El despliegue récord de Uber y Cabify en Andalucía y Cataluña acorrala al taxi tradicional

El informe del Ministerio de Transportes hasta octubre revela una caída de casi 4.000 licencias de taxi —liderada por Cataluña— mientras Uber, Cabify y Bolt suman más de 3.000 autorizaciones impulsadas por Andalucía y el fin de las restricciones legales.

El dato del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible sobre las licencias de taxi sigue dando al sector motivos para preocuparse. El informe mensual, que recoge los datos hasta el 1 de octubre, muestra un crecimiento permanente de las licencias de Uber, Cabify y Bolt, que han sumado unas 3.047 licencias desde principios de año, mientras que el taxi ha perdido 3.999 en el mismo periodo. Es decir, el taxi entra al último tramo del año reduciendo su capacidad, mientras que las plataformas de la llamada «nueva movilidad» no han parado de crecer.

Es una realidad sobre la que el sector ha avisado, pero que parece complicada de controlar. La popularidad de las plataformas del sector ha servido para atraer nuevos usuarios y, por tanto, nuevos conductores, además de que el mantenimiento de las licencias de VTC suele ser menos costoso que el del taxi. Además, Uber, Cabify y Bolt siguen buscando nuevos territorios donde crecer, lo que se traduce también en la llegada de nuevas plataformas.

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Evolución licencias de VTC y taxis. Diseñada en Notebook
Evolución licencias de VTC y taxis. Diseñada en Notebook

Por tanto, no debería ser una sorpresa cómo ha ido evolucionando el número de licencias. Lo que sí puede sorprender es dónde crecen más. De hecho, la comunidad autónoma que más VTC ha sumado desde inicios de 2026 es Andalucía, donde hay unas 1.031 más; es decir, suma casi una tercera parte de las licencias nuevas del sector. Le siguen dos comunidades donde la recepción ha sido positiva entre los usuarios, a pesar de la presión legal y de los taxistas: el País Vasco y Cataluña, con la primera sumando 483 licencias desde principios de año y la segunda unas 470.

De momento, la comunidad autónoma que tiene mayor presencia de las plataformas sigue siendo, con diferencia, Madrid, que acumula 9.781 licencias de VTC. Le siguen Andalucía, con 4.811 licencias operativas, y Cataluña, con 4.795. El cuarto puesto en la lista lo ocupa la Comunidad Valenciana, con 2.149 en total, aunque ha sumado 364 licencias desde inicios de año.

Cataluña es la comunidad que pierde más taxistas

En cualquier caso, la comunidad que más licencias de taxi ha visto desaparecer desde principios de año es Cataluña. La autonomía ha perdido unas 2.100 licencias desde principios de 2026, un dato cercano a la mitad del total nacional destruido, lo que se traduce en una situación compleja para un territorio donde se tramita una ley diseñada para frenar a las plataformas de la llamada «nueva movilidad». En total, siguen funcionando 4.795 licencias de taxi en Cataluña.

La segunda que más licencias pierde es Madrid, pero el dato está lejos del catalán, pues se han perdido «apenas» unas 388 licencias de taxi desde que comenzó el año. Es un contraste interesante, marcado no solo por las diferencias legales, sino por la apuesta de la capital por atraer más eventos de alto nivel, tanto culturales como empresariales y deportivos. Actualmente hay 15.804 licencias de taxi en Madrid, con diferencia la que más tiene.

Licencias de taxi en Septiembre 2026 por Comunidad Autónoma. Datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible
Licencias de taxi en Septiembre 2026 por Comunidad Autónoma. Datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible

El tercer lugar en la sangría del sector lo ocupa Canarias, donde han caído 327 licencias desde principios de año. El problema en el caso de las islas es que la llegada de las VTC sigue siendo complicada, pues desde los ayuntamientos se ha retrasado el proceso de aprobación de las licencias debido a las dudas sobre su viabilidad en estos territorios.

Uber, Cabify y Bolt siguen buscando estrategias para crecer

En cualquier caso, la industria de la llamada «nueva movilidad» sigue creciendo a pesar de la presión ejercida desde el sector del taxi. Lo cierto es que plataformas como Uber, Cabify y Bolt no han perdido su capacidad de atraer usuarios, y cuentan con la ventaja de que los turistas que visitan el país ya se han acostumbrado a su presencia en otros mercados. Es una situación que les ha permitido no solo mejorar sus datos, sino también seguir sumando nuevas licencias en comunidades clave.

Licencias de VTC en Septiembre 2026 por Comunidad Autónoma. Datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible
Licencias de VTC en Septiembre 2026 por Comunidad Autónoma. Datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible

El proceso también ha venido de la mano de un crecimiento de los acuerdos con grandes marcas comerciales e históricas. De hecho, en los últimos años Uber ha alcanzado acuerdos con el FC Barcelona y el Real Madrid —aunque este último se limita a Uber Eats— mientras que Cabify ha hecho lo propio con el Valencia CF o el Atlético de Madrid. Además, han sabido respaldarse en grandes eventos, como el Mobile World Congress en Barcelona o los grandes festivales y ferias.

Todo esto se traduce en más licencias para cubrir la demanda. Es cierto que hay voces en el sector que han avisado de que algunos proyectos de aprobación masivos, como los de Madrid o, más recientemente, Canarias, pueden generar desequilibrios de mercado. Es una situación delicada, pero que de momento sigue dejando espacios para crecer.

¿Qué se puede esperar en el último trimestre?

Lo cierto es que no hay señales de que la tendencia cambie. A pesar del intento de los taxistas por mantener a raya a las plataformas, ya son parte habitual del paisaje de la movilidad en España, impulsadas por la decisión de los tribunales europeos de señalar que la medida de permitir solo una licencia de VTC por cada 30 de taxi constituía una violación de la libertad de establecimiento y mercado.

En cualquier caso, la industria sigue en proceso de cambio. La llegada de los vehículos autónomos puede volver a transformar el mapa del sector y afectar a las leyes articuladas a su alrededor. Es un factor a tener en cuenta y que puede volver a obligar al sector a tomar decisiones sobre las licencias y sobre el trabajo de los conductores.


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