Entre 2009 y 2014, el sistema financiero español vivió la reestructuración más profunda de su historia por la crisis financiera. El Banco de España intervino entidades, el Estado inyectó capital a través del FROB —creado en junio de 2009— y varias cajas acabaron subastadas por un euro. La factura se midió en decenas de miles de millones de euros: en 2012 España solicitó el rescate europeo, con hasta 100.000 millones disponibles del MEDE, de los que llegó a utilizar unos 41.300. Sin ese dinero, buena parte de ellas no habría sobrevivido.
En la lista que te dejamos a continuación no hablamos de la totalidad de cajas y bancos rescatados porque son bastantes, pero sí te contamos algunos casos donde su supervivencia dependió de ayudas públicas directas, ya fueran inyecciones del FROB, del Fondo de Garantía de Depósitos o del préstamo europeo, y buena parte de ese dinero no se ha recuperado. No figuran las entidades que atravesaron la crisis sin capital público, como Santander, BBVA o Bankinter y, como decimos, tampoco están todas las rescatadas: Catalunya Banc, Banco de Valencia, Unnim o Cajasur pasaron por lo mismo.
2La CAM: una subasta a un euro que escondía miles de millones
La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) fue la tercera entidad intervenida por el Banco de España desde el estallido de la crisis, después de Caja Castilla-La Mancha y Cajasur. El 22 de julio de 2011 el supervisor apartó a su consejo de administración y puso la caja alicantina bajo gestión del FROB, que inyectó 2.800 millones de euros de capital y habilitó una línea de liquidez de 3.000 millones. Los test de estrés europeos habían dejado al descubierto unas pérdidas no declaradas de 4.587 millones y un capital principal del 3%. La entidad manejaba entonces activos de unos 70.000 millones de euros y cerca de un millar de oficinas. Su rescate se convirtió en el más caro del sistema financiero español, muy por encima del de Banesto en 1994.
La subasta se resolvió el 7 de diciembre de 2011 con un único pujante en firme, el Banco Sabadell. El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) adquirió el 100% del capital mediante ampliaciones de 5.249 millones —2.800 ya comprometidos por el FROB y 2.449 adicionales— y lo transmitió después al banco catalán por un euro. El FGD asumió además el 80% de las pérdidas de una cartera de 24.644 millones durante diez años, una vez absorbidas las provisiones de 3.882 millones. El FROB presentó la operación como de impacto nulo en el déficit público, al sufragarla las aportaciones de la propia banca. Un acuerdo de 2018 limitó los pagos del FGD a 4.147 millones, con una pérdida máxima de 7.386 millones. Sabadell pasó de 95.700 a unos 167.000 millones de activos y absorbió Banco CAM en 2012.


