Cuatro exploradores españoles cruzarán la Antártida a bordo del Trineo de Viento, un vehículo impulsado solo por cometas. La campaña cubrirá 3.400 kilómetros sobre la meseta polar y dará soporte a 16 proyectos científicos durante 85 días de aislamiento total.
La salida desde España está fijada para el 18 de octubre y el regreso, para comienzos de febrero de 2027. Entre esas dos fechas, el equipo prevé cinco paradas de larga duración para ejecutar experimentos, tomar muestras y dejar que la instrumentación trabaje en la meseta.
La ruta arranca en las proximidades de la base rusa de Novolazárevskaya, en la Tierra de la Reina Maud, y termina en la base Concordia, conocida como Domo C, ya en plena meseta antártica. Son 3.400 kilómetros, casi la distancia en línea recta entre Madrid y Moscú. ‘Entraremos en la Antártida por Sudáfrica y saldremos por Nueva Zelanda’, resume Ramón Larramendi.
El itinerario atraviesa el polo de inaccesibilidad, el punto más remoto y aislado del continente, y pasa por Vostok, donde se ha registrado la temperatura más baja jamás medida en la Tierra. El equipo trabaja con previsiones de 30 a 40 grados bajo cero habituales y picos que podrían llegar a los 50 bajo cero, a 3.700 metros de altitud, una cota similar a la del Teide.
Una ruta completa por el este que nadie ha recorrido
Esto no es un trazado improvisado. ‘Es la ruta que cruza completamente toda la Antártida oriental; la hemos diseñado conociendo el comportamiento del viento’, explica Larramendi, que ya ha atravesado el continente tres veces por otros itinerarios. Parte del recorrido se solapa con dos de aquellas campañas, pero el cruce completo por el este es nuevo.
El equipo sabe que habrá jornadas sin viento, otras con rachas potentes y algunas con viento en contra. Detrás del Trineo de Viento hay 25 años de trabajo continuo para convertir esa incertidumbre en una técnica.
Ochenta y cinco días en el hielo, sin aviones de reavituallamiento y sin quemar un solo litro de gasóleo para avanzar.
Los 16 proyectos, seleccionados en una convocatoria oficial del Comité Polar Español, abarcan frentes muy distintos. Unos analizarán la composición de los hielos de la meseta; otros buscarán microplásticos y compuestos químicos persistentes en zonas apenas muestreadas. Habrá también experimentos sobre señales de vida microbiana en el aire, en el hielo profundo y en la superficie, y estudios sobre el efecto del aislamiento y el frío extremo en el organismo de los cuatro tripulantes.
Algunos instrumentos que viajarán en el trineo ya se emplean en misiones a Marte, lo que convierte la travesía en un banco de pruebas para la exploración espacial. En paralelo, otros equipos medirán impactos del cambio climático en zonas inaccesibles, magnetismo y el funcionamiento de satélites europeos.
En la campaña participan centros del CSIC, el Ciemat, el INTA, seis universidades españolas e instituciones internacionales como la NASA, la Universidad de Maine y el Instituto de Ciencia Polar del CNR italiano. La financiación corre a cargo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Veinte cometas y cuatro módulos sobre la nieve
El Trineo de Viento mide 15 metros y se articula en cuatro módulos: la cabina desde la que se pilotan las cometas, el habitáculo para los cuatro tripulantes, un módulo científico con su propia tienda de campaña y una plataforma de carga. Puede arrastrar hasta 2.100 kilos, de los que unos 250 corresponden a instrumentación.
La propulsión depende de 20 cometas, desde una de 150 metros cuadrados hasta otra de apenas 5, que se eligen según la potencia y la dirección del viento. En condiciones adecuadas la velocidad media ronda los 25 kilómetros por hora, con picos puntuales de 80. ‘El objetivo es científico y tendrán que adaptarse a las exigencias de los proyectos’, señalan los promotores.

Larramendi acumula 13 expediciones y más de 28.000 kilómetros sobre el hielo, 10.000 de ellos en la Antártida. Le acompañan Hilo Moreno, técnico y guía de las bases antárticas españolas; el científico Mariusz Potocki, de la Universidad de Maine, y Javier Selva, documentalista y alpinista. El transporte no quemará combustible: las placas fotovoltaicas cubrirán otros consumos y la única excepción fósil será cocinar.
Por qué esta travesía cambia el modo de hacer ciencia en el interior antártico
La comparación más útil no es con otras aventuras, sino con la logística convencional. La última campaña trasantártica con apoyo gubernamental, la Expedición Transantártica Científica de 2011-2012 coliderada por Estados Unidos y Rusia, recorrió 3.400 kilómetros con tres camiones oruga, ejecutó ocho proyectos principales y quemó 170.000 litros de combustible. Necesitó dos meses y acumuló averías técnicas.
La travesía más reciente, la de la francesa Heïdi Sevestre y Matthieu Tordeur en la temporada 2025-2026, se hizo con esquís y cometas para cartografiar el subsuelo con radar, pero no fue una campaña gubernamental con concurrencia de proyectos.
El coste de aquellas expediciones motorizadas oscila entre tres y cinco millones de euros, y el Trineo de Viento se mueve muy por debajo de esa cifra. Sus averías se reparan sobre el terreno, no consume diésel y arrastra menos peso. Eso sí, la velocidad no admite comparación: la ciencia impone su ritmo y el viento, también.
Con estos mimbres, la campaña pasa a formar parte de la infraestructura del Comité Polar Español. La lógica es clara: los datos del interior antártico son escasos precisamente porque llegar hasta allí es carísimo. Un vehículo sin emisiones no solo reduce el impacto ambiental; también abarata el acceso a regiones donde un camión oruga pesa demasiado y un avión no puede aterrizar.
Hay incertidumbre genuina. La ruta depende del viento y ningún modelo garantiza 85 jornadas de condiciones favorables. Si el viento falla durante días enteros, el calendario científico se comprime. Tampoco existe experiencia previa de un trineo de este tipo cruzando la Antártida Oriental completa: es, en sentido estricto, la primera vez que se intenta.
Al final del recorrido, el Trineo de Viento quedará desmontado en Concordia a la espera de una segunda campaña, y las muestras viajarán a España por barco. Durante la travesía, las comunicaciones dependerán de satélites de órbita baja que cubren el continente. Quien quiera seguir el día a día tendrá que estar atento, porque no habrá aviones dejando repuestos ni relevos.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: La campaña Trineo de Viento Antártida 2026-2027, primera travesía completa de la Antártida oriental con un vehículo de propulsión eólica y 16 proyectos científicos a bordo.
- Dónde: Desde la Tierra de la Reina Maud, junto a la base rusa de Novolazárevskaya, hasta la base Concordia (Domo C), a través de la meseta polar a 3.700 metros de altitud.
- Institución responsable: Comité Polar Español, con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y diseño del explorador Ramón Larramendi.
- Cuándo: Salida desde España el 18 de octubre de 2026; 85 días en el hielo hasta comienzos de febrero de 2027.
- Impacto a futuro: Abre una vía de bajo coste y cero emisiones para investigar las regiones más inaccesibles del planeta.




