La demanda de USA Today contra OpenAI reclama más de 250 millones de dólares por copiar cientos de miles de artículos.
El escrito se presentó este jueves y cifra en cientos de miles los artículos usados para entrenar los modelos de la compañía. La editora sostiene que ese uso no autorizado le ha provocado un perjuicio ‘real y continuo’, según el texto judicial recogido por The Verge. No es una reclamación simbólica: el grupo exige más de 250 millones de dólares en nombre de USA Today y de la red de diarios locales que controla a través de Gannett, cuyo portal corporativo agrupa más de 200 cabeceras en Estados Unidos.
La cifra importa por lo que tiene de precedente. Las demandas anteriores contra OpenAI —The New York Times, The Intercept, Ziff Davis, propietaria de CNET, la radiotelevisión canadiense CBC/Radio-Canada o la editorial de Encyclopaedia Britannica— evitaron durante meses poner una cantidad cerrada sobre la mesa. USA Today pone cifra donde otros habían dejado el daño sin cuantificar.
Claves de la operación
- Más de 250 millones en daños. La reclamación se apoya en el uso de cientos de miles de artículos para entrenar los modelos de lenguaje de OpenAI.
- Una decena de frentes judiciales abiertos. Times, Intercept, Ziff Davis, CBC o Britannica comparten estrategia: desgastar a OpenAI en los tribunales mientras negocian licencias por separado.
- España se queda fuera del pleito. Ninguna editora española ha presentado una demanda equivalente; aquí la vía ha sido el derecho conexo y la acción colectiva.
La licencia o el juzgado: la disyuntiva que OpenAI ya no puede esquivar
OpenAI no ha construido su defensa solo en los tribunales. En paralelo ha firmado acuerdos de licencia con News Corp, Axel Springer, Le Monde o Prisa, editora de El País, en un pacto anunciado en marzo de 2025. La lógica es simple: quien firma cobra y quien no firma demanda. El pleito de USA Today se entiende mejor como una palanca de negociación que como la búsqueda de una sentencia firme.
El daño que alega la editora tiene una traducción de mercado evidente: el tráfico de referencia. Los resúmenes generados por IA y las respuestas directas de los buscadores permiten resolver una consulta sin pisar la página de noticias, y el sector atribuye a ese cambio buena parte del desplome de visitas de los dos últimos años. El negocio se ha desplazado en en la distribución del clic, no en la página. El tráfico perdido no vuelve.
El riesgo real no es la cifra, es la acumulación de frentes
Para Gannett, el litigio es también un asunto de balance. La compañía cotiza en el New York Stock Exchange y acumula años de ajustes, cierres de cabeceras y refinanciaciones. Una indemnización de 250 millones sería difícil de lograr por la vía operativa en un negocio donde la publicidad impresa sigue cayendo. Ahí está el pulso.
El litigio no persigue tanto una sentencia como un precio: el que las tecnológicas están dispuestas a pagar por no sentarse en el banquillo.
La defensa de OpenAI se apoyará en el uso justo, la doctrina estadounidense del fair use, y en el argumento de que el entrenamiento transforma la obra en lugar de sustituirla. Los tribunales todavía no han resuelto el fondo de ninguno de estos casos y un proceso de esta envergadura puede dilatarse años entre apelaciones. El calendario judicial favorece a quien tiene caja para aguantarlo. Paciencia y abogados, en ese orden.
El canon AEDE y el precedente español que nunca llegó a los tribunales
En España el conflicto se ha jugado en otro tablero. El canon AEDE que empujó a Google a cerrar Google News en 2014 y la transposición de la directiva europea de derechos de autor mediante el real decreto-ley 24/2021 dejaron a las editoras una vía de cobro, no de litigio. La demanda colectiva que la Asociación de Medios de Información presentó contra Meta en 2023 por competencia desleal en el mercado publicitario sigue siendo el único precedente de acción coordinada de cierto calibre.
El resultado es una asimetría llamativa. Las editoras estadounidenses llevan a OpenAI ante los jueces y, a la vez, firman licencias; las españolas negocian, cobran y guardan silencio. La obligación europea de publicar un resumen del contenido de entrenamiento de los modelos de propósito general, en vigor desde agosto de 2025, ofrece una vía de presión que hasta ahora nadie ha explotado, y las condiciones que la compañía detalla en su página oficial no aclaran el origen de los datos. En esta redacción entendemos que la cifra importa menos que el momento: llega justo cuando el mercado de licencias ya tiene precio.
Queda por ver si alguna editora española rompe la baraja o si el sector sigue prefiriendo el acuerdo al juzgado. El frente que conviene vigilar es el calendario procesal del caso estadounidense y su posible efecto imitación en Europa. Porque la pregunta que de verdad se está dirimiendo no es quién tiene razón, sino cuánto vale un artículo que ya ha sido leído por una máquina.




