La concentración bancaria española se congela un año después del fracaso de la OPA de BBVA sobre Sabadell

BBVA y Sabadell afrontan el 29-N con las acciones en máximos y sin comprador a la vista. El escudo accionarial del banco catalán, con BPCE, Zurich y Amundi, compromete el 13% del capital con su independencia.

La concentración bancaria en España sigue congelada un año después del fracaso de la OPA de BBVA sobre Sabadell: ninguna operación relevante en doce meses y el mercado pendiente ya de las elecciones del 29 de noviembre.

Doce meses sin operaciones y dos cotizaciones en máximos

Hace un año, la CNMV comunicó a última hora de la tarde que la OPA no salía adelante. El secretario del consejo del banco catalán recibió la llamada cuando el comité de dirección se disponía a cenar y la noticia corrió por las redacciones antes de que el regulador publicara su comunicado. Sabadell ganaba la partida y seguía independiente.

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Doce meses después, el balance es de manual. BBVA acumula una revalorización del 47% desde el cierre de la operación, un 55% si se suman los dividendos, y cotiza en máximos históricos. Sabadell avanza un 12%, que se eleva al 30% con retribución al accionista, tras un arranque flojo marcado por las primeras presentaciones de resultados. En el camino, el banco catalán cambió de consejero delegado: César González-Bueno dejó el puesto a Marc Armengol.

EntidadRevalorización desde octubre de 2025Con dividendosCambio en la cúpula
BBVA+47%+55%Sin cambios
Sabadell+12%+30%Nuevo consejero delegado

El primer motivo de la parálisis es estructural. El sector ya vivió una consolidación profundísima tras la crisis financiera, más intensa que la de los vecinos europeos, y no queda el mismo margen de duplicidades. El segundo es de caja: los beneficios récord permiten sostener proyectos en solitario y financiar los desafíos pendientes —tecnología, ciberseguridad y cumplimiento— sin comprar cuota de mercado.

El tercero es de tablero. Los ases del mercado son tres —Santander, BBVA y CaixaBank— y Competencia haría muy difícil cualquier combinación entre ellos o del primero con otro jugador. Eso deja a Sabadell como la carta mediana del reparto: suficientemente grande para ser engullida por un gigante y suficientemente pequeña para integrar a Unicaja, Abanca, Ibercaja o Kutxabank. Nadie ha movido ficha.

La parálisis no responde a la falta de capital, sino a la falta de vendedores dispuestos y a un marco político que no pone fácil ninguna operación.

Bancos con dueño: el nudo accionarial que bloquea las fusiones

Los candidatos naturales para una operación con Sabadell tienen dueño, y eso lo complica todo. Unicaja convive con la Fundación Unicaja, los empresarios Mayoral y Tomás Olivo y la aseguradora Santalucía; Abanca responde al venezolano Juan Carlos Escotet; e Ibercaja está controlada por su fundación. Ninguno ha dado señales de querer negociar, y Unicaja y Abanca ya exploraron transacciones con el Sabadell que naufragaron.

El detalle relevante es el equilibrio de poder: cualquier combinación obligaría al banco comprado a aceptar un primer accionista de referencia, algo que Sabadell —con un núcleo estable de institucionales— no necesita hoy. Por eso el mercado ha empezado a mirar al calendario electoral y no a los despachos de los consejos.

Del informe de Citi al escudo antiopas del Sabadell

Hace unas semanas, a raíz del adelanto electoral al 29 de noviembre, un informe de Citi reabrió el debate: si los comicios llevan al PP y Vox al Gobierno, BBVA podría replantear una nueva OPA sobre Sabadell. Sería la tercera intentona, tras la fusión fallida de 2020 y el fracaso de 2025. Fuentes internas citadas por la prensa sostienen que la idea nunca ha desaparecido del todo, aunque públicamente todos la den por cerrada.

Sabadell no ha esperado. Poco después de la convocatoria electoral anunció un acuerdo con el banco francés BPCE para que tome el 7% de su capital, ampliable al 9,9%, con la vista puesta en futuros acuerdos comerciales. Sumado al 5% de Zurich —su socio en seguros— y al 1% de Amundi, el bloque estable alcanza el 13% y podría acercarse al 16% si se ejecuta la ampliación. Es un escudo antiopas en toda regla.

El riesgo personal también cuenta. Una fuente interna de uno de los bancos involucrados en posibles fusiones lo resume así: para Carlos Torres, un tercer fracaso sería difícil de superar; para Sabadell, la llegada de un hombre de la casa como Armengol deja la puerta abierta a un entendimiento económico que Josep Oliu siempre vio con mejores ojos.

Qué puede desatascar la consolidación: Bruselas antes que Madrid

Con este mapa, la próxima operación relevante en España no depende de un consejo, sino de una reforma legislativa. El paquete que se negocia en Bruselas sobre simplificación regulatoria y unión bancaria puede mover la aguja más que cualquier reunión en La Vela o en San Cugat. El punto de partida es el informe de la Comisión sobre competitividad de julio y su tesis de reducir la fragmentación limitando el poder de veto de los Estados.

El precedente sirve de brújula. La fusión de CaixaBank y Bankia en 2021 se resolvió en primera fase de la CNMC y se cerró en apenas un año; la OPA de BBVA se fue a segunda fase con condiciones reforzadas por el Ejecutivo y ahí se atascó. La diferencia no fue de múltiplo, sino de encaje político. Con el sector ganando más que nunca, la prima para convencer a un consejo se ha encarecido: BBVA cotiza un 55% por encima con dividendos y Sabadell un 30%.

La conclusión es incómoda para quien espera una operación a corto plazo. El sector no necesita fusionarse para ganar dinero y ningún consejo va a regalar el control con las acciones en máximos. Volverá cuando el ciclo gire o cuando Bruselas cambie las reglas. No antes.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La cita del 29 de noviembre y un eventual cambio de Gobierno, que Citi sitúa como detonante de una tercera OPA sobre Sabadell.
  • Reacción del valor: Con BBVA en máximos históricos y Sabadell un 30% arriba con dividendos, el mercado descuenta continuidad, no operación.
  • Precedente sectorial: CaixaBank-Bankia pasó por primera fase de la CNMC en 2021; la OPA de BBVA necesitó segunda fase y naufragó.

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