La contaminación por ozono en España alcanza en 2026 su peor registro desde 2010: Ecologistas en Acción cifra en 48 millones las personas que respiraron por encima del umbral recomendado por la OMS, casi el 99% de la población.
2026 rompe el registro: 48 millones de personas por encima del umbral de la OMS
El informe anual de la organización, que cumple una década, analiza los datos recogidos entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2026 en cerca de 500 estaciones oficiales repartidas por el país. Los niveles de ozono troposférico son los más altos desde que entraron en vigor los límites legales actuales, en 2010, y superan en un 25% el promedio de superaciones del periodo 2012-2019, anterior incluso a la pandemia.
Hay tres varas para medir el mismo problema y el resultado cambia según cuál se elija. No es lo mismo rebasar el umbral sanitario que incumplir la norma, aunque el aire que entra en los pulmones sea idéntico:
- Valor recomendado por la OMS: 48 millones de personas expuestas en 2026, casi el 99% de la población.
- Nuevo objetivo legal de la UE para 2030, evaluado por trienios: 17 millones de personas en el trienio 2024-2026, el 34% del total.
- Objetivo legal todavía vigente, con quince años a cuestas: casi 9 millones de personas, el 17%.
Una de cada tres personas respiró en 2026 un aire que incumple el estándar europeo que debería estar garantizado en 2030. Una de cada seis sigue por encima del límite que la normativa actual arrastra desde hace década y media. Y prácticamente todas, si se aplica el criterio sanitario. El dato que sostiene la etiqueta de país con aire limpio no aguanta la comparación.
La meteorología jugó a favor de la contaminación. 2026 arrancó con lluvias invernales que dispararon la actividad vegetal, siguió con una primavera muy cálida y desembocó en el verano más tórrido desde hace al menos siglo y medio, con cuatro olas de calor prolongadas y la avalancha de incendios de julio y agosto. Calor, sol y materia prima abundante: el cóctel para que los precursores se conviertan en ozono. Todo ello, según el informe, por el cambio climático global.
El calor extremo no solo sube el termómetro: fabrica el contaminante que casi toda España respira por encima de lo que recomienda la sanidad.
Cómo se cocina el ozono: del tubo de escape a la macrogranja
El ozono no sale de una chimenea concreta. Es un contaminante sin fuente humana directa: se forma en la superficie terrestre cuando la radiación solar actúa sobre otros contaminantes llamados precursores, emitidos por el transporte —en especial los vehículos diésel—, las centrales termoeléctricas, determinadas actividades industriales y la ganadería intensiva. Por eso es un contaminante de primavera y verano, y por eso casi todas las políticas que lo reducen son políticas de movilidad, energía e industria.
Bajar el ozono no se logra con un aviso en la web: exige menos diésel, menos combustión fósil y menos ganadería industrial en el mismo territorio.
De ahí que las medidas que reclama Ecologistas en Acción no sean un catálogo de buenas intenciones. Piden menos tráfico motorizado, penalización fiscal al diésel y a la aviación, sustitución de disolventes orgánicos por agua, ahorro energético, ordenar el despliegue de renovables —disperso y mal planificado, en su opinión—, Áreas de Control de Emisiones en el Mediterráneo y el Atlántico Noreste, y una moratoria para las nuevas macrogranjas.
Cada medida ataca un precursor distinto. El tráfico y el diésel son la palanca principal en las ciudades; la ganadería intensiva pesa en el medio rural; las centrales termoeléctricas y la industria explican los picos de las zonas industriales. La transición energética no basta por sí sola sin política de movilidad y ordenación agraria. Vamos a los datos.
Cataluña y Madrid: el mapa de las 53 zonas que incumplen
El mapa es desigual: en 53 zonas de diez comunidades autónomas —Andalucía, Illes Balears, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunitat Valenciana, Extremadura, Madrid, Aragón y Región de Murcia— se incumpliría el nuevo objetivo legal de la UE para 2030, un área que agrupa a 28 millones de habitantes. Con la norma vigente, las zonas en incumplimiento son 33, repartidas en ocho comunidades.
Cataluña y la Comunidad de Madrid se confirman como los territorios con peor aire. La ciudad de Madrid ha vuelto a batir su récord histórico de este contaminante, mientras Cataluña acumula 124 superaciones del umbral de información y ha rebasado el umbral de alerta en Barcelona, el nivel que obliga a avisar de inmediato a la población.
El coste se mide en salud. La Agencia Europea de Medio Ambiente atribuye al ozono hasta 10.000 muertes anuales en España, con la infancia, las personas mayores, las embarazadas y los pacientes cardiorrespiratorios como población más expuesta. Solo en el verano de 2026, el Instituto de Salud Carlos III estimó un exceso de 5.800 muertes por el efecto combinado de las temperaturas extremas y la exposición a contaminantes como el ozono.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Población expuesta: 48 millones de personas en 2026, casi el 99% del total, por encima del valor recomendado por la OMS.
- Zonas en incumplimiento: 53 áreas de diez comunidades superarían el nuevo objetivo legal de la UE para 2030, con 28 millones de habitantes.
- Coste sanitario: hasta 10.000 muertes anuales atribuidas al ozono y 5.800 muertes en exceso en el verano de 2026.
- Plazo normativo: transposición de la directiva europea de calidad del aire antes del 11 de diciembre de 2026.
Y la información pública falla. Los gobiernos de Asturias, Cantabria, Extremadura y País Vasco no advirtieron a la población durante los episodios de contaminación, como es preceptivo; el resto se limitó a avisos rutinarios, difundidos por canales que no garantizan que el mensaje llegue. Un problema sanitario de primer orden gestionado como un trámite.
Seis años de retraso y una directiva que vence el 11 de diciembre
Ecologistas en Acción reclama al Gobierno la aprobación urgente del Plan Nacional de Ozono, un documento que acumula seis años de elaboración, y recuerda que ocho comunidades autónomas carecen de planes propios pese a las condenas recibidas de los tribunales. La otra fecha marcada en rojo es el 11 de diciembre de 2026: ese día vence el plazo para transponer la directiva europea de calidad del aire, la misma que fija el objetivo de 2030 que hoy incumplirían 53 zonas.
Conviene mirar un precedente. Los límites legales actuales entraron en vigor en 2010 y, quince años después, casi nueve millones de personas siguen respirando por encima de ellos. Si la nueva directiva se transpone sin presupuesto, sin calendario y sin planes autonómicos verificables, el escenario se repite con otro año en la portada. Un plan sin dotación económica es una intención, no una política pública.
La vía está cuantificada: menos diésel, menos combustión fósil, menos ganadería industrial y una ordenación del despliegue renovable que no concentre emisiones donde ya hay contaminación de fondo. La transición energética es condición necesaria, no suficiente. Sin política de movilidad y agraria, el ozono volverá a marcar récords en cada verano cálido, y la factura la pagarán los pulmones de la generación que hereda ese aire.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Recortar tráfico y diésel atacaría la principal fuente de precursores que hoy expone a 48 millones de personas.
- Modelo que cambia: El aviso rutinario y el plan sin presupuesto dejarían paso a un marco legal exigible desde el 11 de diciembre de 2026.
- Para las próximas generaciones: Cumplir el objetivo de 2030 evitaría que 17 millones de personas sigan respirando aire fuera de norma dentro de cuatro años.





