Japón lanza la misión MMX Fobos: perforará su subsuelo y volverá con muestras en 2031

La sonda de la JAXA despega desde Tanegashima con un cohete H3 y dos aterrizajes previstos en el satélite entre finales de 2028 y principios de 2029. El material, al menos 10 gramos, aterrizará en Australia en 2031 y ayudará a decidir si Fobos es un asteroide capturado.

La misión MMX Fobos despega esta noche rumbo a una luna de Marte para traer muestras a la Tierra. Nunca una nave ha intentado posarse en un satélite marciano, perforar su subsuelo y regresar con el material. El lanzamiento está previsto para las 21:41, hora peninsular española, a bordo de un cohete H3 desde el centro espacial de Tanegashima, en Japón.

La agencia espacial japonesa asume con MMX el reto más exigente de su trayectoria planetaria. Si todo sale según el plan, la nave aterrizará dos veces en Fobos, tomará al menos 10 gramos de material y los dejará caer sobre Australia en 2031.

Publicidad

Por qué Marte tiene lunas: el enigma que Fobos puede resolver

Que un planeta rocoso como Marte tenga satélites naturales es, de entrada, un enigma físico. En el sistema solar interior las lunas no son la norma: Mercurio y Venus carecen de ellas, y la Tierra adquirió la suya, desproporcionadamente grande, tras un impacto colosal hace miles de millones de años.

Fobos y Deimos son cuerpos pequeños, de 22,2 y 12,5 kilómetros de diámetro respectivamente, de forma irregular y en órbitas poco estables. La mayor de las dos se acerca a Marte a un ritmo que, dentro de unas decenas de millones de años, la llevará a traspasar la distancia a la que la gravedad del planeta deshace un cuerpo: entonces se fragmentará y dejará un anillo de escombros.

Los astrónomos manejan dos hipótesis para explicar su origen. La primera los emparenta con asteroides atrapados por la gravedad marciana. La segunda propone que se formaron en órbita a partir de los escombros de un choque entre Marte y un cuerpo de grandes dimensiones. Saber cuál es la correcta no es un detalle menor: define si el material de Fobos es roca primordial del sistema solar o escombro reciclado del propio Marte.

Si Fobos es un asteroide capturado, Marte guarda en su órbita una pieza casi intacta del sistema solar primitivo.

La misión no se limitará a la luna mayor. Los científicos nipones aprovecharán la trayectoria de MMX para observar Deimos durante varios sobrevuelos cercanos.

Un año de viaje, dos aterrizajes y 44 minutos de retraso en cada decisión

Una vez en el espacio, la nave afrontará un viaje de un año. Al llegar a las inmediaciones de Marte, sus motores frenarán lo justo para que la gravedad del planeta la capture en una trayectoria casi idéntica a la de Fobos, lo que técnicamente se denomina órbita cuasi-satélite.

Desde ahí estudiará el satélite durante otro año con tres espectrómetros —dos de la NASA y uno de la agencia francesa CNES— que analizarán la composición química de la superficie. También lleva un sensor de polvo para detectar partículas arrancadas de Marte o de Fobos por el impacto de meteoritos.

En paralelo, varias cámaras cartografiarán el terreno en 3D para elegir el punto exacto de la recogida y retransmitirán imágenes y vídeos de alta resolución de Marte y de sus dos lunas.

El momento crítico llegará entre finales de 2028 y principios de 2029, cuando los ingenieros activen el descenso. Cualquier error puede hacer que la nave choque contra el suelo o rebote sin control hacia el espacio por la gravedad mínima de Fobos. Y todo deberá ejecutarse de forma autónoma: la señal tarda hasta 44 minutos en ir y volver, casi lo que dura uno de los tiempos de un partido de fútbol.

El plan contempla dos aterrizajes en puntos distintos, con dos o tres horas de permanencia en cada uno. Un brazo robótico introducirá un taladro extractor a más de dos centímetros de profundidad y un inyector de gas presurizado succionará el material. El objetivo son 10 gramos: menos de lo que pesan dos hojas de papel de oficina.

Durante uno de los descensos, MMX soltará el pequeño rover IDEFIX, desarrollado por las agencias espaciales de Alemania y Francia, que explorará la superficie del satélite durante unos 100 días.

Hacia 2030 la nave encenderá sus impulsores para escapar de la órbita marciana y emprender el regreso. Un año después eyectará una cápsula que entrará en la atmósfera terrestre y aterrizará con ayuda de un paracaídas en Australia.

La herencia de Hayabusa y las preguntas que quedan abiertas

Japón no parte de cero. En 2010 la nave Hayabusa regresó tras una cadena de averías con partículas microscópicas del asteroide Itokawa. Aquella experiencia, a medio camino entre la hazaña y el milagro, sirvió para diseñar una Hayabusa2 que en 2019 tomó muestras de Ryugu y las depositó en el desierto australiano en 2020: 5,4 gramos de material.

Ryugu mide unos 900 metros, 25 veces menos que Fobos. Guiar una nave hasta un objeto así, a millones de kilómetros, y tocarlo en condiciones de gravedad ínfima es el ensayo general de lo que MMX intentará en 2029. Con una diferencia sustancial: ahora el descenso incluye un aterrizaje completo, una perforación y un despegue desde el propio satélite.

Conviene, eso sí, medir las expectativas. Diez gramos son una cantidad modesta —Hayabusa2 trajo la mitad— y procederán sobre todo de la capa más superficial del terreno y de esos dos centímetros perforados, no del interior profundo de la luna. La muestra bastará para comparar su composición con la de Marte y con la de asteroides bien caracterizados, pero no resolverá por sí sola toda la historia térmica del satélite.

La hipótesis del impacto juega con ventaja por la órbita casi circular de Fobos y su cercanía al planeta. La de la captura se apoya en la forma irregular y en el aspecto de asteroide. Ninguna encaja del todo con las observaciones disponibles, y ese hueco es precisamente el que la misión quiere llenar. Mi impresión, tras seguir el programa japonés desde Hayabusa, es que la respuesta no será binaria: puede que Fobos tenga una historia mixta, con material primordial recubierto por escombros marcianos.

El primer examen serio llegará con los dos aterrizajes de finales de 2028. Hasta entonces, el hito inmediato es el despegue de esta noche y la confirmación de que la nave entra en su trayectoria de crucero.

Publicidad

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: el lanzamiento de la misión MMX, la primera que intentará aterrizar en Fobos, perforar su subsuelo y traer muestras del entorno marciano a la Tierra.
  • Dónde: lanzamiento desde el centro espacial de Tanegashima (Japón); destino, Fobos, la mayor de las dos lunas de Marte, de 22,2 kilómetros.
  • Institución responsable: agencia espacial japonesa JAXA, con espectrómetros de la NASA y del CNES francés y un rover de Alemania y Francia.
  • Cuándo: despegue previsto para el 19 de octubre de 2026 a las 21:41 (hora peninsular española); regreso de la cápsula con las muestras en 2031.
  • Impacto a futuro: será la primera muestra del entorno marciano y permitirá decidir si las lunas de Marte son asteroides capturados o escombros de un gran impacto.

Publicidad