FMI previsión España: sube al 2,5% el crecimiento en 2026 y lidera las economías avanzadas

El organismo que preside Kristalina Georgieva mantiene a España por delante de Alemania, Francia e Italia pese a la atonía europea. La brecha del PIB por habitante con la eurozona sigue abierta tras tres años de liderazgo.

La previsión del FMI para España sube al 2,5% en 2026 y coloca al país a la cabeza de las economías avanzadas por tercer año consecutivo. El organismo revisa al alza su estimación en el informe de otoño y mantiene a España por delante de Alemania, Francia, Italia, Estados Unidos y Japón en ritmo de crecimiento.

El panorama global, en cambio, es bastante menos luminoso. El FMI calcula que la economía mundial crecerá un 3,1% en 2026, mientras que la eurozona se quedará en el 1,1%. España avanza, por tanto, a más del doble de velocidad que sus principales socios comerciales.

Publicidad

No es una foto aislada. Es el tercer ejercicio consecutivo en el que la institución que preside Kristalina Georgieva sitúa al país en lo más alto de las economías desarrolladas, un puesto que ya ocupó en los informes de 2024 y 2025 y que ahora repite pese a la desaceleración europea.

El FMI eleva al 2,5% el crecimiento de España y dobla la previsión de la eurozona

El dato forma parte del World Economic Outlook, la publicación semestral que ordena el debate económico mundial y que sirve de referencia a gobiernos, bancos centrales y grandes inversores. La revisión al alza de España contrasta con el resto de la fotografía: la eurozona apenas se mueve y la economía global se queda en el 3,1%.

Las cifras comparadas dibujan un mapa desigual. España crece al 2,5%, la media de la moneda única se queda en el 1,1% y el crecimiento mundial se apoya en el empuje de Estados Unidos y de las grandes economías emergentes. El diferencial español con Europa, que fue negativo durante la crisis financiera, se ha convertido en más de un punto porcentual a favor.

El lado menos amable del cuadro es el exterior. Con la eurozona instalada en el 1,1%, los mercados que absorben la mayor parte de las exportaciones españolas crecen la mitad que España, y eso limita el margen de las empresas que venden fuera. Alemania y Francia, los dos primeros destinos comerciales del país, son precisamente los que peor comportamiento muestran en las previsiones.

España lleva tres años siendo la excepción estadística de Europa; crecer más, sin embargo, no es lo mismo que converger.

Qué sostiene el 2,5%: servicios, empleo y una demanda interna que resiste

Los motores que explican el 2,5% son los mismos que vienen sosteniendo la economía española desde 2022: turismo, servicios, creación de empleo, y una demanda interna que no se ha roto a pesar de unos tipos de interés elevados durante buena parte del ciclo. La ocupación sigue batiendo máximos y el consumo de los hogares resiste mejor que en Alemania o Francia.

A eso se suma un factor demográfico que rara vez aparece en los titulares y que los economistas sí discuten en sus informes: buena parte del crecimiento del empleo procede del aumento de la población activa, no de una mejora de la productividad por hora trabajada. Es un matiz importante y conviene no perderlo de vista.

Para las empresas, el 2,5% se traduce en un mercado interno más previsible que el de sus competidores europeos. Sectores como el turismo, la hostelería, la logística, o los servicios a compañías trabajan con una demanda que, de momento, no muestra los signos de agotamiento que sí aparecen al otro lado de los Pirineos.

crecimiento España 2026

Crecimiento sin convergencia: la brecha pendiente del PIB por habitante

Aquí empieza la parte incómoda. España crece más que sus vecinos, pero sigue por debajo de la media de la eurozona en PIB por habitante. Tres años de liderazgo no han bastado para cerrar una brecha que se abrió hace dos décadas y que se mide en renta disponible, no en titulares.

Creo que el debate se plantea mal cuando se reduce a un pulso entre ‘somos el motor de Europa’ y ‘esto es un espejismo. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez: la economía española ha demostrado una capacidad de resistencia que pocos anticipaban, y su estructura productiva sigue dependiendo en exceso de actividades de bajo valor añadido y de temporada. El turismo da empleo y da divisas, pero también fija salarios y condiciones que arrastran a la baja la media del país.

Hay un riesgo que no aparece en el cuadro de crecimiento y que sí pesa: la deuda pública sigue siendo una de las más altas de la eurozona y cada punto de tipos se nota en las cuentas del Estado. Si la desaceleración europea se agrava, España tendrá menos margen fiscal que sus socios para responder con estímulos.

El aval del FMI tiene también una lectura política inmediata. El Gobierno lo presentará como la prueba de que el modelo resiste; la oposición responderá con deuda, déficit y productividad. Ninguna de las dos partes tiene toda la razón, y el dato, por sí solo, tampoco resuelve nada.

Queda una pregunta que el informe no contesta: si este crecimiento servirá para cerrar la brecha de renta o para aplazar su discusión. Los próximos hitos darán la primera pista. Los datos de avance del PIB del tercer trimestre que publica el Instituto Nacional de Estadística llegarán a finales de este mes, y el FMI volverá a pronunciarse en enero y en abril de 2027. Si España repite liderazgo con el PIB por habitante congelado, el debate dejará de ser sobre el crecimiento y pasará a ser sobre todo lo demás.


Publicidad