El Ibex 19.000 puntos en juego: Bankinter castiga a los bancos y enfría el rally

Bankinter gana 901 millones hasta septiembre, un 11% más y en línea con el consenso, pero se deja más del 6% y arrastra a Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Unicaja. El Brent por encima de 112 dólares y el bono francés sobre el 5,10% añaden presión.

El Ibex 35, el principal índice de la bolsa española, pierde los 19.000 puntos. Cae un 2,12% hasta los 18.913 enteros después de que Bankinter haya abierto la temporada de resultados de la banca con un castigo superior al 6%.

Ayer el selectivo se anotó un 1,21% al calor del optimismo que llegaba de Wall Street. Hoy ha borrado ese avance en una sola sesión. El mercado no discute la calidad de los beneficios: discute el precio que ya había pagado por ellos.

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Bankinter cumple y el sector paga la factura

Bankinter presentó un beneficio de 901 millones de euros en los nueve primeros meses del año, un 11% más, según las cuentas remitidas a la CNMV. La cifra está en línea con el consenso de analistas. La respuesta del parqué fue un descenso superior al 6%. Cuando una compañía cumple y aun así se desploma, el mensaje tiene poco que ver con las cuentas y mucho con las expectativas.

El revés se extendió a todo el bloque. Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Unicaja cotizaron en rojo y ejercieron de lastre del selectivo, en un día en el que la deuda también jugaba en contra. Los bancos del Ibex arrancaban su particular temporada de resultados con el pie cambiado: el primero en publicar fue también el primero en recibir.

Fuera de la banca, Puig anunció al cierre de ayer un crecimiento del 4,8% en su facturación de los nueve primeros meses y sus acciones respondieron con un descenso del 2%. Solaria y ACS, las dos ventanas del Ibex a los centros de datos, sufrieron un correctivo severo por el pinchazo global de todo lo que se asocia con la inteligencia artificial.

Cumplir con el consenso ya no basta: en un mercado que ha descontado beneficios perfectos, cualquier resultado que no sorprenda al alza es una excusa para vender.

La ola de ventas dejó pocas excepciones. Telefónica, Rovi, Cellnex, y Endesa figuraron entre los valores más firmes, los mismos nombres que suelen servir de refugio cuando el dinero huye del riesgo.

El Brent supera los 112 dólares y Francia tensiona la deuda

El exterior tampoco ayudó. Wall Street corregía las subidas del día anterior, con descensos de hasta el 2% en el Nasdaq, y las cuentas publicadas al cierre de ayer se recibieron con caídas en Meta (-6%) y Tesla (-1%) y un correctivo del 10% en Lam Research. En Asia, el Kospi se dejó un 3,5% y el CSI 300 chino entró técnicamente en mercado bajista. En Europa, el Cac se aleja de los 8.000 puntos y el Stoxx 600 marca mínimos intradía por debajo de 640.

El petróleo añade una capa de presión. El Brent supera de nuevo los 112 dólares y tantea máximos de cinco meses, con los inversores tomando nota de los planes de Israel de retomar los ataques contra Irán una vez celebradas las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos.

En renta fija, la referencia vuelve a ser Francia. Su bono a diez años rebasa el 5,10%, un día después de superar el 5% por primera vez desde 2002, y la prima de riesgo escala por encima de los 160 puntos básicos con la amenaza de una rebaja de ráting de Moody’s en el aire. El bono español se queda por debajo del 4,10%, el bund alemán por debajo del 3,40% y la deuda estadounidense a diez años ronda el 5%.

El dólar absorbe parte de las ventas. El euro sufre para conservar los 1,12 dólares y la libra se enfría al filo de los 1,34. El oro no saca partido a su perfil de refugio y pierde los 4.100 dólares la onza en sus mínimos intradía. El bitcoin resiste cerca de los 82.000 dólares, pendiente del contagio de las tecnológicas.

La banca decide el rumbo del Ibex

La banca es el sector con más peso del selectivo y, por eso, su temporada de resultados funciona como termómetro del índice entero. El problema de hoy no es Bankinter. Es el múltiplo al que cotiza el sector después de dos años de subidas, con el mercado descontando que el margen de intereses se mantendrá alto aunque los tipos ya no suban y la morosidad empiece a dar señales. Un beneficio que crece un 11% y no bate al consenso deja de ser una buena noticia para convertirse en el recordatorio de que el listón estaba altísimo.

Hay dos amenazas que no dependen de las cuentas. La primera es la deuda francesa: si Moody’s mueve ficha, el contagio al resto de la periferia llega vía prima de riesgo y encarece la financiación de todos. La segunda es el petróleo por encima de 112 dólares, que presiona la inflación justo cuando los bancos centrales intentan recorrer el último tramo de la bajada de tipos. Y hay un tercer frente, más silencioso: el castigo a Solaria y ACS demuestra que la inversión en centros de datos empieza a mirarse con lupa.

Mi lectura es que el Ibex puede defender los 18.900 puntos si la banca mira hacia las próximas publicaciones en lugar de hacia la primera que se ha conocido. La prueba llegará en las próximas semanas, con las cuentas del resto de las entidades y con la decisión de Moody’s sobre Francia, que el mercado espera con la calculadora en la mano. Si ambas piezas encajan, el susto de hoy quedará en un episodio. Si no, los 19.000 puntos dejarán de ser un soporte para convertirse en una losa.


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