SpaceX sigue creciendo. La empresa de Elon Musk ha dado pasos para invertir en la inteligencia artificial y hacerse con el control de parte del espectro radioeléctrico que gestiona Starlink, otra de las filiales del fundador de Tesla. Esto ha afectado en su momento a los datos en bolsa de las telecos europeas, incluyendo a Telefónica, Vodafone y Orange. Sin embargo, ahora estas tres empresas, junto con la alemana Deutsche Telekom, están dando pasos firmes para luchar por el control de la telefonía móvil satelital en Europa.
Las cuatro compañías han firmado una carta de intenciones para estudiar una posible puja conjunta en la futura asignación de espectro para Servicios Móviles por Satélite (MSS, por sus siglas en inglés) en Europa, tal como ha reportado elDiario.es. Se trata de un movimiento clave para hacer frente al gigante que está levantando Musk, una figura que se ha vuelto especialmente controvertida en los últimos años, en particular en el Viejo Continente.
No es un paso menor. Es una iniciativa que evidencia que las cuatro operadoras ven a la compañía de Musk como una amenaza real. De hecho, en su comunicado conjunto han insistido a la Unión Europea en que autorizar la puja conjunta resulta determinante para defender «la soberanía, la seguridad y la resiliencia de Europa en infraestructuras críticas de conectividad». «Garantizará una gobernanza europea responsable de infraestructuras espaciales clave», añaden. Lo cierto es que no debería sorprender, pues la figura del magnate de origen sudafricano tiende a acaparar la conversación del sector.

De todos modos, incluso si la propuesta es aceptada por la UE, queda mucho por definir. Aunque el consorcio sería el encargado de desplegar la infraestructura terrestre necesaria, todavía se requerirá un socio satelital —diferente a Starlink— que será seleccionado mediante concurso público. Es un avance determinante para preservar la independencia de las telecomunicaciones en Europa, pero requiere un largo proceso de tramitación.
Telefónica y compañía mueven ficha por el espectro
Lo cierto es que la decisión de prepararse frente al crecimiento de SpaceX no es casual. Aunque la firma de Musk sigue enfocada en expandir su oferta en Estados Unidos, el anuncio de su entrada en el mercado afectó a las acciones de las operadoras del sector, por lo que resulta lógico que tomen medidas para mitigar el impacto de sus movimientos.
Es verdad que el despliegue llevará tiempo, pero también resulta evidente que Internet y la telefonía satelital son claves para el futuro inmediato de estas compañías. Asimismo, aunque la coyuntura las obligue a cooperar temporalmente, habrá que seguir de cerca sus estrategias a largo plazo, ya que en múltiples territorios Telefónica, Vodafone y Orange continúan siendo competidores directos, como ocurre en España.
Una SpaceX en pleno crecimiento
Si las empresas europeas se movilizan para protegerse es porque SpaceX no frena su ritmo de expansión. La compañía es responsable de poner en órbita casi el 80% de la carga mundial en lo que va de 2026, blindando su división Starlink, donde se proyecta un fuerte incremento de ingresos para 2027 tras la reciente adjudicación de una nueva licencia de espectro en Estados Unidos para operar como operador móvil.
Por otro lado, la inversión en servidores, centros de datos e inteligencia artificial se ha convertido en un indicador clave para analistas e inversores. Antes de la presentación de resultados, la firma ya había confirmado un presupuesto de 15.800 millones de dólares destinado a infraestructura de IA. A esto se suman sus planes para emitir 40.000 millones en deuda con el objetivo de adquirir procesadores de Nvidia, una magnitud financiera que ya condicionó sus balances en el pasado y redujo la cotización de sus títulos.

No obstante, la empresa ha mejorado sus métricas en el ámbito espacial. SpaceX ha logrado que su nave Starship alcance por primera vez la órbita terrestre en su decimocuarto intento, a pesar de una incidencia técnica en un motor. Este hito supone su primer vuelo comercial generador de ingresos, al permitir el despliegue de unos 26 satélites Starlink.
El riesgo «Musk»
La preocupación en Europa en torno a las incursiones de Musk en el negocio de las telecomunicaciones no atañe solo al temor tradicional de que una corporación extranjera arrolle la inversión local; también inquieta la forma en que el magnate instrumentaliza sus empresas para impulsar su agenda política. Esta dinámica se ha hecho patente en X (la red social anteriormente conocida como Twitter), donde el empresario ha criticado abiertamente las políticas europeas.
Por tanto, no resulta extraño que tanto las instituciones como las grandes telecos europeas analicen con reserva su avance en la telefonía móvil. Pese a todo, SpaceX y Starlink han consolidado su posicionamiento comercial para mantener la senda de crecimiento. La captación bruta final en la oferta pública de la compañía se situó en aproximadamente 85.700 millones de dólares, incluida la opción de compra de acciones adicionales ejercida por los bancos colocadores, tras cerrar la operación a mediados de junio.




