones de barriles de gasóleo y queroseno, seis días de consumo nacional. La orden TED/1100/2026, publicada en el Boletín Oficial del Estado, ejecuta la segunda fase de la acción coordinada de la Agencia Internacional de la Energía y podrá entrar en el mercado hasta el 15 de diciembre.
El origen del movimiento no está en Madrid. El consejo de gobierno de la AIE acordó el pasado 11 de marzo la liberación de 400 millones de barriles ante las perturbaciones en los mercados derivadas de la guerra en Oriente Medio. De esa contribución colectiva, a España le corresponden 11,5 millones de barriles, que deben colocarse de forma escalonada.
El primer tramo se aprobó en el Consejo de Ministros del 17 de marzo: 3,7 millones de barriles, equivalentes a cuatro días de consumo de una cesta amplia que integraba gasolinas de automoción y aviación, gasóleos, querosenos y fuelóleos. Siete meses después, el Governing Board del organismo constató el 15 de octubre que las tensiones persisten, sobre todo en los destilados medios, y acordó acelerar la entrega de las existencias comprometidas.
La orden española traduce ese mandato con una decisión de composición. Frente a la cesta heterogénea de marzo, ahora salen al mercado gasóleos de automoción, otros gasóleos, queroseno de aviación, y otros querosenos. Ni gasolinas ni fuelóleos. La selección responde al diagnóstico de la AIE: el producto que el mercado no consigue equilibrar es el destilado medio.
El texto firmado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico tiene rango de orden ministerial. Eso acorta los plazos —aprobación, publicación y ejecución en el mismo mes— y fija una fecha de cierre que una liberación sin horizonte temporal no tendría. Seis días no son seis semanas.
La segunda fase no amplía el volumen comprometido en marzo: adelanta el calendario y estrecha la cesta para concentrarse en el producto que el mercado no logra equilibrar.
La operación se ejecuta con las existencias mínimas de seguridad que la industria está obligada a mantener, sin tocar las reservas estratégicas de gasóleo que gestiona CORES. El colchón soberano queda intacto. De los 11,5 millones de barriles comprometidos, 3,4 millones siguen sin fecha ni composición definida.
Queda gasóleo comprometido sin calendario: 3,4 millones de barriles esperan a que el MITECO decida cuándo y en qué forma entran al circuito comercial.
La distinción entre ambos tipos de reserva no es menor. Las existencias estratégicas son propiedad de la sociedad estatal CORES y se activan cuando el sistema ordinario falla. Las existencias mínimas de seguridad son una obligación de almacenamiento que recae sobre las compañías petroleras y que la directiva europea sitúa en el entorno de los tres meses de consumo. Liberar de las segundas es más rápido y menos visible políticamente. También más reversible, porque la obligación se recompone a medida que el mercado se normaliza.
Qué implica para el precio del gasóleo en España
La pregunta que se hace el transportista es otra: cuánto de esto llega al surtidor. La respuesta es que llega de forma indirecta y con retraso. Inyectar barriles de destilados en el circuito comercial presiona a la baja las cotizaciones del producto, y esas cotizaciones son la referencia que las petroleras trasladan a las estaciones de servicio con un desfase de días o de semanas.
El efecto será más visible en el mercado mayorista que en la factura final. El gasóleo de automoción español se forma con la cotización CIF del Mediterráneo más impuestos y márgenes. La liberación no actúa sobre la fiscalidad, que en España representa una parte sustancial del precio de venta al público. Actúa sobre la otra mitad, la del producto, y solo mientras el inventario adicional esté disponible.

Seis días de consumo nacional son un colchón táctico, no una inyección masiva. Compran tiempo mientras la AIE y la Comisión Europea evalúan si el desequilibrio de los destilados se corrige por sí solo o exige nuevas liberaciones. El MITECO ya dejó escrito el mecanismo: el volumen restante saldrá con el calendario, el volumen y la composición que resulten del seguimiento continuo de los mercados que el ministerio realiza junto a los operadores, con los análisis de la AIE y de Bruselas sobre la mesa. La puerta a una tercera fase queda abierta.
Para el transportista autónomo, la traducción práctica es modesta. Su carburante se mueve en céntimos por litro, y la parte de la liberación que le corresponde en el depósito es una fracción del precio final. El colectivo que más nota la medida es el de la aviación, porque el queroseno representa una porción mucho mayor del coste operativo de una aerolínea que el gasóleo en la cuenta de un camión. Ahí la reducción de la factura energética sí se percibe en el balance trimestral.
El límite de la palanca: existencias tácticas, no estratégicas
La AIE ha ordenado liberaciones colectivas en contadísimas ocasiones desde 1991. Cada una respondió a una interrupción física del suministro: una guerra, un huracán, un embargo. La de 2026 pertenece a esa estirpe, con un matiz que la distingue. No falta crudo en el mundo. Falta producto refinado en el lugar y el momento adecuados.
Ese matiz explica por qué el esfuerzo se concentra en destilados medios y por qué el impacto sobre el precio del gasóleo será más moderado de lo que sugiere el volumen anunciado. La capacidad de refino europea se ha contraído con el cierre de plantas a lo largo de la última década, y el cuello de botella está en la conversión del barril en diésel, no en la existencia del barril. Un inventario adicional alivia el stock. No reconstruye una refinería.
Hay una segunda condición que puede diluir el efecto. El producto liberado en España compite en el mismo mercado mediterráneo que las compras del resto de Europa. Si la demanda invernal de gasóleo de calefacción en el centro y el norte del continente aprieta, el barril español encontrará acomodo en la misma puja que el resto y el descuento que se busca en el surtidor se estrechará antes de llegar.
Conviene además descontar la parte ya anticipada. Los operadores sabían desde el 15 de octubre que la AIE aceleraría las entregas, y el mercado de futuros suele incorporar ese tipo de decisiones antes de que se publiquen en el boletín oficial. Cuando una medida llega al BOE, buena parte de su efecto precio ya está en la curva.
El 15 de diciembre es la primera fecha del calendario y también la primera prueba. Para entonces se sabrá si los 4,4 millones de barriles bastaron para estrechar el diferencial entre el gasóleo y el crudo o si el Gobierno tiene que volver al BOE con una tercera orden. El indicador a seguir no es el volumen liberado, sino el crack spread del diésel en el Mediterráneo. Mientras ese diferencial no ceda, la política de reservas funciona como calmante y no como tratamiento.




