4Faldón y burlete de cepillo para el bajo de la puerta
La rendija entre la hoja y el suelo suele ser la fuga de aire más generosa de una vivienda, y sellarla es el primer paso de cualquier plan de aislamiento barato. Un burlete de cepillo o un faldón cuestan entre 4 y 7 euros el metro en cualquier ferretería: hay modelos adhesivos desde unos 4,25 euros, las tiras de cepillo habituales de marcas como Inofix rondan los 6-7 euros y los perfiles de aluminio con cerdas de nailon se quedan en torno a 7 euros. Es una inversión mínima frente al gasto de calefacción. La mayoría se pega al canto inferior de la puerta sin taladrar ni atornillar, se recorta a medida con unas tijeras o una sierra pequeña y se retira sin dejar residuo, algo decisivo en pisos de alquiler.
La elección depende del suelo y de la holgura. El cepillo —cerdas de nailon o polipropileno montadas en un perfil de plástico o aluminio— barre el suelo al abrir y cerrar, se adapta a superficies irregulares como cerámica, parquet o moqueta y no ralla el pavimento; algunos modelos cubren huecos de hasta 15 milímetros e incluso 2,8 centímetros, con desniveles de hasta un centímetro. El faldón, con una goma o silicona que apoya directamente, sella bien en suelos lisos pero roza más. Antes de pegar conviene limpiar y desengrasar el canto con alcohol y esperar 24 horas antes de usar la puerta: el adhesivo falla en superficies sucias y el cepillo se desgasta con el uso, así que toca revisarlo. La versión atornillada aguanta mejor que la adhesiva.



