Nuevas leyes de vivienda: por qué las inmobiliarias necesitan formarse para no quedarse atrás

Beatriz Rodríguez, directora comercial de Evoluciona Formación, explica que la actualización continua es ya una parte esencial del trabajo de las agencias

El caso de Maricarmen ha situado los desahucios en el centro del debate público y, tras la aprobación del nuevo paquete de medidas de vivienda, el sector inmobiliario se enfrenta a un escenario distinto. Las normas cambian con rapidez, a veces se solapan con las de cada comunidad autónoma y obligan a revisar contratos, anuncios y formas de asesorar a los clientes.

Ante este panorama, la formación se ha convertido en una de las principales herramientas de las agencias para evitar errores. Beatriz Rodríguez, directora comercial de Evoluciona Formación, explica a Merca2 por qué los profesionales necesitan reciclarse de forma constante. “El reto no es solo conocer las nuevas reglas, sino saber aplicarlas a cada operación y explicar con claridad sus consecuencias a propietarios e inquilinos”, afirma.

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Una base sólida, pero con normas que cambian deprisa

Según Rodríguez, el sector cuenta con profesionales con una sólida formación de base, pero la complejidad de las novedades exige una actualización constante y una mayor especialización jurídica y técnica. Esto resulta especialmente necesario cuando surgen dudas de interpretación o cuando concurren normas de distintos territorios.

Beatriz Rodríguez, directora comercial de Evoluciona Formación
Beatriz Rodríguez, directora comercial de Evoluciona Formación. Fuente: Esencial Comunicación

La experta señala que existe una brecha entre el ritmo al que cambia la regulación y la capacidad de las agencias para adaptarse. “La sucesión de cambios, anuncios y rectificaciones genera incertidumbre y dificulta que los profesionales tengan criterios claros y actualizados para actuar”, explica. Adaptar contratos, protocolos y métodos de valoración lleva tiempo, y además hay que trasladar los cambios al equipo y comprobar que se aplican bien.

Las dudas que más se repiten

Las consultas que recibe Evoluciona Formación muestran qué preocupa a cada perfil. Los agentes inmobiliarios preguntan sobre los requisitos de los anuncios, los honorarios de gestión y los contratos de temporada o por habitaciones, sobre todo cómo justificar y documentar la causa de la temporalidad.

Los propietarios buscan seguridad jurídica y rentabilidad, y quieren saber cómo les afectan la protección frente a los desahucios, las situaciones de vulnerabilidad y la actualización de las rentas. Los administradores de fincas, por su parte, consultan sobre las limitaciones a las viviendas turísticas, la validez de las juntas telemáticas y las derramas para obras de eficiencia energética y accesibilidad.

Las dudas que más se repiten

Las consultas que recibe Evoluciona Formación muestran qué preocupa a cada perfil. Los agentes inmobiliarios preguntan sobre los requisitos de los anuncios, los honorarios de gestión y los contratos de temporada o por habitaciones, sobre todo cómo justificar y documentar la causa de la temporalidad.

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Fuente: Esencial Comunicación

Los propietarios buscan seguridad jurídica y rentabilidad, y quieren saber cómo les afectan la protección frente a los desahucios, las situaciones de vulnerabilidad y la actualización de las rentas. Los administradores de fincas, por su parte, consultan sobre las limitaciones a las viviendas turísticas, la validez de las juntas telemáticas y las derramas para obras de eficiencia energética y accesibilidad.

Errores que pueden salir caros

Uno de los fallos más habituales es seguir usando modelos de contrato sin comprobar si sus cláusulas cumplen la normativa vigente. Puede afectar a la duración, las prórrogas, la actualización de las rentas o el reparto de gastos y honorarios. Según el caso, las consecuencias van desde cláusulas inválidas hasta sanciones administrativas y reclamaciones de los inquilinos.

Los alquileres de temporada son otro punto delicado. Deben responder a una necesidad temporal real, como unos estudios o un traslado laboral, y esa causa tiene que constar por escrito y estar respaldada con documentos. “Una mención genérica o una duración limitada no bastan por sí solas”, advierte Rodríguez. Si el uso real es el de vivienda habitual, el contrato puede considerarse como tal, con las consecuencias legales que ello implica.

Formarse también en comunicación y tecnología

La formación que demanda el sector ya no se limita a la ley. El agente inmobiliario actúa cada vez más como asesor que explica derechos y obligaciones, y para ello necesita comunicar bien. “Conocer la normativa no basta, hay que traducirla a cuestiones concretas”, señala la directiva, que apunta como error frecuente el lenguaje demasiado técnico y la falta de escucha.

“Conocer la normativa no basta, hay que traducirla a cuestiones concretas”

Por eso Evoluciona Formación combina en sus cursos la preparación jurídica con la comunicación asertiva y la gestión de conversaciones difíciles. El objetivo es que los profesionales puedan “explicar los cambios con rigor, anticiparse a las dudas y acompañar a sus clientes con claridad y empatía”. A ello se suma una demanda creciente de inteligencia artificial aplicada al análisis de documentos, análisis de datos y herramientas de marketing digital y predictivo.

Qué hacer ya y qué riesgos se corren

Rodríguez defiende que no basta con que adapte uno o dos miembros de la plantilla: “Debe formarse todo el equipo”. Propone apostar por un CRM inteligente con automatizaciones y analítica predictiva, pasar de la venta puramente comercial a una consultoría con seguridad jurídica y asesoramiento financiero, y especializarse en áreas como vivienda premium, inversión o alquiler residencial.

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Fuente: Esencial Comunicación

Para las agencias que no se actualicen, la directiva identifica tres riesgos: la obsolescencia, el desgaste y el estancamiento, y la pérdida de relevancia y viabilidad. “La formación y la actualización normativa deben entenderse como una parte esencial de la gestión de la agencia y de la calidad del servicio que presta”, subraya. Con la previsible llegada de nuevos cambios y la convivencia de normas estatales y autonómicas, concluye que “la actualización continua ya forma parte del ejercicio profesional”.


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