El precio del diésel se dispara un 35,7% y la AIE avisa de escasez hasta 2027 pese al descuento de 20 céntimos

El gasóleo cotiza de media a 1,89 euros por litro, diez céntimos por encima de la gasolina, el mayor diferencial en 26 años. La rebaja fiscal de 20 céntimos se mantiene en noviembre, aunque el calendario posterior queda sujeto a la inflación de los carburantes.

El precio del diésel se ha disparado un 35,7% en un año, hasta una media de 1,89 euros por litro. Llenar un depósito de 50 litros cuesta unos 25 euros más que hace doce meses. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) añade un aviso que no contribuye a calmar el mercado: la escasez de gasóleo se extenderá hasta bien entrado 2027.

La gasolina ha recorrido un camino parecido, pero menos abrupto. Se ha encarecido un 24,8% interanual y cotiza a 1,788 euros por litro. La distancia entre ambos carburantes, de unos diez céntimos por litro, es la mayor registrada en 26 años de serie histórica. Solo en tres periodos desde 2000 el gasóleo ha costado más que la gasolina: 2008, 2022 y 2026.

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El diésel marca su mayor prima sobre la gasolina en 26 años

El precio del surtidor no depende solo del crudo. Intervienen los impuestos, el coste de refino, el tipo de cambio entre el euro y el dólar, el transporte, la distribución, y los márgenes comerciales de cada operador.

El tipo de cambio juega un papel silencioso. El barril se paga en dólares y cada movimiento del euro frente a la divisa estadounidense se traslada al surtidor con semanas de retraso. Ocurre lo mismo con los fletes marítimos y con el coste logístico de llevar el producto desde la refinería hasta la estación de servicio, partidas que apenas aparecen en el debate público pero que suman céntimos.

El componente de refino explica buena parte de la brecha entre carburantes. En agosto, el coste de refino del gasóleo rondaba los 45 céntimos por litro, casi el doble que los 24 céntimos correspondientes a la gasolina, según el análisis de Carwow. En paralelo, el Brent alcanzó los 109,8 dólares por barril en septiembre, en un escenario marcado por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre sobre el suministro.

El diferencial entre diésel y gasolina ha dejado de ser un detalle estadístico: refleja un mercado de gasóleo mucho más tensionado que el de la gasolina.

Octubre ha traído cierto alivio. La evolución del petróleo ha sido más favorable y la rebaja fiscal de 20 céntimos por litro se aplica ya por igual a gasolina y gasóleo. En septiembre la foto era distinta: el diésel contaba con una bonificación de 20 céntimos y la gasolina con solo cinco. La equiparación ha dado más margen a la gasolina para bajar de precio.

La rebaja fiscal ha dejado de ser un colchón estable: su intensidad depende cada mes de la inflación de los carburantes y del precio del crudo.

La tensión se concentra en el gasóleo. La AIE ha pedido liberar más reservas ante las dificultades del mercado, con precios mayoristas que no ceden y una capacidad de refino global que no termina de responder a la demanda. El aviso de la agencia no es menor: sitúa el desequilibrio más allá de este invierno y lo extiende hasta bien entrado 2027.

El calendario fiscal añade incertidumbre. El escenario que se manejaba hasta hace unas semanas contemplaba una rebaja de 13 céntimos en noviembre y de apenas seis céntimos en diciembre. Finalmente, el descuento de 20 céntimos se mantendrá en noviembre, lo que alivia el gasto de los conductores al menos un mes más. Las cantidades, en todo caso, pueden variar si se activan los mecanismos de salvaguarda previstos en función de la evolución de la inflación de los carburantes.

Un mes de tregua.

La AIE avisa de escasez de gasóleo hasta bien entrado 2027

precio gasolina

Donde el conductor sí conserva margen es en la elección de la estación de servicio. La horquilla de precios entre gasolineras puede alcanzar los 50 euros por depósito en función de la marca, la ubicación y el día de repostaje. El Geoportal de Gasolineras del Ministerio para la Transición Ecológica publica los precios oficiales de todas las instalaciones y permite comparar antes de llenar el depósito.

El carburante vuelve a pesar en la economía doméstica. Un sobrecoste de 25 euros por depósito equivale a unos 600 euros adicionales al año para quien reposte cada dos semanas, una cifra que se suma al resto de la factura energética del hogar y que llega con los precios mayoristas todavía altos.

Fuera del vehículo privado, el transporte profesional, los autónomos y el sector primario son los más expuestos, porque el gasóleo es un coste directo de explotación y no siempre se puede trasladar al cliente final. En esas actividades, la escalada del último año se convierte en una pérdida de margen difícil de recuperar.

Nada barato, en cualquier caso.

Más demanda de diésel y menos refino: el desajuste que sostiene el precio

El episodio tiene precedentes y eso ayuda a leerlo con perspectiva. En 2008 y en 2022 el gasóleo superó a la gasolina en plena escalada del crudo, y en ambos casos la prima se deshizo cuando el mercado mayorista se normalizó. Lo que cambia ahora es la velocidad de la retirada fiscal. El descuento de carburantes nació como medida de choque y se está desmontando por tramos, de manera que el consumidor absorberá casi todo el ajuste del precio internacional.

Detrás de todo esto está el refino europeo. El continente ha ido cerrando capacidad en la última década mientras la demanda de gasóleo se mantenía, y el resultado es un mercado más dependiente de las importaciones y más sensible a cualquier interrupción logística o geopolítica. No hay una solución de corto plazo. La propia AIE lo ha planteado en esos términos: liberar reservas alivia el precio unas semanas, no corrige el desajuste entre oferta y demanda.

La retirada escalonada de la rebaja tiene una consecuencia menos visible: el precio del surtidor deja de transmitir la señal real del coste del producto. Cuando la fiscalidad cambia cada mes, el consumidor pierde la referencia y el mercado minorista compite con reglas que se mueven. Eso complica cualquier comparación entre estaciones y entre semanas.

No hay atajo para eso.

Queda una pregunta abierta y no tiene respuesta hoy: cuánto del encarecimiento responde al crudo y cuánto a la fiscalidad. El próximo dato relevante será la inflación de carburantes que active, o no, los mecanismos de salvaguarda sobre la rebaja. Mientras el Brent se mantenga por encima de los 100 dólares y el refino siga tensionado, el depósito continuará costando unos 25 euros más que hace un año. La única decisión que queda en manos del conductor es dónde repostar.

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