La prima de riesgo geopolítico mantiene al petróleo estancado en los 100 dólares pese a la normalización del suministro

El mercado petrolero vive una notable paradoja: a pesar de que los flujos de crudo y el tránsito por el Estrecho de Ormuz se han recuperado de forma notable, los precios continúan estancados en torno a los 100 dólares por barril.

A pesar de que el tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz ha recuperado hasta un 90% de sus volúmenes habituales, los mercados del crudo siguen atrapados en la barrera de los 100 dólares por barril. La sombra de nuevos ataques, la tensión persistente con Irán y los cuellos de botella en la capacidad de refino global configuran una robusta prima de riesgo que impide un alivio definitivo en los precios energéticos.

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Dos recientes informes de Columbia Threadneedle Investments y Vontobel, apuntan a varios puntos fundamentales que explican la situación actual del mercado petrolero en torno a los 100 dólares por barril:

  • La recuperación parcial del tránsito por el Estrecho de Ormuz: Ambos informes coinciden en que los flujos marítimos y las exportaciones de crudo a través de Ormuz han mejorado notablemente durante septiembre, alcanzando estimaciones de entre el 85% y el 90% (o unos 15 millones de barriles diarios) en comparación con los niveles previos al conflicto.
  • La desconexión entre la oferta física y el precio: Tanto Anthony Willis como Kerstin Hottner señalan la paradoja de que, a pesar de esta mejora en los volúmenes físicos de transporte y de que el déficit mundial se ha reducido, los precios del crudo se mantienen estancados en torno a los 100 dólares debido a una alta prima de riesgo geopolítico (estimada por Vontobel en 20-25 dólares por barril).
  • La persistencia del riesgo geopolítico y la inestabilidad con Irán: Ambos textos advierten que la disputa de fondo con Irán no está resuelta. Los nuevos ataques contra buques y petroleros registrados en octubre, junto con la respuesta militar o el despliegue de Estados Unidos, demuestran que el riesgo de interrupción y la volatilidad siguen muy latentes.
  • El cuello de botella en los productos refinados (El Diésel): Los dos análisis coinciden en señalar que el verdadero problema actual ya no es solo el crudo, sino la escasez crítica de capacidad de refino a nivel global. Destacan que instalaciones dañadas o fuera de servicio en Rusia y Oriente Medio mantienen los inventarios mundiales de productos bajo mínimos y los precios del diésel inusualmente elevados.
  • La amenaza de los actores regionales (Los Hutíes): Ambos informes apuntan el papel de milicias aliadas como los hutíes, reconociendo que su comportamiento en las rutas marítimas responde de manera oportunista a la crisis para influir y presionar sobre un mercado ya muy tensionado.
  • Incertidumbre política y electoral en EE. UU.: Los dos documentos mencionan el trasfondo político inmediato al que se enfrenta la administración estadounidense de cara a las elecciones de mitad de mandato, donde las medidas gubernamentales o las posibles acciones militares condicionan fuertemente el comportamiento y la volatilidad de los mercados energéticos.

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Imagen: Conflicto EE. UU. e Irán y el petróleo. Imagen generada por IA
Imagen: Conflicto EE. UU. e Irán y el petróleo. Imagen generada por IA

Petróleo a 100 dólares: La opinión de Columbia y de Vontobel

Anthony Willis (Columbia Threadneedle Investments) destaca que, aunque el tráfico petrolero por el Estrecho de Ormuz se ha recuperado hasta un 85-90% de sus niveles previos, los precios del crudo continúan anclados en los 100 dólares. El economista subraya que la reposición de inventarios, los persistentes ataques marítimos en octubre y la incertidumbre en torno a Irán y al conflicto entre Rusia y Ucrania mantienen al mercado expuesto a riesgos. Asimismo, advierte que la limitada capacidad mundial de refino mantiene muy altos los precios del diésel y de los productos refinados, impidiendo un alivio real para los consumidores e inversores.

Kerstin Hottner (Vontobel) por su parte, señala la clara desconexión entre la mejora de los flujos físicos en Oriente Medio —donde las exportaciones alcanzaron los 15 millones de barriles diarios— y la persistencia de un crudo cotizando en torno a los 100 dólares. La gestora atribuye esta rigidez de precios a una prima de riesgo geopolítico de entre 20 y 25 dólares por barril, alimentada por el temor a nuevas agresiones iraníes y represalias estadounidenses. Además, apunta que el verdadero cuello de botella se ha desplazado hacia el mercado de productos refinados, agravado por la caída de capacidad operativa en Rusia y Oriente Medio.

En resumen, los análisis coinciden en que el mercado petrolero vive una notable paradoja: a pesar de que los flujos de crudo y el tránsito por el Estrecho de Ormuz se han recuperado de forma notable, los precios continúan estancados en torno a los 100 dólares por barril.

Esto se debe a dos factores determinantes: una persistente prima de riesgo geopolítico impulsada por la tensión con Irán y los recientes ataques marítimos, y un cuello de botella estructural en la capacidad de refino global que mantiene los precios del diésel y los productos refinados en niveles muy elevados. Así, la mejora del suministro físico contrasta con un entorno de alta volatilidad donde el riesgo geopolítico sigue marcando la pauta.


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