El ERE de MasterD, la academia de KKR, para 231 trabajadores llega después de que la Inspección de Trabajo le reclame más de 7 millones de euros por falsos autónomos. La lección para todo founder con comerciales es incómoda.
El número que no salió en el comunicado: 7 millones de euros
Davante MasterD, una de las mayores compañías de formación de España y controlada por el fondo estadounidense KKR desde 2020, anunció hace unos días un despido colectivo de 231 trabajadores, cerca del 20% de una plantilla de unos 1.200 empleados, junto a un ‘procedimiento para actualizar el modelo retributivo’ de sus comerciales. En el comunicado no hay una sola mención a las actas que acumula.
Las cuentas de 2025, auditadas por Deloitte y consultadas vía Insight View, recogen actas de infracción y liquidación de la Inspección de Trabajo por 6,9 millones de euros en las delegaciones comerciales de 14 provincias. El saldo real ya es superior. En Málaga la Inspección reclama 864.300 euros y en Sevilla 607.600, solo en cuotas impagadas de un periodo retroactivo de cuatro años, a las que se suman las multas.
El negocio sigue siendo rentable: 16,8 millones de euros de beneficio en 2025, por debajo de los 24,9 millones del ejercicio anterior. Aun así, hay tijera. CCOO tiene constancia de ‘unos 200’ comerciales en activo dados de alta por mandato de la Inspección, con actuaciones pendientes en Barcelona y Valencia.
Roberto Voto, secretario general de la sección sindical de CCOO en MasterD, eleva la previsión: ‘más de 400’ trabajadores regularizados al cierre y ‘alrededor de 30 millones de euros entre cotizaciones y sanciones’. La empresa responde que los procesos obedecen ‘exclusivamente a razones técnicas y organizativas’ y que nada tienen que ver con el impacto de los procedimientos previos.
Una red comercial mal clasificada no es un ahorro de costes: es un pasivo que aparece años después, con recargo y con intereses.
La negociación del despido colectivo arrancará el próximo 4 de noviembre, con el sindicato anunciando movilizaciones y describiendo un clima de ‘incertidumbre y mucho miedo’ entre la plantilla.
El modelo comercial que se rompió: cronología de un falso autónomo
El esquema era el habitual del sector: comerciales con contrato mercantil, a comisión y sin alta en la Seguridad Social por cuenta ajena. La Inspección lo calificó de falso autónomo provincia tras provincia y, a finales de 2025, MasterD rompió de forma unilateral esos contratos para pasar a un modelo laboral, ‘aun manteniendo la convicción de que la relación mantenida con los mismos es estrictamente de índole mercantil’, según sus propias cuentas.

La maniobra llegó tarde y con recorte. Los nuevos contratos laborales fijan comisiones a la baja y varios comerciales lo contaron así a la Inspección de Málaga: ‘cambiaron el sistema de comisiones tremendamente a la baja. Fue un sablazo’, resume Voto. La mayoría de los comerciales rechazó esos contratos y abrió procesos por despido improcedente. El sindicato denunció la falta de un procedimiento de modificación sustancial, con una primera respuesta desfavorable de la Audiencia Nacional para la empresa.
El detalle que hunde el atajo: la Inspección da el alta al trabajador desde la fecha real de inicio de su actividad, no desde la regularización de finales de 2025. Cuatro años de cotizaciones más la sanción. Ese es el precio de haber llamado autónomo a alguien con horario, CRM y objetivos de venta.
📦 Caso de estudio: Davante MasterD
- El reto: sostener una red comercial en 14 provincias con contratos mercantiles y sin cotizaciones.
- La jugada: convertir a todos los comerciales en laborales a finales de 2025, con comisiones a la baja.
- El resultado: actas por 6,9 millones en los libros, más de 7 millones exigidos y un ERE para 231 personas.
- La lección: la conversión tardía no borra el pasado; el alta se retrotrae al inicio real de la actividad.
Lo que este caso enseña a un founder con equipo comercial
CCOO señala un patrón clásico del capital riesgo: ‘KKR está preparando la venta. Ya nos dijeron cuando nos compraron que compraban para vender’. Un ERE, un recorte de variables y un modelo retributivo más bajo son tres palancas para engordar el EBITDA antes de una venta. No es ilegal. Es la misma lógica que la de no dar de alta a los comerciales: optimizar el margen a corto y trasladar el riesgo al que venga detrás.
Para el founder que monta su primer equipo de ventas, la conclusión no es ‘no contrates comerciales’. Es que la frontera entre autónomo y empleado la fija el Estatuto de los Trabajadores y se decide con unit economics, no con papeleo. Si un comercial tiene horario, recibe leads de la empresa, trabaja en tu CRM y solo vende tu producto, es laboral. Ese coste suma en torno a un 30% adicional sobre el bruto en cotizaciones y hay que meterlo en el CAC desde el día uno.
Si lo que quieres es un agente comercial autónomo de verdad, con cartera propia y varios clientes, se articula con un contrato de agencia. Lo que no se sostiene es la zona intermedia: llamar autónomo a un empleado con objetivos. Las aceleradoras lo repiten en cada programa, de Lanzadera a Wayra, y el error se repite porque el ahorro es inmediato y la sanción, lejana. Hasta que deja de serlo.
CCOO sospecha, además, que el ERE va ligado a la reciente implantación de herramientas de inteligencia artificial. Automatizar un proceso construido sobre una base legal frágil solo multiplica el coste de la reparación. Primero el modelo, después la herramienta.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Audita tus contratos: si un comercial cumple horario, usa tu CRM y tiene exclusividad, es laboral; regulariza antes de escalar la red.
- Mete el coste en el CAC: suma cotizaciones y riesgo de finiquito al retorno de cada perfil comercial desde el primer día.
- Blinda el variable: deja por escrito cómo se calculan las comisiones; el recorte unilateral acaba en los tribunales.




