El precio del gas natural en Europa supera los 88 €/MWh y dispara el miedo a otra crisis

Europa afronta el invierno con las reservas al 73% de su capacidad, dieciséis puntos por debajo del promedio habitual. El TTF acumula una subida superior al 212% en lo que va de año.

El precio del gas natural en Europa ha superado por primera vez los 88 €/MWh desde enero de 2023. En la sesión de este viernes, el TTF holandés ha llegado a intercambiarse a 88,03 euros por megavatio hora tras abrir en negativo y girar al alza a media mañana, con un repunte del 1,85% sobre el cierre anterior. Es la cota más alta desde el invierno que siguió a la invasión rusa de Ucrania.

Tres días antes, el 13 de octubre, el mismo índice había avanzado un 3,74% hasta los 87,41 euros antes de ceder y perder el umbral de los 87. Con ese recorrido, la referencia acumula una revalorización superior al 212% en lo que va de año, un porcentaje que devuelve al mercado europeo a los registros de la crisis energética de 2022 y que ya no se explica únicamente por la estacionalidad del otoño.

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La tensión en Oriente Medio aparece en todas las explicaciones que manejan los operadores. Los conflictos de la región encarecen y dificultan los flujos de gas natural licuado, alargan las rutas marítimas y elevan las primas de riesgo de cada cargamento. A ese factor se suma la competencia global por el GNL y la proximidad del invierno, cuando la demanda de calefacción entra de lleno en la ecuación.

El TTF holandés toca los 88,03 €/MWh, su nivel más alto desde enero de 2023

El movimiento intradía resume el estado del mercado. La jornada arrancó en negativo y el precio se dio la vuelta en cuanto los operadores empezaron a descontar problemas de suministro para los meses de más frío. Nadie quiere vender gas a plazo barato con los almacenamientos por debajo de lo normal y con los buques de GNL cotizando al alza. El resultado es un rango de casi un euro en apenas unas horas.

Los analistas de XTB han puesto cifras al problema. Europa ha iniciado la temporada de frío con las reservas cerca del 73% de su capacidad, frente al promedio del 89% que suele registrar el sistema continental en estas mismas fechas. La brecha ronda los dieciséis puntos y equivale a semanas de consumo industrial en el escenario más exigente.

Un almacenamiento al 73% no es una cifra de confort: es el colchón más fino con el que Europa afronta un invierno desde 2022.

Sobre esa base opera otro elemento de presión. El reglamento europeo de almacenamiento fija un objetivo de llenado del 90% para el 1 de noviembre, una meta que el sector da por perdida con el calendario en la mano. Bruselas mantiene además un mecanismo voluntario de recorte de la demanda de hasta el 15% para escenarios de emergencia, una herramienta ya utilizada durante la crisis anterior y que vuelve a figurar en todas las quinielas si el invierno se complica.

Europa entra en el invierno con menos gas guardado que en cualquier año reciente y sin margen real para elegir proveedor barato.

El mercado de futuros descuenta ya que los inventarios no se recuperarán al ritmo previsto. Cada jornada de frío que se adelante respecto a la media histórica se traduce en extracciones adicionales y en compras de última hora en el mercado spot, el escenario que más tensiona la formación de precios. La estacionalidad, esta vez, juega en contra: las inyecciones de primavera fueron menores de lo habitual por el encarecimiento del GNL y el verano no sirvió para cerrar la brecha frente al promedio histórico de los últimos cinco años.

De MIBGAS a la tarifa regulada: así llega el encarecimiento a la factura española

TTF gas

En España el encarecimiento llega por dos vías. La primera es la del mercado ibérico MIBGAS, que replica con retardo los movimientos del TTF porque el país compra la mayor parte de su gas en el mercado internacional y lo descarga en una red de regasificadoras que es la mayor de Europa por capacidad. La segunda es la de la tarifa de último recurso, revisada cada trimestre y cuya próxima actualización está prevista para el 1 de enero de 2027.

Si el TTF se mantiene por encima de los 80 euros durante las próximas semanas, esa revisión trasladará parte del encarecimiento mayorista a los hogares acogidos a la tarifa regulada, que ya comprobaron durante el verano cómo el recibo del gas dejaba de bajar. Las comercializadoras del mercado libre ajustarán sus ofertas con el mismo desfase, aunque con más margen para repartir el golpe entre término fijo y consumo variable.

La industria es el otro frente. Los sectores intensivos en gas —cerámica, vidrio, química, papel— trabajan con coberturas a plazo que amortiguan el impacto durante unos meses, pero no lo eliminan. Cuando esas coberturas venzan, con el TTF instalado en estos niveles, la factura energética volverá a colocarse por delante de los costes laborales en la lista de preocupaciones de las plantas españolas.

El cortafuegos que Europa ya no tiene

Comparar con 2022 es inevitable, aunque engañoso. Entonces el shock tuvo un origen claro y un responsable identificable: el corte del suministro ruso por gasoducto. Hoy la presión llega por una vía más difusa, la del mercado global de GNL, donde Europa puja con Asia por cada cargamento y donde el precio lo termina fijando el comprador dispuesto a pagar más. La diversificación funcionó —Noruega, Estados Unidos, Qatar, y Argelia sostienen el grueso del suministro europeo—, pero dejó al continente expuesto a una volatilidad que antes no le llegaba por esta vía.

Hay una contradicción de fondo que conviene señalar. La política energética europea empuja el gas fuera del mix eléctrico a marchas forzadas, pero el mismo sistema que lo expulsa lo necesita como respaldo cuando la eólica y la solar no cubren la demanda. Esa dependencia intermitente obliga a mantener capacidad contratada y almacenamiento disponible, precisamente lo que ahora escasea. El objetivo de llenado del 90% actúa, además, como incentivo procíclico: todos los países compran a la vez en verano y otoño, y esa coincidencia amplifica cualquier tensión puntual.

El riesgo evidente es meteorológico. Un diciembre con temperaturas por debajo de la media obligaría a tirar de reservas a un ritmo que dejaría el sistema muy justo para el tramo final del invierno. El escenario contrario —un invierno suave y llegada abundante de buques estadounidenses— devolvería el TTF hacia la zona de los 60 euros en pocas semanas, como ya ocurrió en los dos inviernos anteriores.

La referencia para el consumidor español está fechada: la revisión de la tarifa regulada del gas el 1 de enero de 2027 y los datos de almacenamiento que Gas Infrastructure Europe publica cada semana en su inventario agregado. Entre una y otra, el mercado tiene tres meses para decidir si el susto de este viernes fue un episodio puntual o el principio de algo más largo.


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