La DGT cierra el balance de seguridad vial 2025 con 1.775 fallecidos, 10 menos, y alerta por motoristas

El descenso del 1% llega en un año con 478,6 millones de desplazamientos de largo recorrido, un 3,4% más. Las vías urbanas concentran el 65% de los siniestros y el 81% de los fallecidos en ciudad son usuarios vulnerables.

El balance de seguridad vial 2025 cierra con 1.775 fallecidos, diez menos que en 2024, y un repunte de motoristas. Los datos consolidados que la DGT ha hecho públicos dejan un descenso del 1% en la mortalidad, pero también una brecha inquietante: las víctimas entre los usuarios más frágiles crecen donde deberían caer.

En total se registraron 103.591 siniestros viales con al menos una víctima. Un total de 9.888 personas necesitaron ingreso hospitalario, un 3% más que el año anterior. Diez fallecidos menos no compensan 327 heridos graves más.

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Qué dicen los datos del balance de seguridad vial 2025

El descenso es real, aunque mínimo. 1.775 personas perdieron la vida en las carreteras y calles españolas, y esa caída del 1% llega en un año en el que la movilidad no dejó de crecer: se contabilizaron 478,6 millones de desplazamientos de largo recorrido por vía interurbana, un 3,4% más que en 2024.

La tasa de mortalidad vial se quedó en 36 fallecidos por millón de habitantes, por debajo de la media europea (43) y en mejor posición que Francia, Italia o Portugal. Sin embargo, España sigue por detrás de Suecia (20), Dinamarca (23), Alemania (34) y Países Bajos (35).

Diez fallecidos menos en un año con más movilidad no son un éxito: es un empate técnico que siguen pagando peatones y motoristas.

El repunte de los usuarios vulnerables en ciudad

El verdadero foco del balance está en las vías urbanas. Allí se produjeron 67.616 siniestros con 496 fallecidos y 5.034 heridos graves. Los números apenas se mueven respecto a 2024, con dos muertos y nueve hospitalizados más, pero el detalle por tipo de usuario sí cambia.

Los usuarios vulnerables representaron el 81% de los fallecidos en ciudad, quince más que el año anterior. La lista la encabezan los peatones, con 222 muertes que suponen el 45% del total; después aparecen los motoristas, con 132 (26%); los ciclistas, con 29 (6%); y los usuarios de VMP, con 21 (4%). Los turismos solo sumaron 73 víctimas mortales, el 15%.

Por tipo de siniestro, el atropello a peatones se mantiene como el más letal en ciudad, con un 43% de las víctimas mortales. Las salidas de vía causaron 111 muertes, un 4% más, y afectan sobre todo a motoristas que pierden el control o chocan contra un obstáculo. Las colisiones laterales y frontolaterales, típicas de cruces e intersecciones, sumaron el 11% de los fallecimientos urbanos, con ocho muertes menos que en 2024.

El uso de casco y cinturón, la asignatura pendiente

Uno de cada tres fallecidos en vías urbanas no llevaba puesto el dispositivo de seguridad obligatorio. El 30% de las víctimas mortales en ciudad viajaba sin casco o sin cinturón, y ese porcentaje sube un año más.

Los números por tipo de vehículo son elocuentes. De los 132 motoristas fallecidos, siete circulaban sin casco. Entre los ciclistas, doce de las víctimas no llevaban protección. En los VMP, trece de los veintiún muertos carecían de cualquier elemento de seguridad. El caso más extremo está en los turismos: veintiséis de las 73 personas fallecidas, un 45%, no llevaban el cinturón abrochado.

Un balance de mínimos con una brecha urbana sin cerrar

El titular invita al optimismo, pero conviene mirarlo con lupa. La caída de diez fallecidos se produce en el mejor escenario posible: más tráfico y más desplazamientos. Cuando el volumen crece y la cifra absoluta baja un 1%, la mejora relativa existe, pero es frágil. Basta un invierno con mala climatología o un repunte de la velocidad media para revertirla.

La pregunta de fondo es por qué las ciudades concentran el 65% de todos los siniestros con víctimas y más de la mitad de los heridos graves, aunque solo acumulen el 28% de las víctimas mortales. La respuesta apunta al diseño de los cruces, a la gestión de la velocidad y a la convivencia entre modos con masas y velocidades muy distintas.

En mi lectura, la DGT ha acertado al poner el foco en los motoristas, pero el problema no se resuelve solo con vigilancia. El parque de 5,96 millones de motocicletas y ciclomotores sigue creciendo y, con él, la exposición al riesgo de un usuario que apenas tiene margen de error. Las campañas de control de casco y cinturón sirven de poco mientras un tercio de los fallecidos urbanos siga viajando sin protección.

Hay una cifra que conviene retener. La tasa de 36 fallecidos por millón de habitantes deja a España en la zona media de la Unión Europea, tres puntos por detrás de la mejor nota continental. Con más de 90 millones de turistas al año circulando por nuestras carreteras, la exposición al riesgo no va a bajar sola.

El conductor puede hacer poco sobre las cifras globales y mucho sobre las suyas: casco abrochado, cinturón puesto y atención al peatón en cada cruce. Ahí no hay margen.

🚨 Ficha de la Normativa

  • Infracción / Novedad: Balance definitivo de siniestralidad vial de 2025, con 1.775 fallecidos y 9.888 heridos graves.
  • Sanción económica: No aplica. Es un dato estadístico, no una infracción.
  • Puntos del carnet: No aplica.
  • Entrada en vigor: No aplica. Datos publicados el 15 de octubre de 2026.

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