Netflix ejecuta su mayor ronda de despidos desde 2022: cerca de 1.000 empleados menos, el 6% de su plantilla.
Claves de la operación
- El recorte se concentra en cuatro áreas. Producto, tecnología, recursos humanos y asuntos legales son los departamentos señalados en el correo interno remitido a la plantilla.
- Los co-CEO mantienen las previsiones anuales. Ted Sarandos y Greg Peters justifican el ajuste en una mayor disciplina a la hora de asignar recursos, no en un deterioro del negocio.
- La respuesta del mercado llega el 20 de octubre. Ese día la compañía publica los resultados del tercer trimestre de 2026, los primeros tras el anuncio.
Un recorte del 6% con las cuentas todavía en verde
El correo salió de las cuentas de los dos consejeros delegados este miércoles. La filtración del Wall Street Journal, confirmada después por Reuters, sitúa el movimiento como el ajuste de plantilla más profundo en cuatro años, muy por encima de los 450 puestos suprimidos entre mayo y junio de 2022.
Las cifras dimensionan el golpe. Netflix cerró 2025 con unos 16.000 empleados a tiempo completo, según su informe anual, de modo que el 6% anunciado equivale a algo menos de mil puestos. Ni el correo interno ni las filtraciones posteriores detallan cuántos desaparecerán en cada departamento ni cómo se repartirán por países.
En el mensaje a la plantilla, Sarandos y Peters sostienen que la compañía necesita ser más disciplinada al repartir recursos y fijar prioridades. Aseguran que el negocio sigue siendo sólido, que continúa creciendo y que las previsiones financieras del conjunto del año no se tocan. No explican, en cambio, qué áreas pierden peso ni por qué.
Las cuentas publicadas por la compañía respaldan ese discurso. Entre abril y junio de 2026, Netflix ingresó 12.560 millones de dólares, un 13,4% más que en el mismo periodo del año anterior, y ganó 3.401 millones de beneficio neto. Son números de de empresa rentable, no de compañía en apuros.
Netflix no despide porque pierda dinero. Despide porque crecer al 13% ya no se paga en bolsa como crecer al 18%.
La desaceleración es el dato que no aparece en el titular. El crecimiento interanual de los ingresos se ha moderado del 17,6% en el cuarto trimestre de 2025 al 13,4% en el segundo de 2026, una pérdida de cuatro puntos de ritmo en dos trimestres. Cuando la curva se aplana, la primera palanca que se toca es la estructura de costes.
El negocio, además, ya no es solo cine y series. La plataforma ha ampliado su oferta con retransmisiones en directo, videojuegos y videopódcast, y desarrolla su negocio publicitario como fuente adicional de ingresos. El consumo tampoco se hunde: en el primer semestre de 2026 registró más de 97.000 millones de horas de visionado, un 2% más que un año antes.
Un 2% no es euforia.
El ajuste llega mientras el sector reordena su gasto
Ninguna de estas decisiones se toma en el vacío. Netflix pelea por el mismo bolsillo y el mismo tiempo de pantalla con Disney+, Amazon Prime Video y HBO Max, y todas arrastran la misma presión: el contenido cuesta más, el precio de la suscripción tiene techo en los mercados maduros, y el inversor exige margen antes que volumen.
El detalle de que producto y tecnología estén entre las áreas señaladas admite lectura. Son los departamentos donde más automatización de tareas internas se está desplegando, aunque la compañía no ha vinculado el recorte a ninguna herramienta concreta. Observamos que la secuencia se repite en casi todas las grandes tecnológicas: primero se ajusta la estructura, después se revisa el precio.
Netflix no es una empresa en crisis. Llega a este ajuste con caja, con beneficio y con una base de suscriptores estable, algo que no puede decirse de buena parte de sus competidores directos en Europa. Eso hace más difícil vender el recorte como emergencia y más fácil leerlo como una corrección de expectativas de crecimiento.
Netflix en España y el pulso con Telefónica por el salón
La relación de la plataforma con el mercado español viene de lejos. Netflix desembarcó en España en 2015 y desde 2019 opera su centro europeo de producción en Tres Cantos (Madrid), una instalación que la convirtió en uno de los principales motores de rodajes del país. Ese arraigo industrial explica que cualquier ajuste global se mire con lupa desde aquí, aunque la compañía no ha precisado el reparto geográfico de los despidos.
En el plano competitivo, el rival de referencia es Movistar Plus+. Telefónica integra la aplicación de Netflix en su decodificador desde hace años, una relación que convierte a la operadora en socio comercial y competidor al mismo tiempo. La batalla ya no es el catálogo, sino la interfaz del salón, y ahí el operador español juega con la ventaja de la factura única.
El riesgo que arrastra la compañía es de concentración. Su crecimiento depende cada vez más de dos palancas, precio y publicidad, en mercados donde la base de suscriptores roza la saturación, y de un gasto en contenido que no admite recortes bruscos sin dañar la retención. Es el equilibrio incómodo del sector: recortar estructura sin tocar el producto que la sostiene.
El episodio de 2022 sirve de contraste. Entonces, la compañía suprimió unos 150 puestos en mayo y otros 300 en junio, después de comunicar su primera pérdida de suscriptores en más de una década. El escenario de hoy es distinto: las cuentas siguen en verde y el problema no es cuántos usuarios se van, sino a qué velocidad crecen los ingresos.
Sarandos y Peters mantienen intactas las previsiones anuales. Esa es la parte que el mercado vigilará. El 20 de octubre, con los resultados del tercer trimestre de 2026 sobre la mesa, se sabrá si el recorte era una poda puntual o el primer capítulo de una serie más larga. La compañía ha decidido llamarlo disciplina. El resto lo decidirán los números.





