Cox firma con El Salvador una inversión de 2.588 millones en energía y agua

El acuerdo, suscrito por Enrique Riquelme y Nayib Bukele, abarca almacenamiento energético, generación solar, gas natural y agua. La compañía prevé ejecutar los proyectos en los próximos tres años mediante esquemas de project finance.

Cox invertirá 2.588 millones de euros en El Salvador tras firmar con el Gobierno de Nayib Bukele un acuerdo para desarrollar infraestructuras de agua y energía. La compañía que preside Enrique Riquelme consolida así su apuesta por América Latina, región donde ya concentra el 95% de su actividad.

Cuatro alianzas estratégicas y 2.900 millones de dólares

El pacto, suscrito en Casa Presidencial y comunicado este miércoles, se articula en cuatro alianzas: almacenamiento energético, generación solar fotovoltaica, gas natural y gestión del agua y el saneamiento. Cox cifra el programa en 2.900 millones de dólares, equivalentes a 2.588 millones de euros, y prevé ejecutarlo a lo largo de los próximos tres años.

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El presidente ejecutivo de la compañía, Enrique Riquelme, y el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, firmaron el documento que abre paso a la formalización de los acuerdos específicos. La empresa española ha subrayado que la operación refuerza su modelo como compañía integrada, con capacidad para desarrollar, financiar, construir, operar y mantener infraestructuras críticas.

En la vertiente energética está prevista la participación del Estado como socio. Sujeto a las aprobaciones pertinentes, Cox asumirá la estructuración de la financiación mediante esquemas de project finance, con entidades financieras internacionales, organismos multilaterales, y agencias de crédito a la exportación.

InfraestructuraCapacidad inicialAmpliable hasta
Almacenamiento con baterías440-500 MWh1.000 MWh
Plantas solares fotovoltaicas200 MW400 MW
Central de ciclo combinado380 MW—
Terminal de regasificación de GNLPor definir—

Baterías, fotovoltaica, gas y agua: el detalle técnico

Cox energía agua

El desarrollo de sistemas de baterías conectados a la red eléctrica nacional arranca con una capacidad estimada de entre 440 y 500 megavatios/hora, ampliable hasta 1.000 MWh. Estas instalaciones buscan reforzar la estabilidad del sistema y facilitar una mayor integración de energías renovables.

La alianza contempla también, junto con la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), dos plantas solares fotovoltaicas de 200 megavatios iniciales, ampliables hasta 400 MW. El paquete se completa con una terminal de regasificación de gas natural licuado y una central de ciclo combinado de aproximadamente 380 MW.

Cuatro frentes —baterías, solar, gas y agua— convierten a Cox en el socio industrial de referencia para la transición energética salvadoreña.

En el ámbito del agua, el acuerdo recoge actuaciones para mejorar la gestión y el saneamiento, ampliar la cobertura y reforzar la calidad del servicio. Con la terminal gasista, la compañía sostiene que El Salvador aspira a consolidarse como un hub energético de referencia en la región.

El programa forma parte de la hoja de ruta del Gobierno salvadoreño para modernizar sus infraestructuras nacionales y consolidarse como destino de inversión en Centroamérica. La alianza busca atraer capital privado para ampliar la cobertura energética y de agua sin recurrir a nuevo endeudamiento público.

América Latina, el 95% del negocio de Cox

El acuerdo con El Salvador encaja en la estrategia de Cox por América Latina, región donde mantiene un plan de inversión superior a los 7.000 millones de dólares, unos 6.246 millones de euros, en proyectos de agua y energía. La compañía coordina desde Panamá su plataforma regional para las Américas, lo que acerca la gestión a sus principales mercados y socios financieros.

El anuncio se suma a otros desarrollos recientes, como la desaladora de Rosarito y la adquisición de Iberdrola México, además de nuevos proyectos de generación renovable y almacenamiento en Centroamérica y la expansión de su plataforma de transmisión eléctrica en Brasil.

Qué implica la operación para el balance de Cox

La magnitud del programa obliga a mirar la estructura de financiación. Los 2.588 millones de euros se articulan vía project finance, un esquema que traslada la deuda al vehículo del proyecto y limita el impacto directo sobre el balance de la matriz. La participación del Estado como socio y el respaldo de organismos multilaterales reducen el riesgo percibido por los bancos internacionales.

La operación se enmarca en la pugna de las utilities españolas por los mercados latinoamericanos. Iberdrola mantiene una presencia relevante en Brasil y México, mientras otras compañías del sector han reordenado sus carteras en la región en los últimos ejercicios. Cox llega a El Salvador con un modelo integrado y sin la presión de un balance con alto apalancamiento en la matriz.

El precedente sectorial invita a la prudencia. Los grandes programas de infraestructura en Latinoamérica suelen dilatarse más allá del calendario inicial, y los tres años previstos dependen de que se completen las aprobaciones en las próximas semanas. La propia compañía advierte de que los acuerdos específicos están pendientes de formalización.

Para el inversor, el dato relevante es la conversión del anuncio en contratos firmes y cierre financiero. Cox refuerza así una posición en la que compite con utilities internacionales por los proyectos de transición energética de la región, en un país que busca atraer capital privado sin comprometer nuevos fondos públicos.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La formalización de los acuerdos específicos y las aprobaciones previstas para las próximas semanas, paso previo al cierre financiero de cada proyecto.
  • Reacción del valor: El mercado valorará la conversión del anuncio en contratos firmes; hasta entonces, el importe permanece como intención de inversión.
  • Precedente sectorial: La adquisición de Iberdrola México y la desaladora de Rosarito marcan la senda de expansión de Cox en la región.

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