La promotora inmobiliaria Culmia se ha aliado con Cross Ocean para impulsar una cartera de 900 viviendas en la Comunidad de Madrid con una inversión prevista de 400 millones de euros. La operación arrancará con dos desarrollos urbanísticos estratégicos: Valdecarros, en la capital, y Retamar de la Huerta, en Alcorcón.
El acuerdo refuerza la apuesta del capital internacional por el mercado residencial madrileño y consolida un modelo de negocio en el que los grandes inversores aportan financiación mientras las promotoras especializadas se encargan de gestionar todo el proceso, desde el desarrollo urbanístico hasta la comercialización de las viviendas. Cross Ocean controlará el 90% de la nueva sociedad, mientras que Culmia conservará el 10% y asumirá la gestión integral de los proyectos.
Cross Ocean controlará el 90% de la operación
La alianza entre Culmia y Cross Ocean se materializará a través de una plataforma de coinversión inmobiliaria destinada a desarrollar proyectos residenciales en la Comunidad de Madrid. La inversión prevista asciende a 400 millones de euros para una cartera inicial de 900 viviendas, cuya ejecución se distribuirá en distintas fases.
La estructura societaria refleja el reparto de funciones entre ambas compañías. Cross Ocean tendrá una participación del 90%, mientras que Culmia mantendrá el 10% restante. La promotora española se ocupará de identificar y desarrollar las oportunidades inmobiliarias, definir el producto residencial, gestionar los aspectos técnicos, coordinar la construcción y comercializar las viviendas.

Este modelo permite al inversor internacional entrar en proyectos de gran escala sin tener que asumir directamente todas las tareas propias de una promotora. Para Culmia, supone ampliar su actividad como socio especializado en el desarrollo residencial y gestionar nuevos proyectos con capital de terceros.
La operación se suma a otras alianzas que la compañía ha establecido con inversores institucionales para impulsar promociones en diferentes mercados españoles.
Valdecarros y Retamar de la Huerta concentran las 900 viviendas
La cartera inicial se repartirá entre dos de los principales desarrollos urbanísticos del entorno madrileño. Valdecarros concentrará 163 viviendas, mientras que Retamar de la Huerta, en Alcorcón, sumará otras 737.
La distribución sitúa el grueso de la operación en el suroeste de la región, aunque también incorpora una parte del gran desarrollo residencial previsto en el sureste de Madrid capital. En el caso de Retamar de la Huerta, la ejecución de las viviendas se realizará progresivamente. Este desarrollo urbanístico se encuentra entre las grandes bolsas de suelo residencial previstas para ampliar la oferta de vivienda en el entorno metropolitano madrileño.
Valdecarros, por su parte, forma parte de la expansión urbana del sureste de la capital, donde se proyectan decenas de miles de viviendas a lo largo de las próximas fases de desarrollo. La presencia de Culmia en ambos ámbitos permite a la nueva sociedad concentrar su inversión en dos áreas con capacidad para absorber nuevas promociones residenciales.
Los fondos internacionales buscan oportunidades en el residencial español
La alianza ilustra el interés de los inversores internacionales por el mercado inmobiliario español, especialmente por aquellos proyectos en los que existe capacidad para desarrollar nuevas viviendas a medio y largo plazo.
En este tipo de operaciones, la disponibilidad de suelo y la capacidad para gestionar los trámites urbanísticos y la construcción resultan tan importantes como la financiación. La colaboración con una promotora que conoce el mercado local permite al inversor delegar buena parte de la ejecución y concentrarse en la estructura financiera de la operación.
Para Culmia, la fórmula también supone una vía para desarrollar nuevos activos sin tener que financiar por sí sola la totalidad de las inversiones. La compañía mantiene la responsabilidad operativa de los proyectos y participa en el capital de la sociedad conjunta, aunque en una proporción minoritaria.
La estrategia encaja con otros acuerdos impulsados por la promotora en los últimos años, tanto en vivienda de alta gama como en proyectos residenciales vinculados a inversores institucionales. La compañía también ha desarrollado una alianza con MEAG para impulsar una plataforma de vivienda asequible con una inversión prevista cercana a los 400 millones de euros y el objetivo de superar las 2.500 viviendas a medio plazo.
Culmia refuerza su papel como gestora de proyectos inmobiliarios
La operación con Cross Ocean no consiste únicamente en la entrada de un nuevo socio financiero. También refleja la evolución de Culmia hacia un modelo en el que combina la promoción residencial con la gestión integral de proyectos para inversores.

La compañía se encargará de coordinar el conjunto del proceso, desde la preparación urbanística y la definición de las viviendas hasta la construcción y su posterior venta. Este papel permite mantener el conocimiento técnico y comercial del proyecto dentro de la promotora, mientras el socio internacional aporta la mayor parte del capital.
La transacción contó con el asesoramiento legal de Linklaters y el inmobiliario de Colliers para Cross Ocean. Por parte de Culmia, Cuatrecasas intervino como asesor legal y Evercore como asesor financiero.
Una inversión que se ejecutará por fases
Los 400 millones de euros corresponden a la inversión prevista para desarrollar la cartera residencial, no a un desembolso íntegro destinado a construir las 900 viviendas de manera inmediata. La ejecución se realizará progresivamente y dependerá del calendario de desarrollo de cada ámbito.
La alianza combina así dos elementos clave del negocio inmobiliario actual: el acceso a capital institucional y la capacidad de las promotoras para transformar suelo en viviendas comercializables.
Con Valdecarros y Retamar de la Huerta como punto de partida, Culmia y Cross Ocean ponen en marcha una plataforma que aspira a aprovechar el potencial residencial de la Comunidad de Madrid. La evolución de estos proyectos permitirá comprobar cómo se materializa una inversión de 400 millones de euros en un mercado marcado por la necesidad de ampliar la oferta de vivienda y por el creciente protagonismo de los fondos internacionales.




