Solaria ha firmado con el Gobierno de Uruguay un parque tecnológico de centros de datos que movilizará 5.080 millones de euros, la mayor inversión extranjera registrada hasta la fecha en el país sudamericano.
El acuerdo lo suscribieron el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, y el consejero delegado de la compañía española, Arturo Díaz-Tejeiro, con la participación de UTE, la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas. El importe comprometido asciende a 5.700 millones de dólares y el proyecto operará bajo el régimen de zona franca.
Qué incluye el campus tecnológico uruguayo
La inversión se reparte entre 500 megavatios (MW) de capacidad para centros de datos, que absorberán 5.500 millones de dólares (4.900 millones de euros), y 350 MW de generación solar fotovoltaica, dotados con 200 millones de dólares (178 millones de euros) para abastecer de energía renovable al complejo. La compañía actuará como desarrollador y operador de la zona franca.
- Capacidad: 500 MW de carga para grandes operadores y 350 MW solares de respaldo renovable.
- Fases: desarrollo en dos etapas y de forma descentralizada en los departamentos de Canelones, San José, y Florida.
- Empleo: 3.100 puestos durante la construcción, hasta 2029, y unos 1.500 empleos permanentes a pleno rendimiento.
- Energía: la estatal UTE adquirirá la producción mediante un PPA previsto de hasta 40 años.
El modelo diseñado encaja las plantas solares con la nueva demanda eléctrica del campus. Solaria sostiene que ese acompasamiento permite ofrecer un coste de suministro altamente competitivo a los operadores, que se instalarán sobre suelo e infraestructuras ya habilitados. Todo queda sujeto a las autorizaciones pertinentes.
No es una aventura improvisada. La firma española opera en Uruguay desde hace casi una década, con plantas solares en Young (Río Negro) y Mercedes (Soriano). El nuevo proyecto amplía su negocio hacia el desarrollo y explotación de zonas francas e infraestructuras digitales, un modelo en el que el ingreso no procede de la electricidad, sino del suelo, los servicios y la infraestructura.
Los 5.080 millones miden la ambición del parque, no la caja que Solaria compromete de entrada: el grueso lo pondrán los operadores que ocupen el campus.
El desglose de la inversión
Conviene separar las dos magnitudes del acuerdo, porque no se financian igual ni comparten calendario. La partida digital concentra casi la totalidad del desembolso; la solar es el complemento que da sentido energético al conjunto.
| Concepto | Importe | Equivalente en euros | Magnitud asociada |
|---|---|---|---|
| Construcción de centros de datos | 5.500 millones de dólares | 4.900 millones de euros | 500 MW de capacidad |
| Generación solar fotovoltaica | 200 millones de dólares | 178 millones de euros | 350 MW instalados |
| Total del proyecto | 5.700 millones de dólares | 5.080 millones de euros | Zona franca en tres departamentos |

El detalle relevante está en quién pone el dinero. Solaria asume el papel de promotor y gestor del recinto: habilitará el suelo, la conexión y los servicios; los operadores que se instalen deberán acometer sus propias inversiones. La cifra total describe el tamaño del parque, no el desembolso directo de la cotizada española.
En el otro lado de la balanza está la visibilidad de los ingresos. El PPA con UTE, con un horizonte de hasta 40 años, convierte al proyecto en una infraestructura de renta a largo plazo más que en una operación de generación convencional. Uruguay suma además los requisitos que busca el sector: matriz eléctrica casi 100% renovable, conectividad internacional y un marco de zonas francas consolidado.
Qué miran los inversores en la operación
El mercado de centros de datos es hoy el principal vector de crecimiento de la demanda eléctrica. Las renovables españolas llevan trimestres buscando fórmulas para capturar ese negocio en lugar de vender energía a precio de pool. Iberdrola ha firmado contratos de suministro con hiperescalares en distintos mercados; Acciona Energía y Endesa persiguen acuerdos similares; Merlin Properties desarrolla el ladrillo tecnológico. Solaria se diferencia al asumir el papel de promotor de suelo industrial y no solo el de suministrador.
La operación, sin embargo, exige matices. El calendario se extiende hasta 2029 y depende de autorizaciones administrativas todavía pendientes, de la capacidad de atraer operadores que firmen los contratos de ocupación y de un riesgo de ejecución en un país con divisa distinta al euro. La compañía no desembolsa 5.080 millones de golpe: los ingresos llegarán vía suelo, infraestructura y servicios, con la generación solar como complemento.
Para el inversor que sigue a la compañía en el mercado continuo español, la clave es si este giro se traduce en flujo de caja recurrente o en un proyecto de largo plazo que consuma capital sin retorno temprano. El propio Ejecutivo uruguayo lo ha presentado como la mayor inversión extranjera de su historia. Ese es el titular. Los números de Solaria, en cambio, tardarán varios ejercicios en recogerlo.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: Las autorizaciones administrativas en Uruguay y el detalle que Solaria traslade al mercado a través de la CNMV sobre el calendario y la estructura financiera del proyecto.
- Reacción del valor: El anuncio llega sin cifra pública de inversión propia comprometida, de modo que la cotización descontará primero el titular y después la letra pequeña de los contratos de ocupación.
- Precedente sectorial: Iberdrola y Merlin Properties han ligado su negocio de centros de datos a contratos de suministro a largo plazo; el modelo de Solaria añade el suelo como activo.




