El IBEX 35 pierde los 19.200 puntos y cierra en 19.177,70 tras ceder un 0,28%. La segunda embestida semanal contra el rally de la inteligencia artificial golpea de lleno a ACS, Merlin y Solaria, tres valores que se habían multiplicado por su negocio de centros de datos, mientras las telecos recogen el dinero que sale corriendo.
La sesión arrancó en positivo y el giro llegó con la apertura de Wall Street. Solo el mejor tono de los índices estadounidenses al cierre permitió limar parte de las pérdidas. El 0,28% final esconde movimientos mucho más bruscos: dentro del índice hay valores que se han dejado más de un 4% en una sola jornada.
El IPC de EEUU reabre la puerta a nuevas subidas de tipos
El detonante llegó de Estados Unidos. El dato de inflación publicado ayer superó las expectativas y devolvió al mercado la idea de que la Reserva Federal subirá tipos otra vez antes de fin de año. Esa presión cae sobre el eslabón más sensible: las compañías que sostienen inversiones billonarias en centros de datos, chips y energía al calor del rally de la IA.
El castigo se reparte entre los valores más cíclicos. Los bancos ceden terreno: Sabadell se deja un 2,7%, Unicaja un 1,9%, Santander un 1,6%, Bankinter un 1,5%, y BBVA un 1,2%. La acerera ArcelorMittal retrocede un 1,6%. Son caídas contenidas, pero marcan por dónde respira el mercado cuando el dinero deja de mirar a la inteligencia artificial.
El golpe más visible llega por el lado de los centros de datos. Merlin se deja un 4,3%, ACS un 2,8% y Solaria un 2,4%, los tres con la etiqueta de beneficiarios directos de la infraestructura que exige la IA. A cambio, los inversores desvían las compras hacia sectores menos cíclicos: Telefónica sube un 3,2% y Cellnex un 3,9%, las dos mayores subidas del índice.
El rally de la IA necesitaba tipos bajos para justificar sus múltiplos. Basta un dato de inflación para recordarle al mercado lo que cuesta financiarlos.
De Asia a Wall Street: el castigo se ceba con los semiconductores
La corrección viajó toda la noche desde Asia. El Kospi de Corea se dejó un 7,5% al cierre y el Nikkei japonés un 4,9%. Los valores que más subieron con el rally de la IA son hoy los que más caen. En Europa, Infineon se deja un 7,4%, Soitec un 10,2%, ASM International un 8,9% y ASML, el gigante del sector, un 5,6%.
En Wall Street el correctivo se frena. El Nasdaq perdió ayer un 1,88% y hoy abrió con otra caída superior al 1%, aunque llegó a borrar casi todas las pérdidas durante la sesión. En Europa la historia es distinta: el Stoxx 600 vuelve a chocar con los 640 puntos y Ámsterdam sufre más que nadie por su peso tecnológico.
El dinero que sale de las tecnológicas no se queda quieto. Resurge la deuda pública y los intereses bajan incluso después del IPC estadounidense. El bono de EEUU a diez años se repliega hasta el 5,05%, lejos del 5,30% que rozó tras el dato. En Europa, el bund alemán se enfría por debajo del 3,40% y el bono español perfora el 4% por primera vez en tres semanas.
El petróleo también ayuda. El barril de Brent retrocede hasta los 105 dólares. A menos de tres semanas de las elecciones legislativas estadounidenses, Washington estudia suavizar las sanciones contra productores como Rusia, Irán y Venezuela, y la Agencia Internacional de la Energía ultima la salida al mercado de nuevas reservas estratégicas de crudo.
El ajuste también pasa factura al dólar, que frena su ascenso. El euro recupera los 1,12 dólares y el oro se resarce por encima de los 4.150 dólares la onza. El bitcoin, en cambio, retrocede hasta los 81.000 dólares.
Un correctivo que no rompe la tendencia, pero cambia el manual
Conviene no confundir un correctivo con un cambio de ciclo. El Ibex sigue por encima de los 19.000 puntos y las caídas se concentran en los valores que más habían subido, que es exactamente lo que ocurre cuando una parte del mercado recoge beneficios. Los primeros retrocesos de un sector disparado son tan sanos como inevitables.
El problema es otro. La carrera inversora en inteligencia artificial se ha financiado con la expectativa de tipos en descenso, y cada dato de inflación que sorprende al alza encarece esa factura justo cuando el mercado exige resultados y no promesas. A eso se suma la competencia china, que presiona precios en los tramos menos diferenciados de la cadena. Doble frente: dinero más caro y márgenes más discutidos.
El riesgo que de verdad vigilo no es el Nasdaq, es el crédito. Si las empresas de infraestructura digital tienen que refinanciarse a los tipos actuales y el mercado empieza a mirar los vencimientos con lupa, la corrección dejará de ser una rotación y pasará a ser un asunto de balance. Las dos señales a seguir: los resultados trimestrales y la reunión de la Fed de finales de octubre.




