El precio de Ethereum hoy cotiza por debajo de los 2.500 dólares después de un fin de semana de sacudidas. ETH llegó a marcar 2.360 dólares y pierde más terreno que Bitcoin, que ha rebotado hasta los 82.500 tras ceder cerca de 1.000 dólares en las horas previas.
ETH cae más que Bitcoin: las cifras del fin de semana
La jornada arranca con una coincidencia incómoda en el calendario. Este lunes se cumplen 39 años del Lunes Negro de 1987, la sesión en la que el Dow Jones se dejó un 22,6% en un solo día y arrastró a las bolsas de medio mundo. En los chats de trading, la etiqueta ha vuelto a circular durante la madrugada.
Los números ayudan a dimensionar el susto y también a rebajarlo. Ethereum pasó de unos 2.420 dólares a 2.360 en pocas horas y después recuperó hasta rondar los 2.410, según los datos recogidos por Yahoo Finance. No hubo desplome generalizado confirmado: la recuperación posterior sugiere que parte de la presión vendedora se agotó antes de la apertura tradicional.
Los perpetuos de chips de IA disparan las liquidaciones
Bitcoin, el termómetro habitual del apetito por riesgo, se movió en la misma dirección con menos intensidad. Perdió alrededor de 1.000 dólares y volvió a los 82.500, lo que deja al ether con peor comportamiento relativo. Es el patrón de siempre: cuando el mercado recorta exposición, sale primero de los activos con más beta y más dependencia de la liquidez.
El detalle más llamativo no estuvo en las cripto, sino en los derivados. Los contratos perpetuos vinculados a fabricantes de semiconductores —Micron, SanDisk y SK Hynix entre ellos— cayeron entre un 5% y un 7% en unos diez minutos mientras las bolsas estadounidenses estaban cerradas. Son productos que cotizan 24 horas sobre infraestructura cripto, así que permiten especular con acciones tradicionales en fin de semana. Ahí está la trampa.
Las liquidaciones no tardaron. Una estimación citada por Stocktwits sitúa en 33,8 millones de dólares el volumen de posiciones borradas en productos ligados a la inteligencia artificial. Otra medición, publicada por TokenPost, eleva la cifra a 51,6 millones en una ventana de diez minutos, con 38,1 millones en largos apalancados. La mayoría de esos contratos recuperó buena parte de las pérdidas poco después.
Un mercado que descubre el precio de las acciones un domingo por la noche no está más sano: está más apalancado.
Crudo por encima de 100 dólares y tipos altos: el telón de fondo
Hay un factor mecánico que explica buena parte del movimiento. En fin de semana, los libros de órdenes de cripto se vacían: menos creadores de mercado, menos profundidad y stops colocados en niveles evidentes. Una orden de venta de tamaño medio mueve el precio mucho más que un martes a las cuatro de la tarde. Cuando la liquidez vuelve con con la apertura europea, el precio suele corregir parte de ese exceso.
El telón de fondo macro tampoco invita a la calma. El barril de crudo se mantiene por encima de los 100 dólares, una cota que tensiona la inflación, y el mercado descuenta tipos altos durante más tiempo del previsto. A eso se suma una amplitud de bolsa débil: los índices aguantan gracias a un puñado de valores enormes, pero el resto del mercado lleva semanas cediendo. El cóctel está servido.
Para el inversor de a pie, la lectura práctica es más simple de lo que parece. Tener ether no equivale a operar perpetuos con diez veces de apalancamiento, pero comparte el canal de transmisión: cuando las mesas necesitan liquidez, venden lo que tienen, no lo que querrían.
El susto, por ahora, es solo eso.
Qué enseña esta caída sobre el mercado de 2026
Conviene mirar atrás para calibrar la escala. El Lunes Negro de 1987 fue un fallo de mercado en toda regla, agravado por el seguro de cartera y la ausencia de cortacircuitos. El 12 de marzo de 2020, con la pandemia ya declarada, Ethereum llegó a perder más de un 40% en un día porque las mesas vendieron lo que tenía precio para cubrir márgenes. Ninguno de esos episodios se parece a lo de este fin de semana.
La diferencia está en la arquitectura. Hoy el precio de un chip de memoria puede descubrirse un domingo en un contrato perpetuo que cotiza en un exchange cripto, con una liquidez que se desvanece en cuanto el libro queda vacío. Eso no es una caída de Ethereum; es una capa de infraestructura financiera que se ha solapado con el mercado cripto y que aún no ha demostrado que aguanta un lunes de verdad.
El riesgo concreto para quien tiene ETH está en otro sitio: la liquidez concentrada en pocos lugares, el apalancamiento que se acumula en silencio y la dependencia de un puñado de creadores de mercado. La caída del fin de semana fue pequeña en términos porcentuales para el ether, pero recordó quién manda cuando el reloj marca horas raras.
Lo que toca mirar es la apertura de Wall Street y la reacción de los rendimientos de la deuda. Si el crudo sigue por encima de los 100 dólares y los tipos no ceden, a Ethereum le costará recuperar los 2.500 con comodidad. Si el susto se queda en anécdota de fin de semana, la historia de siempre: los mercados abren, los libros se llenan y el precio vuelve a donde estaba.




