Un mamífero Jurásico nadador revela en Nature el origen de la faringe mamífera

El ejemplar, hallado en China y bautizado como Megacauda sungei, conserva la bóveda faríngea y el hioides necesarios para tragar y succionar. Era el mammaliaform más grande conocido del Jurásico y, según los autores, nadaba y buscaba alimento en el agua como un ornitorrinco.

Un mamífero Jurásico nadador conserva en la garganta la prueba de cómo los mamíferos aprendimos a tragar, mamar y beber. El fósil, hallado en China, pertenece a una especie desconocida que nadaba en lagos y ríos hace unos 165 millones de años, cuando los dinosaurios dominaban tierra firme y ningún mamífero moderno había aparecido todavía.

La descripción, que publica la revista Nature, no se apoya en un esqueleto cualquiera. El ejemplar, catalogado como PMOL-AM00026A/B y custodiado por el Museo Paleontológico de Liaoning, en Shenyang, ha obligado a los autores a crear una familia, un género y una especie nuevos: Megacauda sungei. El animal pertenece a los mammaliaformes, el grupo de predecesores de los mamíferos actuales, y queda por tanto fuera de Mammalia en sentido estricto.

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Una garganta de mamífero en un cuerpo del Jurásico Medio

Lo excepcional está en unos huesos que casi nunca se fosilizan. El cráneo conserva una bóveda faríngea y un aparato hioideo de anatomía muy parecida a la de los terios, el linaje que hoy reúne a marsupiales y placentarios. El hioides, ese hueso suelto de la base de la lengua que no articula con ningún otro, sostiene la musculatura que empuja el alimento hacia el esófago y la que permite succionar. Sin él, mamar no funciona.

Que esos rasgos aparezcan ya en un mammaliaform del Jurásico Medio desordena el relato clásico. La maquinaria blanda de la deglución, la succión y la lactancia no llegó con los mamíferos modernos: estaba esbozada en el ancestro común de los docodontos y de Mammalia, mucho antes de que existieran las vacas, los murciélagos o nosotros. Lo que ha quedado fosilizado aquí es el andamio óseo de un comportamiento.

Conviene calibrar la distancia. Este animal vivió hace unos 165 millones de años, más cerca en el tiempo del Tyrannosaurus rex que de los primeros dinosaurios: unos 99 millones de años lo separan del impacto que extinguió a los dinosaurios no avianos y unos 65 de la aparición de sus linajes más antiguos. Su mundo era el Jurásico Medio, con los continentes ya fragmentados y los mamíferos reducidos a tallas de ratón.

No era, sin embargo, un animal discreto. Sus colmillos son muy distintivos y sus dientes sectoriales funcionan como una carnasial de diseño convergente: una dentición de carnívoro, hecha para cortar carne. La especie es el mammaliaform más grande conocido del Jurásico, un dato que amplía el rango corporal de los docodontos, un grupo asociado hasta ahora a formas pequeñas y terrestres.

La garganta que hace posible que una cría mame estaba ya esbozada 100 millones de años antes de que existiera el primer mamífero moderno.

Leer una garganta en una losa de roca

Leer una garganta en una losa de roca exige paciencia y mucha tomografía. Los paleontólogos reconstruyeron el interior del cráneo con escaneos de alta resolución, compararon cada superficie con series anatómicas de mamíferos actuales y con otros fósiles del Mesozoico, y solo después propusieron que aquella bóveda faríngea permitía un tragado de tipo terio. Conservar huesos tan frágiles y tan pequeños es un golpe de suerte tafonómica que se cuenta con los dedos de una mano.

El resto del esqueleto encaja con la escena. La pelvis y los miembros posteriores muestran adaptaciones claras a la natación, y los autores describen una forma de vida semiacuática, nadando y buscando alimento en el agua. El propio nombre del género, Megacauda, alude a una cola de gran tamaño. La comparación más útil no es con un pez ni con un cocodrilo, sino con un animal que sigue entre nosotros: el ornitorrinco nada, bucea y rastrea el fondo de los ríos con un hocico sensible, y ocupa un nicho parecido en agua dulce.

Lo que este nadador cuenta sobre el éxito silencioso de los docodontos

Durante el Mesozoico, la historia que se cuenta casi siempre tiene protagonistas con escamas y plumas. Los docodontos son el contrapunto: un grupo de mammaliaformes que se diversificó en nichos muy distintos, con formas arborícolas, nadadoras, y otras todavía por clasificar, mientras los dinosaurios ocupaban los grandes cuerpos. Este fósil cubre además un hueco concreto, porque la pelvis y los miembros posteriores de los mammaliaformes jurásicos son un registro notoriamente incompleto.

Mi lectura es que el valor del hallazgo no está tanto en la etiqueta de especie nueva como en el orden de los acontecimientos. Si la deglución y la succión de tipo terio ya existían en el ancestro común de docodontos y mamíferos, entonces la lactancia tiene raíces más antiguas de lo que sugiere el registro fósil corporal. Es una inferencia razonable, y sigue siendo una inferencia: en la piedra no hay glándulas mamarias, ni crías, ni leche.

El trabajo tampoco cierra todas las puertas. Reconstruir tejidos blandos a partir de huesos deja siempre margen, y la posición de los docodontos en el árbol de los mammaliaformes ha cambiado varias veces en las últimas dos décadas. Falta, sobre todo, un segundo ejemplar que permita medir la variabilidad de la especie: todo lo que se afirma sobre esa garganta descansa en un único individuo. La pieza es sólida, y a la vez es una pieza sola.

Lo que viene después es trabajo de campo. Los yacimientos del Jurásico Medio de China ya habían entregado un mammaliaform nadador descrito en 2006 en Science, además de formas arborícolas y planeadoras. Cada nueva campaña en los mismos estratos añade candidatos a la lista de docodontos semiacuáticos. Si aparece un segundo cráneo con la bóveda faríngea conservada, el origen de nuestra manera de tragar dejará de apoyarse en un solo fósil.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Un mammaliaform semiacuático del Jurásico Medio de China con bóveda faríngea y aparato hioideo de tipo terio, los indicios óseos más antiguos conocidos de la deglución y la succión mamíferas.
  • Dónde: Yacimientos del Jurásico Medio en China; el holotipo PMOL-AM00026A/B se conserva en el Museo Paleontológico de Liaoning, en Shenyang.
  • Institución responsable: Equipo internacional que publica en Nature sobre material depositado en el Museo Paleontológico de Liaoning.
  • Cuándo: El animal vivió en el Jurásico Medio, hace entre 174 y 163 millones de años; el estudio aparece publicado en Nature.
  • Impacto a futuro: Retrasa el origen de la maquinaria de la succión y la lactancia al ancestro común de docodontos y mamíferos, mucho antes de los mamíferos modernos.

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