5Venecia: el canon de acceso como respuesta a la saturación
Venecia abrió en abril de 2024 un camino que ninguna otra ciudad había transitado: cobrar por entrar. El canon de acceso, todavía en fase experimental, se ha aplicado este 2026 en 60 jornadas —del 3 de abril al 26 de julio, entre las 8.30 y las 16.00—, frente a las 29 del primer año y las 54 de 2025, con dos tarifas: 5 euros para quien paga al menos cuatro días antes de la visita y 10 para quien lo deja para el final. El balance de la temporada supera los 650.000 excursionistas de pago y los 5 millones de euros recaudados, la cifra más alta hasta la fecha. Quedan fuera quienes pernoctan, que ya abonan la tasa turística, además de residentes, menores de 14 años y quienes trabajan o estudian en la ciudad. No pagar se sanciona con entre 50 y 300 euros, y el portal municipal exige un código QR que se comprueba en los accesos.
El propio consistorio admite que la tarifa se ha quedado corta como disuasión. El concejal de Presupuesto, Michele Zuin, sostiene que la horquilla de 5 a 10 euros está al alcance de cualquier bolsillo y ha pedido a Roma elevarla hasta 30 —se llegó a hablar de 50— y alargar el calendario; el nuevo alcalde, Simone Venturini, ha planteado cobrar entre 30 y 50 euros en días señalados. El salto necesita el visto bueno del Gobierno de Meloni y afronta dudas constitucionales sobre la libertad de circulación. El malestar vecinal, en todo caso, sigue intacto: el centro histórico ha caído por debajo de los 50.000 habitantes frente a más de 51.000 camas turísticas, y en agosto arrancó la recogida de 5.000 firmas para un referéndum sobre los pisos turísticos. El comité No Grandi Navi ha convocado para el 7 de noviembre una protesta contra el dragado del canal Vittorio Emanuele, un proyecto de 375 millones para devolver los cruceros a Santa Marta.



