El prefijo 400 para llamadas comerciales ya es obligatorio en España. Desde hoy, ninguna empresa puede vender por teléfono desde otra numeración: la resolución publicada en el BOE en abril convierte ese rango de nueve dígitos en la única seña de identidad válida para el telemarketing entrante. El usuario gana algo que hasta ahora no tenía. Saber antes de descolgar.
Claves de la operación
- El 400 solo sirve para recibir, nunca para devolver. Los números son unidireccionales por diseño: el Ministerio para la Transformación Digital quiere evitar que el ciudadano llame de vuelta a un número desconocido y acabe en un fraude.
- La numeración la reparten los operadores y no las empresas. La CNMC abrió un plazo de 15 días y asignó bloques de 1.000 números por orden de llegada, así que cada compañía depende de lo que su proveedor haya reservado.
- El calendario real de adaptación llega hasta el 28 de diciembre de 2026. La Ley 10/2025 da ese margen para separar las comunicaciones comerciales de las de atención al cliente, y deja fuera a las pymes salvo que presten servicios básicos de interés general.
La pieza que ahora se activa no es una ley nueva, sino el aterrizaje de una resolución que llevaba meses en el BOE. Y llega con una lógica de mercado muy concreta: el 400 separa la venta de la posventa. Quien quiera ofrecer algo tendrá que hacerlo con una identidad visible, rastreable y distinta de la que usa para atender reclamaciones.
El mapa de prefijos queda así. El 400 identifica la llamada comercial pura. Los 800 y 900 quedan para la atención al cliente, junto con los números cortos y los geográficos. La frontera importa más de de lo que parece: si un banco, una energética o una operadora llama desde un 400, lo hace para vender, no para resolver una incidencia.
El primer pulso: quién controla la numeración comercial
Movistar y Digi ya han reservado sus bloques. La operadora del grupo Telefónica ha comunicado a sus clientes por correo su número para promociones, el 400 00 1004, que integra su conocido 1004 y que la compañía recomienda guardar en la agenda. Digi ha confirmado cuatro numeraciones —400 120 120, 400 120 122, 400 120 131 y 400 120 134— y ha añadido una capa extra: identificará en pantalla todas las llamadas que empiecen por 400 con el aviso ‘Llamada comercial’.
A esas piezas se suma SoyYo, un servicio al que se han adherido Repsol, Naturgy y Sabadell para que el usuario compruebe qué empresa está al otro lado aunque el número sea un 400. La excepción legal está tasada: durante una llamada de atención al cliente pueden informarte de una oferta solo si está ligada a la resolución de tu consulta y si mejora condiciones o precio, tal y como recoge el artículo 16.2 de la Ley 10/2025.
Identificar a quien llama no es lo mismo que impedir que llame. La distancia entre ambas cosas es, exactamente, el negocio que sigue vivo.
Para el usuario, el margen de maniobra es doble. El usuario puede pedir el bloqueo automático del prefijo a su operadora, y puede reclamar ante la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones o denunciar ante la CNMC si alguien sigue vendiendo desde una numeración no autorizada. La CNMC es, de hecho, la autoridad que decide qué criterios de tráfico permiten a los operadores cortar esas llamadas.
Los operadores se convierten en la aduana del ‘telemarketing’
La obligación de bloquear las llamadas comerciales que no salgan de un 400 recae sobre los operadores, que deberán hacerlo con patrones de tráfico, como volúmenes anormalmente altos, según los criterios autorizados por la Secretaría de Estado. La aduana del 400 se apoya en patrones de tráfico, y eso la hace imperfecta por definición: para detectar un volumen elevado de llamadas, antes hay que cursarlas.

Para las empresas sujetas a la Ley 10/2025, el cambio es operativo y molesto. Quien use centralitas virtuales, marcadores automáticos o plataformas de comunicaciones tendrá que verificar que su proveedor ya tiene numeración 400 asignada y que las campañas de venta salen por ahí. Reconfigurar cada campaña cuesta dinero y tiempo, y el margen hasta el 28 de diciembre de 2026 se antoja corto para grupos con decenas de flujos activos.
Hay un detalle que importa. Un número 400 no certifica que la llamada sea legítima. Significa que la empresa ha pasado por el aro administrativo. Si el supuesto servicio de atención al cliente de tu entidad financiera llama desde un 400, la señal de alarma debería saltar igual.
Telefónica, Digi y un negocio que ya no se mide en llamadas
Telefónica afronta esta mudanza desde una posición cómoda y, a la vez, incómoda. Cómoda porque su filial Movistar ya tiene el bloque reservado y porque el nuevo número hereda el prestigio del 1004, un identificador que los clientes españoles reconocen desde hace décadas. Incómoda porque la asignación por orden de llegada premia la agilidad administrativa, no el tamaño. Digi, sin la estructura de la operadora incumbente, ya ha salido con cuatro numeraciones y con el etiquetado en pantalla resuelto.
La lectura de fondo es que la numeración comercial se convierte en un activo de la relación con el cliente, igual que ocurrió con la portabilidad numérica del año 2000. Quien tenga un 400 memorable y bien comunicado conservará la tasa de descolgado. Quien no lo haya trabajado verá caer sus campañas, porque el receptor ahora tiene una excusa perfecta para ignorar la llamada con la conciencia tranquila.
El punto débil de toda la arquitectura es la suplantación. La suplantación del número de origen sigue siendo posible mientras no exista una autenticación de la llamada de extremo a extremo. El plan antifraude del Gobierno arrancó en mayo de 2025 con el paquete contra el spam telefónico y por SMS, siguió con el registro de alias operativo desde el 15 de septiembre y ahora suma este prefijo. Endurece el terreno de juego para quien quiere cumplir, no para quien quiere estafar.
A eso se añade la puerta que deja abierta la propia ley. Las pymes quedan fuera salvo servicios básicos de interés general. Un hueco razonable para el pequeño comercio y, en la práctica, un argumento más para que el spam residual se refugie en estructuras pequeñas o directamente ilegales.
Seguimos de cerca la fecha clave. El 28 de diciembre de 2026 marca el final del margen para adaptar la atención a la clientela. Ahí se verá si la CNMC abre expedientes o si el prefijo 400 termina siendo una etiqueta informativa más en un ecosistema donde el spam nunca desapareció del todo. La resolución publicada en el BOE deja el marco; la presión real llegará con las primeras sanciones.




