Qué ver en El Escorial en otoño: monasterio y bosque a 50 kilómetros de Madrid para una escapada de un día sin complicarte

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El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, la visita imprescindible

Vista en ángulo bajo de la fachada histórica de El Escorial bajo un cielo nublado, con arquitectura clásica.

El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es la razón por la que merece la pena el viaje y también el motivo por el que conviene reservarle la jornada entera. Felipe II lo mandó levantar a partir de 1561 —las obras se prolongaron hasta 1584— para reunir en un solo edificio residencia, basílica, panteón, colegio y biblioteca, y el resultado es la obra cumbre del estilo herreriano: un bloque de granito gris, austero y perfectamente simétrico, que en su época se publicitó como la octava maravilla del mundo. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1984. En otoño, con el monte Abantos cambiando de color al fondo, la silueta de las torres y la piedra fría ganan peso: el conjunto está pensado para verse desde lejos, y es ahí, en la distancia, donde mejor se entiende su escala.

Dentro, la visita pide un mínimo de dos horas, aunque lo normal es que se alargue. La basílica, con su cúpula y sus frescos, es el centro del conjunto; debajo queda el Panteón de los Reyes, con los restos de buena parte de los monarcas españoles desde Carlos I, y alrededor, la Sala de Batallas, el Palacio de los Austrias y los jardines de los frailes. La biblioteca, con más de 40.000 volúmenes y las estanterías originales diseñadas por Juan de Herrera, suele ser lo que más sorprende. La entrada individual cuesta 14 euros y la visita guiada ronda los 20. En otoño entra en vigor el horario de invierno: de martes a domingo, de 10.00 a 18.00, con cierre los lunes y último acceso una hora y cuarto antes. Los miércoles y domingos de 15.00 a 18.00 la entrada es gratuita para ciudadanos de la UE, aunque solo se puede retirar en taquilla.

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