Las acciones tokenizadas movieron 50.000 millones de dólares en exchanges descentralizados (DEX) durante el tercer trimestre de 2026, nueve veces más que el trimestre anterior. El dato aparece en el informe trimestral de DeFi de ARK Invest y coincide con un desplome de los ingresos de la red principal de Ethereum, que cayeron de 63 a 40,6 millones de dólares. La renta variable tokenizada ha dejado de ser un experimento de nicho.
Las acciones tokenizadas alcanzan los 50.000 millones: qué revela el informe de ARK
Según los datos del informe, el volumen total en DEX repuntó un 13% hasta los 571.000 millones de dólares, su primer avance trimestral en doce meses. Las acciones tokenizadas representaron cerca del 9% de ese volumen, frente al 1% que suponían en el segundo trimestre. El salto no viene de una sola plaza: BNB Chain concentró unos 16.500 millones y la cadena de Robinhood otros 13.700 millones, con NVIDIA (NVDA) como el valor más negociado, alrededor de 3.100 millones, por delante del ETF SPY con unos 2.500 millones.
Es un retrato revelador. La primera gran aplicación masiva de la tokenización no es el arte digital ni los bonos, sino la renta variable cotizada de toda la vida, comprada y vendida en una infraestructura sin intermediarios. El detalle de que Robinhood haya sembrado una red con volúmenes casi a la par de BNB Chain muestra lo rápido que un bróker tradicional puede capitalizar su base de usuarios cuando las condiciones técnicas acompañan. En el primer trimestre, esa cadena generó unos 65.000 millones en volumen y 51 millones en ingresos de red.
Ethereum pierde ingresos mientras Solana firma su récord de staking
Los números de Ethereum no acompañan. Los ingresos de su red principal cayeron a 40,6 millones de dólares desde los 63 del trimestre anterior, mientras el rendimiento anualizado del staking —el mecanismo por el que se bloquean ETH a cambio de recompensas— bajó del 2,81% al 2,61% tras superar los 43,8 millones de ETH en juego. Gran parte de esa rentabilidad no procede de actividad real, sino de la emisión de nuevos tokens.
En Solana, el staking (delegar SOL a un validador para asegurar la red a cambio de recompensas) marcó un récord de 440,5 millones de SOL, en torno al 69% del suministro en circulación, según los datos recogidos en el panel de validadores Solana Beach. Es una señal de confianza sostenida, aunque el propio informe señala que cerca del 90% de los retornos a los stakers procede de emisión nueva, no de comisiones generadas por demanda auténtica. Un matiz que conviene tener presente antes de entusiasmarse demasiado.
El trasfondo es más amplio. El volumen ajustado de stablecoins subió un 16% trimestral hasta unos 781.000 millones de dólares, con 73 millones de direcciones activas mensuales, y el valor de los activos del mundo real (RWA) creció un 19% hasta los 39.000 millones. Los depósitos en protocolos de préstamo repuntaron un 51% hasta 81.000 millones. La tokenización avanza por varios frentes a la vez, y no todos pasan por la renta variable.

Qué significa para el inversor en SOL: la tesis de las acciones tokenizadas
La tesis encaja con lo que Solana lleva años construyendo. Su stack de DeFi —Jupiter como agregador de rutas, Raydium y Orca como mercados de liquidez, Kamino en préstamos— está pensado para mover volumen con comisiones bajas y confirmaciones de fracciones de segundo. La pregunta que deja el informe de ARK es si esa infraestructura basta para que los emisores de renta variable tokenizada elijan Solana frente a cadenas que ya muestran tracción.
La tokenización no premia a la red más rápida, sino a la que convence al emisor de que su acción encontrará compradores.
Conviene no perder de vista el precedente. La tokenización de bonos del Tesoro y de fondos monetarios ya movió miles de millones en 2024 y 2025 sin que el comercio minorista lo notara. Ahora ocurre algo distinto: el activo tokenizado es una acción que mucha gente reconoce, y el volumen se concentra donde hay liquidez profunda y usuarios finales. Ahí BNB Chain y Robinhood Chain toman ventaja. Solana tiene la base técnica, pero debe demostrar que puede captar emisores, no solo traders.
Hay otra lectura, más de fondo. Que Ethereum pierda ingresos mientras Solana bate récords de staking no significa que una red haya ganado a la otra. Significa que el negocio cripto se está desplazando desde la emisión de bloques hacia la negociación de activos reales. Las redes que capturen ese flujo serán las que ofrezcan profundidad de mercado, oráculos fiables y una experiencia de usuario que no espante al inversor tradicional.
El riesgo está claro y no conviene disimularlo: gran parte de las recompensas de staking en ambas cadenas se sostienen con emisión, no con ingresos por comisiones. Si el mercado de acciones tokenizadas crece pero no aterriza sobre Solana, el récord de staking se queda en una foto bonita. La condición que cambiaría el panorama es concreta: que el próximo informe de ARK incluya a Solana entre las plazas principales y que ese volumen no dependa solo de incentivos de brókeres.




