Hallazgo histórico en Jerusalén: descubren un complejo monumental de purificación del Segundo Templo intacto bajo el Ofel

- Un vestigio excepcional de la Jerusalén de hace dos mil años ha vuelto a la luz tras cinco intensas temporadas de excavación arqueológica.

Un equipo de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dirigido por los profesores Uzi Leibner y Orit Peleg-Barkat, ha desenterrado un monumental complejo de purificación ritual del periodo del Segundo Templo situado en el Ofel, al sur de la Explanada de las Mezquitas y muy cerca de la histórica Puerta Triple. El yacimiento incluye una gran piscina y varios baños rituales, destacando uno de ellos por conservar de forma íntegra su estructura original de 4,2 metros de altura, incluida su bóveda de piedra. El complejo sufrió un final dramático en el verano del año 70 d.C. durante la destrucción romana de la ciudad, testimonio que avalan decenas de monedas de la Primera Revuelta halladas entre los escombros.

Un complejo monumental sin igual a los pies del Monte del Templo

La zona arqueológica conocida como el Ofel, situada inmediatamente al sur de los muros del Monte del Templo en la Ciudad Vieja de Jerusalén, acaba de entregar uno de los descubrimientos más relevantes de las últimas décadas para el estudio de la peregrinación judía de la antigüedad. Las excavaciones codirigidas por los profesores Uzi Leibner y Orit Peleg-Barkat, adscritos al Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, han sacado a la superficie un conjunto arquitectónico que abarca una superficie de unos 280 metros cuadrados y cuya construcción se remonta a principios del siglo I d.C.

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El núcleo de la instalación está compuesto por una gran piscina de aproximadamente 12 por 9,5 metros, dotada de escalones que descienden hacia su interior desde los cuatro flancos. Adosada a su zona noroeste se alza una estructura de sillares perfectamente escuadrados que alberga cuatro estancias independientes, tres de las cuales operaban como baños rituales (mikvaot) de carácter público. Su proximidad inmediata a una de las entradas principales al complejo sagrado —la denominada Puerta Triple— refuerza la hipótesis de los arqueólogos de que el lugar funcionaba como una gran estación de purificación para acoger a las riadas de peregrinos que acudían a Jerusalén para cumplir con sus obligaciones religiosas.

«Una estructura monumental de sillares dedicada por completo a la purificación ritual, situada a los pies del Monte del Templo y cerca de una de sus puertas, constituye un fenómeno verdaderamente inigualable», subrayan los directores de la excavación. El hallazgo aporta luz sobre cómo se diseñó el entorno urbano meridional para absorber la afluencia masiva de fieles en fechas señaladas.

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│             CLAVES DEL HALLAZGO ARQUEOLÓGICO EN EL OFEL                │
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│ • Ubicación: El Ofel, al sur del Monte del Templo (Jerusalén).          │
│ • Cronología: Siglo I d.C. (con fases previas del siglo I a.C.).         │
│ • Estructura destacada: Baño ritual con bóveda intacta de 4,2 m de altura.│
│ • Extensión: Complejo monumental de aproximadamente 280 metros cuadrados.│
│ • Desenlace histórico: Destrucción violenta en el verano del año 70 d.C. │
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Una joya arquitectónica intacta: el baño con bóveda de piedra del siglo I

Entre los elementos más sorprendentes del yacimiento figura el excelente estado de conservación de uno de los baños rituales. A diferencia de la inmensa mayoría de estructuras subterráneas o excavadas en la roca de la época, que suelen encontrarse en ruinas o parcial y fragmentariamente conservadas, este habitáculo mantiene su altura original de 4,2 metros, preservando intacta la bóveda de piedra que lo cubre y el conducto superior por el cual recibía el suministro de agua.

La conservación de una obra civil del periodo del Segundo Templo desde el pavimento hasta el techo abovedado es un hecho sumamente inusual en Jerusalén, especialmente en un enclave tan densamente habitado y sacudido por sucesivas destrucciones a lo largo de los siglos. Los otros baños del complejo exhiben también escalones tallados con esmero en piedra sillar, mientras que un patio pavimentado con grandes losas de piedra finamente labradas conecta la gran piscina con el edificio de sillares.

Bajo este complejo del siglo I d.C., la expedición académica localizó además los cimientos de una instalación pública anterior, construida también con sillares y dotada de un gran baño ritual fechado provisionalmente en el siglo I a.C. Este estrato inferior demuestra que la vocación ritual de este espacio junto a las murallas sagradas posee una continuidad histórica mucho más profunda de lo que se creía hasta el momento.

Ingeniería hidráulica y un sistema de drenaje monumental hacia el Cedrón

La magnitud del complejo exigía un suministro hídrico constante y sofisticado. Tanto la piscina principal como los baños rituales se encontraban conectados a una extensa red de canalizaciones subterráneas de drenaje cuyas dimensiones resultan imponentes: en varios tramos, los conductos superan los dos metros de altura.

Estas canalizaciones evacuaban el caudal excedente del complejo dirigiéndolo hacia el cercano valle de Cedrón. Los expertos señalan que el volumen de las infraestructuras hidráulicas evidencia que el recinto no dependía exclusivamente de la recogida de agua de lluvia, sino que muy probablemente era alimentado por una fuente permanente de agua corriente, vinculada quizás a una ramificación del acueducto histórico que abastecía las necesidades del Templo en época herodiana.

El dramático final del verano del año 70 d.C. y la huella numismática de la revuelta

La vida de este bullicio de peregrinos y sacerdotes tuvo un final abrupto y violento. El complejo colapsó y quedó sepultado en el verano del año 70 d.C., fecha en la que las legiones romanas al mando de Tito asaltaron, incendiaron y arrasaron Jerusalén y el Segundo Templo, poniendo fin a la rebelión judía.

La confirmación cronológica de este episodio trágico ha quedado sellada en el registro estratigráfico del suelo. Entre las ruinas y los escombros de la destrucción, los arqueólogos han recuperado decenas de monedas acuñadas durante la Primera Revuelta contra Roma, un marcador temporal incuestionable que sitúa el fin de la actividad del complejo exactamente en el año de la caída de la ciudad.

El proyecto, desarrollado a lo largo de cinco campañas arqueológicas, ha sido ejecutado por el Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea en colaboración con el Instituto Armstrong de Arqueología Bíblica, contando con el respaldo financiero de la Fundación Científica de Israel (ISF) y el Centro Hertog, bajo la gestión administrativa de la empresa pública East Jerusalem Development Ltd. en el seno del Parque Nacional de las Murallas de Jerusalén.


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