La demanda mundial de electricidad se acelera y, en 2025, crecerá unas 2,3 veces más rápido que la demanda total de energía

La electricidad se está convirtiendo en la columna vertebral del sistema energético mundial.

La demanda mundial de electricidad se está acelerando y, en 2025, crecerá aproximadamente 2,3 veces más rápido que la demanda total de energía, según la IEA.

En ese sentido, Michael Lewis, responsable de Investigación en Finanzas Sostenibles de DWS, y Taylor Smith, gestor del DWS Invest Essential Materials Producers y co-responsable de Renta Variable de Materias Primas y Recursos Naturales en DWS, analizaron esta semana en Madrid las principales tendencias de la electrificación y las oportunidades de inversión que está generando esta transformación.

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Para los expertos de DWS, una de las claves que explica el interés por la electrificación es que la electricidad se está convirtiendo en la columna vertebral del sistema energético mundial.

Cuatro motores del aumento de la demanda de electricidad

La gestora identifica cuatro motores de demanda están impulsando la transición a diferentes ritmos (transporte, edificios, industria y digital) y señala que la expansión de las energías limpias está facilitando la electrificación, pero las redes eléctricas se están convirtiendo en el cuello de botella.

Las ventas mundiales de vehículos eléctricos superaron los 20 millones en 2025, pero estos siguen representando menos del 5% del parque mundial de turismos. El potencial de conversión restante es considerable, aunque su adopción varía considerablemente de una región a otra.

Electricidad. Imagen de Monika en Pixabay
Electricidad. Imagen de Monika en Pixabay

La IA cambia de cuello de botella: ya no faltan chips, falta electricidad, memoria y centros de datos

Los edificios representaron alrededor del 60% del crecimiento de la demanda eléctrica en 2024. Las bombas de calor, los sistemas de refrigeración y los sistemas conectados de los edificios aumentan la carga, al tiempo que generan oportunidades para mejorar la eficiencia y la flexibilidad de la demanda.

La electricidad representa solo alrededor del 4% de los procesos industriales a nivel mundial. Los hornos de arco eléctrico, las bombas de calor industriales y otras tecnologías consolidadas pueden cubrir una mayor parte de las necesidades de calor de los procesos a medida que mejoren la rentabilidad y las infraestructuras.

Los centros de datos representaron alrededor del 1,5 % de la demanda mundial de electricidad en 2024. Su porcentaje podría aumentar notablemente a mediados de la próxima década, ya que las cargas de trabajo relacionadas con la inteligencia artificial requieren una mayor capacidad de procesamiento y refrigeración.

Por otro lado, la gestora añade que los centros de datos se han convertido en la nueva carga marginal en varios mercados eléctricos y apunta que la transición energética requiere cada vez más recursos materiales. Por último, DWS recuerda que la geopolítica y la seguridad energética están reforzando la tendencia hacia la electrificación. 

Los precios negativos de la electricidad revelan el gran cuello de botella de la transición energética

Electricidad. Imagen de Roman Soto en Pixabay

La cadena de valor de la energía como inversión

Lewis y Smith señalaron que la clave para invertir con éxito en la transición es la cadena de valor de la energía, que supone el proceso que va desde la extracción de los recursos hasta la distribución final de la energía se divide en cinco etapas fundamentales, cada una con sus propias actividades y desafíos operativos:

  • En la primera etapa de minería y procesamiento, las actividades principales se centran en la obtención de cobre, litio, grafito, níquel, tierras raras y otros insumos esenciales. Los obstáculos típicos en esta fase incluyen los largos plazos de desarrollo, los trámites de permisos (permitting), la calidad del mineral y los procesos de concentración.
  • La segunda fase corresponde a la fabricación de equipos, donde se producen transformadores, turbinas, celdas de conmutación (switchgear), cables y electrónica de potencia. Aquí, los cuellos de botella habituales son la capacidad de las fábricas, la escasez de mano de obra especializada y los prolongados ciclos de homologación.
  • Durante la tercera etapa de construcción e instalación, se requiere el despliegue de conexiones de alta capacidad y maquinaria especializada. Los principales retos que ralentizan los proyectos son la ejecución de las obras, la disponibilidad de personal y la gestión de permisos.
  • En la cuarta fase de generación y almacenamiento, las labores abarcan la ingeniería, la construcción de subestaciones, líneas de alta tensión y conexiones a la red. Las dificultades más comunes en este punto están relacionadas con los puntos de conexión, el costo de capital, la flexibilidad operativa y el diseño del mercado.
  • Finalmente, la etapa de transmisión y distribución involucra redes reguladas, interconectores y sistemas de redes inteligentes (smart grids). Los obstáculos característicos de este último tramo son los retrasos en la planificación, la asequibilidad de los servicios y los retornos de inversión permitidos.

Para Lewis y Smith se trata de un tema común, pero con factores de valoración distintos: “Un productor de cobre, un fabricante de transformadores, una empresa de ingeniería y una empresa de servicios públicos regulada pueden beneficiarse todos de la electrificación; sin embargo, sus perfiles de flujo de caja y su exposición al riesgo siguen siendo fundamentalmente diferentes”.


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