2Segovia en AVE: 27 minutos para pasar el lunes entre acueducto y cochinillo
El AVE sale de Chamartín-Clara Campoamor y deja al viajero en Segovia-Guiomar 27 minutos después; el trayecto más rápido se queda en 25 y la ruta mueve una veintena larga de trenes al día, con billetes que arrancan en torno a 9 euros si se compran con antelación suficiente. La estación, eso sí, no está en el casco: queda a unos seis kilómetros, y de allí al Acueducto hay dos maneras, el bus urbano 11 —o el 12—, que en unos 15 minutos planta al viajero al pie de los arcos por unos 2 euros, o un taxi de 8 a 10 euros que cubre la distancia en diez minutos. En la práctica, antes de las once de la mañana se puede estar bajo los 167 arcos y los 28,10 metros de granito del Azoguejo, un monumento sin taquilla ni horario que no cierra nunca y que un lunes de noviembre se disfruta con una calma que no existe el sábado. Ese es el argumento de la escapada: dos horas de puerta a puerta, sin coche y sin reservar nada para ver lo mejor de la ciudad.
El lunes en Segovia funciona porque los tres grandes monumentos no dependen de cierres de inicio de semana: el Acueducto está en la calle, la Catedral abre a diario por 4 euros y el Alcázar mantiene su horario de invierno —cierra a media tarde, con la última entrada media hora antes— por 7 euros, 10 si se suma la torre de Juan II, y conviene llevar la entrada comprada en su web oficial para no perder tiempo en taquilla. A la hora de comer, el Mesón de Cándido, en el número 5 de la plaza del Azoguejo, sirve de 13.00 a 16.30 y tiene el cochinillo en torno a 31 euros la ración, con el ritual del plato y el mesón lleno casi cualquier día, así que la mesa hay que reservarla. Alcázar y Catedral suman 11 euros; con el cochinillo y el bus urbano, el día se resuelve por unos 50 euros sin contar el tren, y a las seis ya ha anochecido, de modo que el paseo final por la judería y la vuelta a Guiomar caben sin prisa.


